7 feb 2011

La casa de Su Madre


Ardiendo en ira, tiraba los anaqueles, arrojaba botellas como si fueran granadas y tundía con el cayado a los empleados de chalequito rojo que intentaban interponerse.

—¡Señor, señor! —le conminó Simón Pedro, jalándolo de la túnica— éste es un WalMart, la Basílica de Guadalupe es aquí derecho.

17 ene 2011

Panacea

Juan Leotardo Espagirista está a una gota de la inmortalidad, el tiempo parece detenerse y su vida toda transcurre frente a sus ojos, en la misma última gota de la Tintura de la Vida. No sólo no morirá, sino que nunca padecerá dolor material alguno.

Al terminar de caer el destilado, un frío de hielo le recorre los huesos, su mundo se llena de calígine... el resto son ayes y fetidez, y la vaga ilusión de que alguna vez hubo otra vida. Siente que flota y comprende que su destino es penar por toda la eternidad... como los demás fantasmas.

30 dic 2010

Indiferencia

Construyó el castillo en el rincón más agreste de los Urales, e hizo que labraran el torreón contra la piedra misma. Invitó a los obreros a una comilona para festejar la conclusión del proyecto, y los envenenó a todos, lo mismo que a los esbirros que trajeron encadenada a su amada.

Le quitó la venda en el centro del redondo salón y le dijo: —Nunca saldrás de aquí, y nunca más incidirá mi figura en tus ojos, pero deambularé siempre por los pasillos que rodean esta cárcel, te he de espiar desde cada visillo, desde cada terraza, en las noches atisbaré tras de cada ventana y tus pasos resonarán a lo ancho de mis vigilias. —Y concluyó —¡no pude poseer tu cuerpo, ahora seré el dueño absoluto de tu mente!

23 dic 2010

DESFLORACIÓN LASER


DESFLORACIÓN LASER DE-FI-NI-TI-VA. SIN DOLOR, SIN ARRUGAS, SIN ESTRÍAS; EXCELENTES RESULTADOS EN HÍMENES PERSPICACES, AÚN CON PIERCING O CINTURÓN DE CASTIDAD; ESPECIALISTAS GRADUADOS EN EUROPA; CONFIDENCIALIDAD Y EXCLUSIVIDAD. TAL COMO FUE PUBLICADO EN "LA REVUE DU LA SOCIÉTÉ QUÉBÉCOISE DE SPÉLÉOLOGIE".

9 dic 2010

Los tres reyes macabros

 Viene primero Melchor, un esqueleto que apenas se sostiene adherido a la colosal masa de pústulas y cadáver que devino su montura, ese elefante en lentísima descomposición que parece buscar nomás el sitio adecuado para tumbarse por siempre. En el camello, que aparenta ser la más íntegra de las cabalgaduras, viene Gaspar en agonía, sus nalgas al rojo vivo tintineando sobre una joroba llena de ponzoña que se transparenta a la luz de la Estrella de Belén, lo mismo que las entrañas del animal, pletóricas de larvas, espuma microbial e insólitas especies de ácaros. Atrás llega Baltazar, o quizá la momia que una vez fue Baltazar, su bestia es sólo el fantasma helado, imagen que se evanesce, de lo que una vez fue un caballo.

En el pesebre preside un arcángel vuelto piedra, y está José, un montón erecto de mierda en el que sobrevive un par de ojos aterrorizados. Y María tasajeada del cuello al orificio último, frenética en convulsiones, ulula en silencio su desesperanza, incapaz de morir.

Alrededor y hasta donde alcanza la vista, cientos de pastorcillos yacen carbonizados, muchos de ellos aún conscientes y suplicando que se acabe tanta tortura.

El pequeño, envuelto en sangre y placenta, se atiborra con los puños de las carnes del Buey y la Mula, que mugen y relinchan de dolor. De la frente del Niño Dios asoman dos cuernos.

Los Sabios de Oriente se han disuelto antes de entregar los obsequios.

18 nov 2010

Otra de Walt Whitman

Eran dos pieles que se arropaban una con la otra, un cuerpo que traspasaba a otro que se dejaba traspasar gemido a gemido. Eran una sola sangre, un sólo corazón..., una sola mente con cuatro hemisferios cerebrales. Eran el mismo anhelo, el mismo sueño..., eran el amor.

Un día se casaron y nunca más fueron nada.

8 nov 2010

Semper Fidelis

Cuando intercambiaron los anillos, él prometió que la amaría hasta que la última de las estrellas cayera del firmamento, y ella juró que lo amaría eternamente —y después también.

