14 mar 2011

Miedo a la oscuridad

Descansa en su ataúd, al menos un par de horas. Sólo aquí, con los brazos cruzados sobre el pecho, es donde encuentra la paz.

Teme la llegada de la noche, teme al brillo de los collares de diamantes en tanto cuello tan terso, a la luna llena o apenas insinuada, a las antorchas de los lacayos que auxilian a los bailantes para sortear adoquines y charcos ocasionales.

Tiene pavor a la penumbra, con su mínimo contenido de luz, a los ojos que emiten fuego de risas o de lágrimas, a los candiles, a las brasas en el extremo de los cigarros...

Mas de lo que se esconde, aquí en el breve espacio que lo abriga dentro del féretro, es de la oscuridad, la oscuridad de una bala de plata o una estaca de madera, la oscuridad que le traería ver el amanecer a los ojos, a la oscuridad de su propio reflejo en el espejo.

9 mar 2011

Miedo a la oscuridad


Las estrellas se apagan una a una... En pocos instantes más tendrá que declarar la muerte térmica del Universo. Sabe que no puede iniciar de nuevo la secuencia, ni Él puede violar las Leyes Básicas de la Física. ¿Qué hará con toda esa eternidad vacía de luz? Si tan solo pudiera dejar de existir, así, con un simple deseo. ¡Qué horror!

1 mar 2011

Miedo a la oscuridad

Junto a la chimenea de la mansión, en la penumbra con la que juegan las llamas a penetrar la oscuridad, ella vio la sangre chisporroteando entre la deflagración, él no vio sino las vidas de sus padres cuando se las tragaba la noche.

La niña no siente ningún temor ante el fuego. Él, desde entonces, teme el menor atisbo de sombras, tiene miedo a la oscuridad... y a su hermanita.

7 feb 2011

La casa de Su Madre


Ardiendo en ira, tiraba los anaqueles, arrojaba botellas como si fueran granadas y tundía con el cayado a los empleados de chalequito rojo que intentaban interponerse.

—¡Señor, señor! —le conminó Simón Pedro, jalándolo de la túnica— éste es un WalMart, la Basílica de Guadalupe es aquí derecho.

17 ene 2011

Panacea

Juan Leotardo Espagirista está a una gota de la inmortalidad, el tiempo parece detenerse y su vida toda transcurre frente a sus ojos, en la misma última gota de la Tintura de la Vida. No sólo no morirá, sino que nunca padecerá dolor material alguno.

Al terminar de caer el destilado, un frío de hielo le recorre los huesos, su mundo se llena de calígine... el resto son ayes y fetidez, y la vaga ilusión de que alguna vez hubo otra vida. Siente que flota y comprende que su destino es penar por toda la eternidad... como los demás fantasmas.

30 dic 2010

Indiferencia

Construyó el castillo en el rincón más agreste de los Urales, e hizo que labraran el torreón contra la piedra misma. Invitó a los obreros a una comilona para festejar la conclusión del proyecto, y los envenenó a todos, lo mismo que a los esbirros que trajeron encadenada a su amada.

Le quitó la venda en el centro del redondo salón y le dijo: —Nunca saldrás de aquí, y nunca más incidirá mi figura en tus ojos, pero deambularé siempre por los pasillos que rodean esta cárcel, te he de espiar desde cada visillo, desde cada terraza, en las noches atisbaré tras de cada ventana y tus pasos resonarán a lo ancho de mis vigilias. —Y concluyó —¡no pude poseer tu cuerpo, ahora seré el dueño absoluto de tu mente!

23 dic 2010

DESFLORACIÓN LASER


DESFLORACIÓN LASER DE-FI-NI-TI-VA. SIN DOLOR, SIN ARRUGAS, SIN ESTRÍAS; EXCELENTES RESULTADOS EN HÍMENES PERSPICACES, AÚN CON PIERCING O CINTURÓN DE CASTIDAD; ESPECIALISTAS GRADUADOS EN EUROPA; CONFIDENCIALIDAD Y EXCLUSIVIDAD. TAL COMO FUE PUBLICADO EN "LA REVUE DU LA SOCIÉTÉ QUÉBÉCOISE DE SPÉLÉOLOGIE".

