30 ago 2009

Francisco de Aldana

No olvide usted, señora, que si no nos vimos las almas, nuestras partes sí que se vieron frente a frente.

Cuento de horror

Esta mujer se me aparece cuando creo en los fantasmas.  Cuando no, transcurre transparente entre mi pellejo y mis huesos.

Homero Santos

 Desde que vivo en Ficticia acepto que me den siempre, por la liebre, gato... Sólo exijo que siempre se trate del mismo gato.

Prometeo con buitre predilecta

Cuando Prometeo le dijo a la buitre que arriba a la izquierda él tenía un corazón dulce, ella se quedó pensativa. Luego de una eternidad preguntó: —¿Tu izquierda o la mía?

John Donne

Es cierto que de la muerte me liberaré muriendo, ¿pero cuántas muertes he de morir para dejar de amarte?

5 ago 2009

No todo lo que brilla es oro

Y así lo determinó para los quintillones de universos creados hasta entonces, para éste se le ocurrió una escala completa de opacidades, con excepción del oro. En los otros, cierta física fundamental es consistente, aquí no: todo lo que brilla es oro.

3 ago 2009

No todo lo que brilla es oro


Por fin llegó Fi Mon Chi, el afamado orfebre del Oriente Lejano, y Midas le mostró el trozo de Zoey, la desafortunada hija, comentándole que ya con la rama de roble y la piedra había entrado en sospechas.

—Es pirita —le dijo el sabio, y añadió —con todo respeto, su Alteza, se merece usted unas orejas de burro. No todo lo que brilla es oro.

1 ago 2009

No todo lo que brilla es oro

Hacía horas que Midas contemplaba su propia imagen en el espejo. Atrás de él, la estatua en que se había convertido su hija yacía recargada en los muros dorados, ésos de los primeros regocijos luego de recibir el don. A un lado, el regio banquete —con las más exquisitas viandas y tanto vino selecto— eternizado en metal divino. A sus pies, la ropa de cuyo peso apenas si logró liberarse para no morir asfixiado. Y en su rostro, una última lágrima que no, no era áurea, diamantina quizá, del más puro cristal: una estrella de tristeza, un firmamento de fulgor... No, siguió llorando, no todo lo que brilla es oro.

20 jul 2009

De casta

Dicen que al ocaso, en el último instante del Sol, puede verse un destello verde en lontananza. ¡Quién sabe! Pero es por preguntas como ésta que siempre ha envidiado a los vampiros transmogrificados a partir de humanos vulgares.

19 jul 2009

Rutina

Recién muere el atardecer, y se rasura frente al espejo en donde ha pegado una fotografía de cuando aún no era vampiro. Se arroja por la ventana y emprende el vuelo; como todos las noches, despliega las alas que las luces de la Ciudad no quieren convertir en sombra y, como todas las noches, evita los apotropaicos más comunes —balas de plata, hoces, crucifijos y estacas—. Luego de su fallida expedición de caza —como siempre— se posa en la misma esquina de tantos ayeres y —como siempre— pide lo de siempre: una orden de tacos de moronga.


—Sin ajo —le dice al paisa— y poca cebolla, ¡ah!, y una pepsi.

15 jul 2009

Lucidez

 "...Sólo pido que escurra ese cabello
entre estas manos ávidas de ti, del sol entre tus piernas
y del sol que se escurre por las hojas y refleja
tu sombra en mi mirada, turbia de llorar
tras no pedirte un beso…"

A menudo, durante el vuelo nocturno, se encontraba recitando este poema que encontró manuscrito junto al libro de horas de una joven rubia de cabellos como el oro, a la que no se atrevió a morder —aunque permaneció mirándola dormir hasta casi ser sorprendido por el día, entre cuyas primeras sombras tuvo que cobijarse mientras huía de ahí a toda prisa.  Y es que añoraba el Sol que nunca había sentido sobre la piel.  Poco antes del amanecer, en algún páramo desolado, jugaba a que lo perseguía la penumbra, aun a riesgo de resultar calcinado.  En las noches de luna llena, se le quedaba mirando, extático, elucubrando acerca de la fuente de tanta luz.  En su ataúd, soñaba que yacía en alguna playa tropical, que exploraba inmensas selvas tórridas, que desfallecía de alegría en el desierto, o que partía en la primera misión tripulada en dirección al Astro Rey.  Una noche, a la hora de comenzar las rondas, no apareció, cuando fueron a buscarlo sólo encontraron un puñado de cenizas doradas sobre el raso blanquísimo.

12 jul 2009

La destrucción del Templo

«...Y entonces, al tercer día finges que resucitas, ¡pon mucha atención!, si dejas que entre un solo rayo de luz, te achicharras y echas a perder todo. Te escondes en la grieta aquella, luego, cuando llegue María Magdalena, nomás va a encontrar un perfecto desmadre y un ángel que, como sabes, son nuestras contrapartes de día, vampiros diurnos, por llamarlos de alguna manera. Repasemos el plan: primero te descuelgan y te envuelven en el sudario, después, sin que nadie se dé cuenta, Arimatea te muerde en el cuello, te depositan en la tumba y la cierran con la piedrota ésa, le pagan el soborno a los centuriones para que se larguen al filo de la media noche, ¿no se me olvida nada?, emborrachar a Longinos y cambiarle la lanza por una de hierro dulce, que te tomen el pulso enfrente de los testigos en la cripta... En fin, creo que no puede estar más claro.»

