Se la llevaron, fue cuando no funcionaban ni la luz ni los semáforos de la esquina de Fundadores con Benemérito. La encapucharon y ataron de manos, y ella iba sin miedo alguno, acaso disfrutando lo más emocionante que le había pasado en sus casi veinticinco años.
En la esquina de Tres Carabelas y Hermanos Pinzón, bajo el megafarol que instalaron ahora, para el Bicentenario, le echaron una segunda mirada. Fue allí que la dejaron ir.
5 ago 2011
4 ago 2011
Secuestro de amor
Lo convirtió en dragón y le puso en el hocico un bozal de adamantium —para no escupir lumbre—, una plomada de platino en la cola —para no dar coletazos— y un par de zafiros en los ojos —para ver todo. Lo encadenó a la pata de la cama y lo hizo invisible —para que ninguno de sus amantes fuera a traspasar los añicos de corazón esparcidos entre las escamas.
2 ago 2011
Secuestro por piernas
Era un mujeriego, la última vez que lo vieron iba como secuestrado tras una minifalda. La minifalda se lo llevó a un motel de la salida a Cuernavaca donde también estaban dos pantalones de mezclilla y uno de casimir muy fino, con un señor de traje dentro que le ordenó a otro, uno con overol, que se apurara con él. Ella recibió su anticipo de billetes y se llevó la oreja sanguinolenta en una bolsita de plástico. Alcanzó a escuchar al jefe bien encabronado, soltándole un sopapo al esbirro de marras: —¡Pendejo, otro que se te desangra!, ¡nomás porque igual cobramos, que si no, te rebanaba el pescuezo!
11 jul 2011
6 jun 2011
La pulga de Schrödinger
Erwin Schrödinger tiene pulgas, mas el famoso físico y biólogo teórico sabe de lo pueril, vano e inane que sería rascarse. La mitad de las pulgas estará ahí, o no, la otra mitad habrá saltado, y quién sabe cuántas estarán en un punto indefinido de alguna región espacio temporal de manifestación probabilística electrónica. Según sus cálculos, suman ya más de dos mitades, pero así es esto de la mecánica cuántica.
13 may 2011
Tálamo
No se han visto sino a través de las rejas del balcón, ni escuchado, ni olido, ni nada. Hoy él se atrevió a trepar la hiedra y hace un esfuerzo heroico por alcanzarla. Entre los gemires de ella, los requiebros del varón, los muy malos versos, la complicidad de la luna y los suspiros mutuos, un dedo casi toca una mejilla.
Mano, brazo y antebrazo se expanden, se estiran, se magnifican, la clavícula casi se disloca, la enredadera también pone de su parte. La punta del dedo se acerca micra a micra mas sin desistir por un instante, la mejilla yace atorada entre los barrotes expandiéndose como un globo en pos de la inminencia de ese primer toque de amor. Ella puede ya sentirlo, suda hielo que arde, la entrepierna comienza a gotear, cada vello se ha erizado, cada poro se ha dilatado, un corazón se desboca... y cierra los ojos.
Está a punto de tener su primer orgasmo en tiempo real, sus pezones a punto de estallar y el mundo a punto de colapsarse en cataclismos múltiples de placer.
Mas el dedo la toca, por sólo un segundo, y el encanto se acaba, ella se congela y él no entiende qué pasó. Todo acaba sin comenzar apenas. Lo odia, no quiere verlo más. El contacto, el maldito contacto tan anticipado, fue precoz.
Mano, brazo y antebrazo se expanden, se estiran, se magnifican, la clavícula casi se disloca, la enredadera también pone de su parte. La punta del dedo se acerca micra a micra mas sin desistir por un instante, la mejilla yace atorada entre los barrotes expandiéndose como un globo en pos de la inminencia de ese primer toque de amor. Ella puede ya sentirlo, suda hielo que arde, la entrepierna comienza a gotear, cada vello se ha erizado, cada poro se ha dilatado, un corazón se desboca... y cierra los ojos.
Está a punto de tener su primer orgasmo en tiempo real, sus pezones a punto de estallar y el mundo a punto de colapsarse en cataclismos múltiples de placer.
Mas el dedo la toca, por sólo un segundo, y el encanto se acaba, ella se congela y él no entiende qué pasó. Todo acaba sin comenzar apenas. Lo odia, no quiere verlo más. El contacto, el maldito contacto tan anticipado, fue precoz.