9 dic 2010

Los tres reyes macabros

 Viene primero Melchor, un esqueleto que apenas se sostiene adherido a la colosal masa de pústulas y cadáver que devino su montura, ese elefante en lentísima descomposición que parece buscar nomás el sitio adecuado para tumbarse por siempre. En el camello, que aparenta ser la más íntegra de las cabalgaduras, viene Gaspar en agonía, sus nalgas al rojo vivo tintineando sobre una joroba llena de ponzoña que se transparenta a la luz de la Estrella de Belén, lo mismo que las entrañas del animal, pletóricas de larvas, espuma microbial e insólitas especies de ácaros. Atrás llega Baltazar, o quizá la momia que una vez fue Baltazar, su bestia es sólo el fantasma helado, imagen que se evanesce, de lo que una vez fue un caballo.

En el pesebre preside un arcángel vuelto piedra, y está José, un montón erecto de mierda en el que sobrevive un par de ojos aterrorizados. Y María tasajeada del cuello al orificio último, frenética en convulsiones, ulula en silencio su desesperanza, incapaz de morir.

Alrededor y hasta donde alcanza la vista, cientos de pastorcillos yacen carbonizados, muchos de ellos aún conscientes y suplicando que se acabe tanta tortura.

El pequeño, envuelto en sangre y placenta, se atiborra con los puños de las carnes del Buey y la Mula, que mugen y relinchan de dolor. De la frente del Niño Dios asoman dos cuernos.

Los Sabios de Oriente se han disuelto antes de entregar los obsequios.

18 nov 2010

Otra de Walt Whitman

Eran dos pieles que se arropaban una con la otra, un cuerpo que traspasaba a otro que se dejaba traspasar gemido a gemido. Eran una sola sangre, un sólo corazón..., una sola mente con cuatro hemisferios cerebrales. Eran el mismo anhelo, el mismo sueño..., eran el amor.

Un día se casaron y nunca más fueron nada.

8 nov 2010

Semper Fidelis

Cuando intercambiaron los anillos, él prometió que la amaría hasta que la última de las estrellas cayera del firmamento, y ella juró que lo amaría eternamente —y después también.

Ninguno cumplió.

6 nov 2010

Amor de a de veras

Se quedó dormida en sus brazos. La amaba con una intensidad de la que nunca se creyó capaz, la adoraba e intentaba complacer hasta el mínimo de sus caprichos... ¡Y confiaba en ella, sin resquicios, sin duda alguna! Se puso la pijama y se acomodó en la hornacina, confía en su amor, le dedica un último pensamiento antes de desconectarse, mañana su esposa estaría puntual con la secuencia de arranque.

4 nov 2010

La separación de los cuerpos

Me reclamó lo de la vez aquella que llegué borracho, y sobre la otra, cuando me cachó viéndole las piernas a su sobrina. Yo me quejé de que siempre me estuviera comparando con su primer marido y, sin mediar explicación alguna, empezó a confundir mis mañas con las de él. Yo traté de poner orden a la discusión pero ella estaba en automático, como tarabilla.

Me sacó chingaderas que ni me acordaba yo que había hecho, y también me echó la culpa de cosas de las que su padre era culpable, así como de las majaderías del señor de la ventanilla de pago del impuesto predial. Me regañó porque el maestro de física reprobó a la niña y porque el entrenador de karate es muy salvaje.

Cuando comenzó a protestar porque el presidente estaba regando el tepache y porque Ricky Martin había salido del clóset y de los curas pederastas abrí-la-puerta-del-coche-y-de-una-patada-la-tire-contra-un-camión-materialista-que-pasó-con-exceso-de-velocidad.

18 oct 2010

Nahuales

Durante el día, Pachcaxitlán se abarrota de turistas. Los autóctonos, ataviados con sus máscaras, explican a quien quiera gastar algunos dólares, cómo es que cada quien tiene su nahual reflejado en cada uno de esos falsos rostros.La zarigüeya imita a la perfección la doble pelambre de su tótem, el quetzal luce un plumaje igual de colorido, y el jaguar alardea de su animal con cada una de sus rosetas. Los visitantes se van cargados con máscaras en miniatura, idolitos y otras artesanías propias del lugar.