10 jul 2009

"Tomad y bebed..."

Corría el Concilio de Trento. Abajo, los egregios teólogos y notables prelados, condenaban al anatema a quien negara la presencia del cuerpo y la sangre de Cristo en la hostia consagrada. Los vampiros, apergolados en las viejas trabes del coro, se protegían de la luz, insomnes con todo el ruido ése.

Uno de ellos, en oyendo tanta pendejada, no se resistió al chascarrillo: —...¡y yo que soy luterano!

4 jul 2009

Vigores

Vi cómo del cuello brotaba la sangre caliente, y sentí cómo las uñas se clavaban en mi carne mientras su aliento se extinguía entre los estertores de la muerte. Pero no pude succionar, mis lametazos fueron infructuosos.

Dicen que ya hay cura para la impotencia... ¡No sé!

1 jul 2009

El cuerpo y la sangre

—Señor..., ¡aparta de mí este cáliz!

El varón se retuerce entre desear la carne que ama y ansiar la sangre que no ha probado. En un rincón yace, amodorrada, desnuda y hecha jirones, la hembra por quien suspira y espumarajea.

Sabe que no resistirá, y suplica por enésima vez a la deidad desconocida —¡aparta de mí este caliz!

Yergue todos los músculos del cuerpo y despliega las alas, las hincha y derriba, con un estertor de desesperanza, los muros y la bóveda de la cripta que en la debacle respeta el ara donde apenas despierta ella. El primer rayo del sol que asoma incide en la vida del vampiro que se inflama. Con el último fulgor de su mirada cree distinguir los incipientes colmillos y las delicadas alas en botón, y oye como aúlla aterrorizada cuando también es alcanzada por la luz y empieza a arder.

20 jun 2009

Hoyototote

Caminaba su mismo camino de siempre, pero hoy alguna vaca habría derribado la cerca..., así que no resistió la curiosidad de asomarse al famoso agujero —decían que no tenía fondo— y arrojar una piedra; ¿con qué toparía?, ¿agua, quizá?, ¿arena?, ¿la roca sólida? Dejó caer la más grande y redonda que encontró y se puso a escuchar, al tiempo que escudriñaba la oscuridad que —ésa sí— parecía no tener fin.

Cuando retumbó en sus oídos un fuerte silbido, tuvo la impresión de que una andanada de aire hirviendo le llegaba de arriba, al voltear hacia el cenit vio un bólido que se dirigía hacia él. En el último instante comprendió que era la piedra, ¡la misma piedra!

5 jun 2009

Especie abisal

Su ombligo ha devenido un agujero de míticas proporciones. De tanto rascárselo, en aquella sima profunda se pierde todo. Apenas si se escucha el tintirintín de una antigua catarata que aún arrastra con sus aguas los restos de lo que antaño fueron enormes roquedales de mugre, detritos y cochambre sanguinolento.


10 may 2009

Déjà vu

En definitiva, ésta ya la viví. Excepto quizá por las cortinas lilas, la música clásica y que esto sucede de día y aquello de noche. También los jugadores: aquí están mi comadre Tencha y Joaquín y el Cochambres; allá, los cuates del grupo.

Creo recordar que estábamos jugando dominó, decimales, para ser exactos. Ahorita se trata de póquer abierto.

Tampoco era yo, era otro —u otra—, no lo tengo claro...

9 may 2009

Póquer de ases

—¡Póquer de ases! —dijo con emoción.

—¡¡Póquer de ases!! —le respondió el otro, con emoción aun más intensa.

—¡No me arremedes, tarugo! —replicó el primero, molesto, antes de ver la mano de su contrincante.

—No te estoy arremedando, ¡güey! —fue la respuesta, acompañada de un mohín de fastidio.

¡¡¡Pinches tan tramposos!!! —gritó uno de los terceros, mientras todo mundo ponía los ojos cuadrados.

3 may 2009

Strip poker

Acababa de quedarse desnuda y volvía a perder la mano. Resignada, se puso de pie y colocó una pierna en una de las sillas, tomó con un dedo su clítoris y comenzó a jalarlo hacia arriba, en dirección al ombligo, la piel se desprendió con algo de dificultad pero siguió abriéndose hasta llegar al cuello, ahora con ambas manos la separó hacia la espalda y con la palma derecha bajo el mentón levantó el cutis y el cuero cabelludo; con ligeras contorsiones comenzó a recorrer el tegumento hacia abajo, en donde pudo empujarlo contra las piernas que quedaron expuestas una tras otra, luego se sentó para sacudirse el resto hasta descubrir los pies. Con una patada, hizo a un lado el pellejo y el tejido subcutáneo adherido a él y pidió más cartas.