8 may 2011
Sentidos
Aún puede verla, cómo se mueve su pelo cuando camina, cómo se tuesta su piel al sol mediterráneo, y cómo oscilan de aquí para allá sus caderas. Puede aún aspirar el aroma de cada uno de sus poros, el perfume de su inminencia, y el olor a océano primigenio de su sexo abismo. Siente la turgencia de su pechos, la suavidad de hierro de sus piernas y la humedad de ese cuerpo contra el suyo. Sabe a qué saben sus besos y la escucha gemir, oye aún sus murmullos, sus cantares, sus cuitas, sabe que sabe a sal, a néctar y a mundos exóticos...
Le basta con cerrar los ojos y dormir, porque en sueños cada uno de sus sentidos funciona a la perfección, porque dormido no es un montón de costras, hedor y harapos en una banca del parque, porque si cierra los ojos ahí está ella, y porque cuando los abre ya no.
Le basta con cerrar los ojos y dormir, porque en sueños cada uno de sus sentidos funciona a la perfección, porque dormido no es un montón de costras, hedor y harapos en una banca del parque, porque si cierra los ojos ahí está ella, y porque cuando los abre ya no.
14 mar 2011
Miedo a la oscuridad
Descansa en su ataúd, al menos un par de horas. Sólo aquí, con los brazos cruzados sobre el pecho, es donde encuentra la paz.
Teme la llegada de la noche, teme al brillo de los collares de diamantes en tanto cuello tan terso, a la luna llena o apenas insinuada, a las antorchas de los lacayos que auxilian a los bailantes para sortear adoquines y charcos ocasionales.
Tiene pavor a la penumbra, con su mínimo contenido de luz, a los ojos que emiten fuego de risas o de lágrimas, a los candiles, a las brasas en el extremo de los cigarros...
Mas de lo que se esconde, aquí en el breve espacio que lo abriga dentro del féretro, es de la oscuridad, la oscuridad de una bala de plata o una estaca de madera, la oscuridad que le traería ver el amanecer a los ojos, a la oscuridad de su propio reflejo en el espejo.
Teme la llegada de la noche, teme al brillo de los collares de diamantes en tanto cuello tan terso, a la luna llena o apenas insinuada, a las antorchas de los lacayos que auxilian a los bailantes para sortear adoquines y charcos ocasionales.
Tiene pavor a la penumbra, con su mínimo contenido de luz, a los ojos que emiten fuego de risas o de lágrimas, a los candiles, a las brasas en el extremo de los cigarros...
Mas de lo que se esconde, aquí en el breve espacio que lo abriga dentro del féretro, es de la oscuridad, la oscuridad de una bala de plata o una estaca de madera, la oscuridad que le traería ver el amanecer a los ojos, a la oscuridad de su propio reflejo en el espejo.
9 mar 2011
Miedo a la oscuridad
Las estrellas se apagan una a una... En pocos instantes más tendrá que declarar la muerte térmica del Universo. Sabe que no puede iniciar de nuevo la secuencia, ni Él puede violar las Leyes Básicas de la Física. ¿Qué hará con toda esa eternidad vacía de luz? Si tan solo pudiera dejar de existir, así, con un simple deseo. ¡Qué horror!
1 mar 2011
Miedo a la oscuridad
Junto a la chimenea de la mansión, en la penumbra con la que juegan las llamas a penetrar la oscuridad, ella vio la sangre chisporroteando entre la deflagración, él no vio sino las vidas de sus padres cuando se las tragaba la noche.
La niña no siente ningún temor ante el fuego. Él, desde entonces, teme el menor atisbo de sombras, tiene miedo a la oscuridad... y a su hermanita.
La niña no siente ningún temor ante el fuego. Él, desde entonces, teme el menor atisbo de sombras, tiene miedo a la oscuridad... y a su hermanita.
7 feb 2011
La casa de Su Madre
Ardiendo en ira, tiraba los anaqueles, arrojaba botellas como si fueran granadas y tundía con el cayado a los empleados de chalequito rojo que intentaban interponerse.
—¡Señor, señor! —le conminó Simón Pedro, jalándolo de la túnica— éste es un WalMart, la Basílica de Guadalupe es aquí derecho.
17 ene 2011
Panacea
Juan Leotardo Espagirista está a una gota de la inmortalidad, el tiempo parece detenerse y su vida toda transcurre frente a sus ojos, en la misma última gota de la Tintura de la Vida. No sólo no morirá, sino que nunca padecerá dolor material alguno.