Durante la noche las máscaras se quitan esos cuerpos tan incómodos que yacerán las horas oscuras sin gesto alguno, en blanco. Los nahuales cuentan su dinero, se embriagan, se entretienen en vistosos despliegues sexuales. Quisieran nunca volver a cubrir la faz de sus humanos, mas tienen que comer de algún lado y les gusta darse sus lujos.

13 oct 2010

Un prócer

Había sido un gran hombre sólo por esa máscara tras la que se sepultó durante cincuenta años. Hoy yacía en paz consigo mismo.

En el ataúd, su espíritu comenzó a retorcerse de dolor justo en el momento en que le pusieron la máscara mortuoria.

11 oct 2010

La máscara nueva del Emperador

 Era invisible, o así fue como se lo hicieron creer los truhanes que se la vendieron. Lo haría el más elocuente de los políticos, además de que lo protegería no sólo del sol y otras inclemencias de la intemperie, sino de cualquier intento de asesinato. Le daría, también, inmunidad absoluta ante el escarnio de sus gobernados.

En el momento de tomar la tribuna, comenzó a titubear, una fuerte insolación le provocó un desmayo, y unos agricultores furiosos lo ultimaron a machetazos.

—¡Le rompieron la máscara horrible en cachitos! —gritó una pequeñita a horcajadas de su padre —¡y además iba encuerado!, ¡y qué chiquito tenía el pizarrín!

8 oct 2010

El hombre sin rostro

Colocó sobre el espejo la máscara azteca de imitación que había comprado en el tianguis de la San Felipe. Acaso así tenga el valor de verse a sí mismo por las mañanas.

6 oct 2010

Un baile de máscaras

Durante horas, las maquillistas pusieron capa tras capa de arcillas a cual más de exóticas y mezcladas con polvo de oro, el sustrato perfecto para esa máscara de diez mil joyas.

Luego, colocaron una a una cada minúscula gema. Por supuesto, sólo diamantes, esmeraldas, zafiros y rubíes habían sido considerados. Es cierto, el kilataje de algunos de ellos los hacía casi insignificantes, mas los más grandes compensaban con creces los de los otros que, así incluso, destacaban por lo numerosos.

El baile había comenzado un par de horas antes y aun faltaba el vestido. De súbito, se calzó las zapatillas de cristal y se puso de pie. Ya vería si alguien reparaba en que iba desnuda.

5 oct 2010

La máscara de hierro

En un calabozo de la Bastilla languidece el hermano de Luis XIV. El rostro artificial no es tan incómodo, la aleación no es tan pesada, y la fina gamuza que lo forra atenúa un poco la angustia. Además, por las noches puede prescindir de ella. Las cenas son siempre opíparas y no le faltan buenos libros. Aun Ana de Austria, su madre, lo visita una vez a la semana y le trae doncellas y música.


En el Louvre, es hora de que el Rey Sol se desvista. A solas se quita las vendas que tantas horas le han comprimido los pechos, y a solas se quita el falso paquete que tiene que soportar entre las ingles... Y piensa, casi todas las noches, que en verdad es ella, es ella la que carga con la máscara de hierro.

4 oct 2010

Taps

Con sumo cuidado se despegó de cada milímetro de piel —siempre sangra un poco— hasta que el rostro quedó tieso, extático. Lo arrojó con todo el cuerpo sobre la cama y flotó hacia la percha de donde colgaría el resto de la noche.

3 oct 2010

Tloque Nahuaque

La máscara de obsidiana, el manto de piel de coyote, y el penacho de plumas de quetzal, yacen sobre la cama de piedra. Con cuidado, el dios invisible se quita el maquillaje de arcilla, sangre y látex. Otro día con la rutina de siempre y estos aztecas que ya no creen en nada... Sólo lo consuela saber que ya vienen los españoles. Acaso se tome unas vacaciones.