19 jul 2009

Rutina

Recién muere el atardecer, y se rasura frente al espejo en donde ha pegado una fotografía de cuando aún no era vampiro. Se arroja por la ventana y emprende el vuelo; como todos las noches, despliega las alas que las luces de la Ciudad no quieren convertir en sombra y, como todas las noches, evita los apotropaicos más comunes —balas de plata, hoces, crucifijos y estacas—. Luego de su fallida expedición de caza —como siempre— se posa en la misma esquina de tantos ayeres y —como siempre— pide lo de siempre: una orden de tacos de moronga.


—Sin ajo —le dice al paisa— y poca cebolla, ¡ah!, y una pepsi.

15 jul 2009

Lucidez

 "...Sólo pido que escurra ese cabello
entre estas manos ávidas de ti, del sol entre tus piernas
y del sol que se escurre por las hojas y refleja
tu sombra en mi mirada, turbia de llorar
tras no pedirte un beso…"

A menudo, durante el vuelo nocturno, se encontraba recitando este poema que encontró manuscrito junto al libro de horas de una joven rubia de cabellos como el oro, a la que no se atrevió a morder —aunque permaneció mirándola dormir hasta casi ser sorprendido por el día, entre cuyas primeras sombras tuvo que cobijarse mientras huía de ahí a toda prisa.  Y es que añoraba el Sol que nunca había sentido sobre la piel.  Poco antes del amanecer, en algún páramo desolado, jugaba a que lo perseguía la penumbra, aun a riesgo de resultar calcinado.  En las noches de luna llena, se le quedaba mirando, extático, elucubrando acerca de la fuente de tanta luz.  En su ataúd, soñaba que yacía en alguna playa tropical, que exploraba inmensas selvas tórridas, que desfallecía de alegría en el desierto, o que partía en la primera misión tripulada en dirección al Astro Rey.  Una noche, a la hora de comenzar las rondas, no apareció, cuando fueron a buscarlo sólo encontraron un puñado de cenizas doradas sobre el raso blanquísimo.

12 jul 2009

La destrucción del Templo

«...Y entonces, al tercer día finges que resucitas, ¡pon mucha atención!, si dejas que entre un solo rayo de luz, te achicharras y echas a perder todo. Te escondes en la grieta aquella, luego, cuando llegue María Magdalena, nomás va a encontrar un perfecto desmadre y un ángel que, como sabes, son nuestras contrapartes de día, vampiros diurnos, por llamarlos de alguna manera. Repasemos el plan: primero te descuelgan y te envuelven en el sudario, después, sin que nadie se dé cuenta, Arimatea te muerde en el cuello, te depositan en la tumba y la cierran con la piedrota ésa, le pagan el soborno a los centuriones para que se larguen al filo de la media noche, ¿no se me olvida nada?, emborrachar a Longinos y cambiarle la lanza por una de hierro dulce, que te tomen el pulso enfrente de los testigos en la cripta... En fin, creo que no puede estar más claro.»

10 jul 2009

"Tomad y bebed..."

Corría el Concilio de Trento. Abajo, los egregios teólogos y notables prelados, condenaban al anatema a quien negara la presencia del cuerpo y la sangre de Cristo en la hostia consagrada. Los vampiros, apergolados en las viejas trabes del coro, se protegían de la luz, insomnes con todo el ruido ése.

Uno de ellos, en oyendo tanta pendejada, no se resistió al chascarrillo: —...¡y yo que soy luterano!

4 jul 2009

Vigores

Vi cómo del cuello brotaba la sangre caliente, y sentí cómo las uñas se clavaban en mi carne mientras su aliento se extinguía entre los estertores de la muerte. Pero no pude succionar, mis lametazos fueron infructuosos.

Dicen que ya hay cura para la impotencia... ¡No sé!

1 jul 2009

El cuerpo y la sangre

—Señor..., ¡aparta de mí este cáliz!

El varón se retuerce entre desear la carne que ama y ansiar la sangre que no ha probado. En un rincón yace, amodorrada, desnuda y hecha jirones, la hembra por quien suspira y espumarajea.

Sabe que no resistirá, y suplica por enésima vez a la deidad desconocida —¡aparta de mí este caliz!