Al terminar de caer el destilado, un frío de hielo le recorre los huesos, su mundo se llena de calígine... el resto son ayes y fetidez, y la vaga ilusión de que alguna vez hubo otra vida. Siente que flota y comprende que su destino es penar por toda la eternidad... como los demás fantasmas.
Al terminar de caer el destilado, un frío de hielo le recorre los huesos, su mundo se llena de calígine... el resto son ayes y fetidez, y la vaga ilusión de que alguna vez hubo otra vida. Siente que flota y comprende que su destino es penar por toda la eternidad... como los demás fantasmas.
30 dic 2010
Indiferencia
Construyó el castillo en el rincón más agreste de los Urales, e hizo que labraran el torreón contra la piedra misma. Invitó a los obreros a una comilona para festejar la conclusión del proyecto, y los envenenó a todos, lo mismo que a los esbirros que trajeron encadenada a su amada.
Le quitó la venda en el centro del redondo salón y le dijo: —Nunca saldrás de aquí, y nunca más incidirá mi figura en tus ojos, pero deambularé siempre por los pasillos que rodean esta cárcel, te he de espiar desde cada visillo, desde cada terraza, en las noches atisbaré tras de cada ventana y tus pasos resonarán a lo ancho de mis vigilias. —Y concluyó —¡no pude poseer tu cuerpo, ahora seré el dueño absoluto de tu mente!
Le quitó la venda en el centro del redondo salón y le dijo: —Nunca saldrás de aquí, y nunca más incidirá mi figura en tus ojos, pero deambularé siempre por los pasillos que rodean esta cárcel, te he de espiar desde cada visillo, desde cada terraza, en las noches atisbaré tras de cada ventana y tus pasos resonarán a lo ancho de mis vigilias. —Y concluyó —¡no pude poseer tu cuerpo, ahora seré el dueño absoluto de tu mente!
23 dic 2010
DESFLORACIÓN LASER
DESFLORACIÓN LASER DE-FI-NI-TI-VA. SIN DOLOR, SIN ARRUGAS, SIN ESTRÍAS; EXCELENTES RESULTADOS EN HÍMENES PERSPICACES, AÚN CON PIERCING O CINTURÓN DE CASTIDAD; ESPECIALISTAS GRADUADOS EN EUROPA; CONFIDENCIALIDAD Y EXCLUSIVIDAD. TAL COMO FUE PUBLICADO EN "LA REVUE DU LA SOCIÉTÉ QUÉBÉCOISE DE SPÉLÉOLOGIE".
9 dic 2010
Los tres reyes macabros
Viene primero Melchor, un esqueleto que apenas se sostiene adherido a la colosal masa de pústulas y cadáver que devino su montura, ese elefante en lentísima descomposición que parece buscar nomás el sitio adecuado para tumbarse por siempre. En el camello, que aparenta ser la más íntegra de las cabalgaduras, viene Gaspar en agonía, sus nalgas al rojo vivo tintineando sobre una joroba llena de ponzoña que se transparenta a la luz de la Estrella de Belén, lo mismo que las entrañas del animal, pletóricas de larvas, espuma microbial e insólitas especies de ácaros. Atrás llega Baltazar, o quizá la momia que una vez fue Baltazar, su bestia es sólo el fantasma helado, imagen que se evanesce, de lo que una vez fue un caballo.
En el pesebre preside un arcángel vuelto piedra, y está José, un montón erecto de mierda en el que sobrevive un par de ojos aterrorizados. Y María tasajeada del cuello al orificio último, frenética en convulsiones, ulula en silencio su desesperanza, incapaz de morir.
Alrededor y hasta donde alcanza la vista, cientos de pastorcillos yacen carbonizados, muchos de ellos aún conscientes y suplicando que se acabe tanta tortura.
El pequeño, envuelto en sangre y placenta, se atiborra con los puños de las carnes del Buey y la Mula, que mugen y relinchan de dolor. De la frente del Niño Dios asoman dos cuernos.
Los Sabios de Oriente se han disuelto antes de entregar los obsequios.
En el pesebre preside un arcángel vuelto piedra, y está José, un montón erecto de mierda en el que sobrevive un par de ojos aterrorizados. Y María tasajeada del cuello al orificio último, frenética en convulsiones, ulula en silencio su desesperanza, incapaz de morir.
Alrededor y hasta donde alcanza la vista, cientos de pastorcillos yacen carbonizados, muchos de ellos aún conscientes y suplicando que se acabe tanta tortura.
El pequeño, envuelto en sangre y placenta, se atiborra con los puños de las carnes del Buey y la Mula, que mugen y relinchan de dolor. De la frente del Niño Dios asoman dos cuernos.
Los Sabios de Oriente se han disuelto antes de entregar los obsequios.
18 nov 2010
Otra de Walt Whitman
Eran dos pieles que se arropaban una con la otra, un cuerpo que traspasaba a otro que se dejaba traspasar gemido a gemido. Eran una sola sangre, un sólo corazón..., una sola mente con cuatro hemisferios cerebrales. Eran el mismo anhelo, el mismo sueño..., eran el amor.
Un día se casaron y nunca más fueron nada.
Un día se casaron y nunca más fueron nada.
8 nov 2010
Semper Fidelis
Cuando intercambiaron los anillos, él prometió que la amaría hasta que la última de las estrellas cayera del firmamento, y ella juró que lo amaría eternamente —y después también.
Ninguno cumplió.
Ninguno cumplió.
6 nov 2010
Amor de a de veras
Se quedó dormida en sus brazos. La amaba con una intensidad de la que nunca se creyó capaz, la adoraba e intentaba complacer hasta el mínimo de sus caprichos... ¡Y confiaba en ella, sin resquicios, sin duda alguna! Se puso la pijama y se acomodó en la hornacina, confía en su amor, le dedica un último pensamiento antes de desconectarse, mañana su esposa estaría puntual con la secuencia de arranque.
4 nov 2010
La separación de los cuerpos
Me reclamó lo de la vez aquella que llegué borracho, y sobre la otra, cuando me cachó viéndole las piernas a su sobrina. Yo me quejé de que siempre me estuviera comparando con su primer marido y, sin mediar explicación alguna, empezó a confundir mis mañas con las de él. Yo traté de poner orden a la discusión pero ella estaba en automático, como tarabilla.
Me sacó chingaderas que ni me acordaba yo que había hecho, y también me echó la culpa de cosas de las que su padre era culpable, así como de las majaderías del señor de la ventanilla de pago del impuesto predial. Me regañó porque el maestro de física reprobó a la niña y porque el entrenador de karate es muy salvaje.
Cuando comenzó a protestar porque el presidente estaba regando el tepache y porque Ricky Martin había salido del clóset y de los curas pederastas abrí-la-puerta-del-coche-y-de-una-patada-la-tire-contra-un-camión-materialista-que-pasó-con-exceso-de-velocidad.
Me sacó chingaderas que ni me acordaba yo que había hecho, y también me echó la culpa de cosas de las que su padre era culpable, así como de las majaderías del señor de la ventanilla de pago del impuesto predial. Me regañó porque el maestro de física reprobó a la niña y porque el entrenador de karate es muy salvaje.
Cuando comenzó a protestar porque el presidente estaba regando el tepache y porque Ricky Martin había salido del clóset y de los curas pederastas abrí-la-puerta-del-coche-y-de-una-patada-la-tire-contra-un-camión-materialista-que-pasó-con-exceso-de-velocidad.
18 oct 2010
Nahuales
Durante el día, Pachcaxitlán se abarrota de turistas. Los autóctonos, ataviados con sus máscaras, explican a quien quiera gastar algunos dólares, cómo es que cada quien tiene su nahual reflejado en cada uno de esos falsos rostros.La zarigüeya imita a la perfección la doble pelambre de su tótem, el quetzal luce un plumaje igual de colorido, y el jaguar alardea de su animal con cada una de sus rosetas. Los visitantes se van cargados con máscaras en miniatura, idolitos y otras artesanías propias del lugar.
Durante la noche las máscaras se quitan esos cuerpos tan incómodos que yacerán las horas oscuras sin gesto alguno, en blanco. Los nahuales cuentan su dinero, se embriagan, se entretienen en vistosos despliegues sexuales. Quisieran nunca volver a cubrir la faz de sus humanos, mas tienen que comer de algún lado y les gusta darse sus lujos.
Durante la noche las máscaras se quitan esos cuerpos tan incómodos que yacerán las horas oscuras sin gesto alguno, en blanco. Los nahuales cuentan su dinero, se embriagan, se entretienen en vistosos despliegues sexuales. Quisieran nunca volver a cubrir la faz de sus humanos, mas tienen que comer de algún lado y les gusta darse sus lujos.
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