Yergue todos los músculos del cuerpo y despliega las alas, las hincha y derriba, con un estertor de desesperanza, los muros y la bóveda de la cripta que en la debacle respeta el ara donde apenas despierta ella. El primer rayo del sol que asoma incide en la vida del vampiro que se inflama. Con el último fulgor de su mirada cree distinguir los incipientes colmillos y las delicadas alas en botón, y oye como aúlla aterrorizada cuando también es alcanzada por la luz y empieza a arder.

20 jun 2009

Hoyototote

Caminaba su mismo camino de siempre, pero hoy alguna vaca habría derribado la cerca..., así que no resistió la curiosidad de asomarse al famoso agujero —decían que no tenía fondo— y arrojar una piedra; ¿con qué toparía?, ¿agua, quizá?, ¿arena?, ¿la roca sólida? Dejó caer la más grande y redonda que encontró y se puso a escuchar, al tiempo que escudriñaba la oscuridad que —ésa sí— parecía no tener fin.

Cuando retumbó en sus oídos un fuerte silbido, tuvo la impresión de que una andanada de aire hirviendo le llegaba de arriba, al voltear hacia el cenit vio un bólido que se dirigía hacia él. En el último instante comprendió que era la piedra, ¡la misma piedra!

5 jun 2009

Especie abisal

Su ombligo ha devenido un agujero de míticas proporciones. De tanto rascárselo, en aquella sima profunda se pierde todo. Apenas si se escucha el tintirintín de una antigua catarata que aún arrastra con sus aguas los restos de lo que antaño fueron enormes roquedales de mugre, detritos y cochambre sanguinolento.


10 may 2009

Déjà vu

En definitiva, ésta ya la viví. Excepto quizá por las cortinas lilas, la música clásica y que esto sucede de día y aquello de noche. También los jugadores: aquí están mi comadre Tencha y Joaquín y el Cochambres; allá, los cuates del grupo.

Creo recordar que estábamos jugando dominó, decimales, para ser exactos. Ahorita se trata de póquer abierto.

Tampoco era yo, era otro —u otra—, no lo tengo claro...

9 may 2009

Póquer de ases

—¡Póquer de ases! —dijo con emoción.

—¡¡Póquer de ases!! —le respondió el otro, con emoción aun más intensa.

—¡No me arremedes, tarugo! —replicó el primero, molesto, antes de ver la mano de su contrincante.

—No te estoy arremedando, ¡güey! —fue la respuesta, acompañada de un mohín de fastidio.

¡¡¡Pinches tan tramposos!!! —gritó uno de los terceros, mientras todo mundo ponía los ojos cuadrados.

3 may 2009

Strip poker

Acababa de quedarse desnuda y volvía a perder la mano. Resignada, se puso de pie y colocó una pierna en una de las sillas, tomó con un dedo su clítoris y comenzó a jalarlo hacia arriba, en dirección al ombligo, la piel se desprendió con algo de dificultad pero siguió abriéndose hasta llegar al cuello, ahora con ambas manos la separó hacia la espalda y con la palma derecha bajo el mentón levantó el cutis y el cuero cabelludo; con ligeras contorsiones comenzó a recorrer el tegumento hacia abajo, en donde pudo empujarlo contra las piernas que quedaron expuestas una tras otra, luego se sentó para sacudirse el resto hasta descubrir los pies. Con una patada, hizo a un lado el pellejo y el tejido subcutáneo adherido a él y pidió más cartas.

3 abr 2009

Fidelidad

Penélope desteje de noche lo que teje de día, mas aquella madrugada sus doncellas descubren la trama. Ella se sabe perdida y sigue destejiendo el sudario, desteje los cortinajes y los tapetes, su guardarropa y el de la corte entera, las paredes de palacio y los jardines, al viejo Laertes y a los pretendientes, se desteje ella misma y toda su generación. Ítaca se disuelve en el Mar Jónico y Odiseo sólo sueña que regresa.

8 dic 2008

¡Pasen a ver al oso...!

—¡Pasen a ver al oso...! ¡Pasen a ver al oso...! —retumba una voz impostada a la perfección aunque con un dejo de monotonía.

La gente, chicos y grandes, boquiabiertos, de a montón y arrempuja-que-te-arrempuja y, apenas conteniendo el miedo, avientan sus mejores monedas a la tarima, donde el animal existe atado a una frágil cadena.

Es un animal enorme, negro, de la más fiera de las apariencias y una dicción impecable con la que prosigue:

—¡Pasen a ver al oso...! ¡Pasen a ver al oso...!

10 nov 2008

La Ciudad

La Ciudad está completa: pulcra y bien organizada ya no se construye en ella, se cerraron las ladrilleras y las fábricas de cemento, se hizo acopio de sólo los materiales necesarios para el mantenimiento y aun éstos se clasificaron con exactitud para economizar al máximo. Se hicieron las paces y ahora los enemigos más tenaces se piden perdón y colaboran unos con otros. El sexo, el poder y la riqueza ya no son prioritarios; tampoco importa ya el futbol. Al amanecer, los pocos que tienen que salir a la calle lo hacen a pie y los automóviles y el transporte público se utilizan para lo más indispensable. Las enredaderas tapizan los muros y las manchas de garzas se elevan desde los muy abundantes estanques. La Soberbia, la Ira y la Envidia se alejan en el horizonte. La Pereza, la Lujuria y la Gula se ejercen de forma moderada y se reparten a partes iguales entre todos, nadie entiende más la Codicia. Se han abierto las rejas de las cárceles y no se escupe en la vía pública.

Mañana comienza la deconstrucción.

8 nov 2008

Si ella me faltara alguna vez


"Si ella no inundara esta ciudad
"Todo cambiaría de color
"Gozaría de otra claridad

"...Si no inundara esta ciudad" ¬ Pablo Milanés

La perdí en la Ciudad. Desde entonces la veo en cada escaparate, en cada acera, en cada fachada... Escucho su voz en el tránsito de la tarde temprana, en el rumor de los niños que llegan a la escuela, en el rielar del sistema de transporte colectivo... Su aroma se dispersa a mi alrededor cuando salgo de casa y me espera al anochecer cuendo regreso en derrota tras un día más sin ella.

Hoy he decidido no recordarla más y he volteado al Cielo luego de treinta años de vivir sin Dios... El cielo azul sólo me ha devuelto el relámpago de su mirada.


Se la dedico a Susana, que anoche fue a un concierto de Pablo...

8 oct 2008

Instantánea

Dios se colocó junto a la mujer recién sacada de la costilla de Adán y le ordenó a Gabriel: —Tómanos una foto.

—Señor —se atrevió a decir el arcángel—, la cámara no se inventará sino hasta mil ochocien...

—¡Me vale madres! —interrumpió Yahvé— ¡quiero inmortalizar el momento!

1 oct 2008

Se busca


—¿La conoce señora...?, ¿la ha visto?, ¡por favor, mírela bien! —La voz, tan teñida de decrepitud y desesperanza, no deja de sorprender al visitante casual del Tianguis de San Felipe. Los asiduos incluso se alejan, quizá del olor a putrescina y orines, acaso de tanta tristeza que carga el anciano.

—¿Es su hija? —pregunta un quídam— ¿su nieta, tal vez?

—Es..., es su madre —contesta otro —lo perdió en la Cristiada, sólo le dejó el retrato...

—No, no... —interrumpe la señora del puesto de memelas —aquella foto la perdió en los sesentas, ésta la encontró después, en la basura.

14 sep 2008

Muñecas

"Well, there are three things men can do with women: love them, suffer for them, or turn them into literature." ¬ Stephen Stills

Hay una cuarta, yo las diseco —con mucho cuidado— y con la maestría que me es característica, las plastifico, y quedan listas para ser utilizadas en mis fantasías cotidianas.

5 sep 2008

Maese Mecánico

Desde el descansillo, maese Mecánico las observa con ternura... Ve a la stilson coqueteándole a la perica, a la terraja destapando la botella de tequila, y a los calibradores organizándose para jugar un partido de tuerca rápida contra los desarmadores.

De puntillas se dirige a la cama, desconecta el switch, se programa para restartearse muy temprano y se dispone a contar ovejas eléctricas.

1 sep 2008

Coito

El corazón de Miguel dio un brinco. Su pene perdió la turgencia y un sudor frío y espeso comenzó a escurrirle. Saltó de la cama presa de una mezcla de angustia y terror.  —¡No puedo más, es demasiado! — gritó—, tengo que dejar de masturbarme así! —Y siguió escuchando el clamor de la mujer imaginaria.