Ninguno cumplió.

6 nov 2010

Amor de a de veras

Se quedó dormida en sus brazos. La amaba con una intensidad de la que nunca se creyó capaz, la adoraba e intentaba complacer hasta el mínimo de sus caprichos... ¡Y confiaba en ella, sin resquicios, sin duda alguna! Se puso la pijama y se acomodó en la hornacina, confía en su amor, le dedica un último pensamiento antes de desconectarse, mañana su esposa estaría puntual con la secuencia de arranque.

4 nov 2010

La separación de los cuerpos

Me reclamó lo de la vez aquella que llegué borracho, y sobre la otra, cuando me cachó viéndole las piernas a su sobrina. Yo me quejé de que siempre me estuviera comparando con su primer marido y, sin mediar explicación alguna, empezó a confundir mis mañas con las de él. Yo traté de poner orden a la discusión pero ella estaba en automático, como tarabilla.

Me sacó chingaderas que ni me acordaba yo que había hecho, y también me echó la culpa de cosas de las que su padre era culpable, así como de las majaderías del señor de la ventanilla de pago del impuesto predial. Me regañó porque el maestro de física reprobó a la niña y porque el entrenador de karate es muy salvaje.

Cuando comenzó a protestar porque el presidente estaba regando el tepache y porque Ricky Martin había salido del clóset y de los curas pederastas abrí-la-puerta-del-coche-y-de-una-patada-la-tire-contra-un-camión-materialista-que-pasó-con-exceso-de-velocidad.

18 oct 2010

Nahuales

Durante el día, Pachcaxitlán se abarrota de turistas. Los autóctonos, ataviados con sus máscaras, explican a quien quiera gastar algunos dólares, cómo es que cada quien tiene su nahual reflejado en cada uno de esos falsos rostros.La zarigüeya imita a la perfección la doble pelambre de su tótem, el quetzal luce un plumaje igual de colorido, y el jaguar alardea de su animal con cada una de sus rosetas. Los visitantes se van cargados con máscaras en miniatura, idolitos y otras artesanías propias del lugar.

Durante la noche las máscaras se quitan esos cuerpos tan incómodos que yacerán las horas oscuras sin gesto alguno, en blanco. Los nahuales cuentan su dinero, se embriagan, se entretienen en vistosos despliegues sexuales. Quisieran nunca volver a cubrir la faz de sus humanos, mas tienen que comer de algún lado y les gusta darse sus lujos.

13 oct 2010

Un prócer

Había sido un gran hombre sólo por esa máscara tras la que se sepultó durante cincuenta años. Hoy yacía en paz consigo mismo.

En el ataúd, su espíritu comenzó a retorcerse de dolor justo en el momento en que le pusieron la máscara mortuoria.

11 oct 2010

La máscara nueva del Emperador

 Era invisible, o así fue como se lo hicieron creer los truhanes que se la vendieron. Lo haría el más elocuente de los políticos, además de que lo protegería no sólo del sol y otras inclemencias de la intemperie, sino de cualquier intento de asesinato. Le daría, también, inmunidad absoluta ante el escarnio de sus gobernados.

En el momento de tomar la tribuna, comenzó a titubear, una fuerte insolación le provocó un desmayo, y unos agricultores furiosos lo ultimaron a machetazos.

—¡Le rompieron la máscara horrible en cachitos! —gritó una pequeñita a horcajadas de su padre —¡y además iba encuerado!, ¡y qué chiquito tenía el pizarrín!

8 oct 2010

El hombre sin rostro

Colocó sobre el espejo la máscara azteca de imitación que había comprado en el tianguis de la San Felipe. Acaso así tenga el valor de verse a sí mismo por las mañanas.

6 oct 2010

Un baile de máscaras

Durante horas, las maquillistas pusieron capa tras capa de arcillas a cual más de exóticas y mezcladas con polvo de oro, el sustrato perfecto para esa máscara de diez mil joyas.

Luego, colocaron una a una cada minúscula gema. Por supuesto, sólo diamantes, esmeraldas, zafiros y rubíes habían sido considerados. Es cierto, el kilataje de algunos de ellos los hacía casi insignificantes, mas los más grandes compensaban con creces los de los otros que, así incluso, destacaban por lo numerosos.

El baile había comenzado un par de horas antes y aun faltaba el vestido. De súbito, se calzó las zapatillas de cristal y se puso de pie. Ya vería si alguien reparaba en que iba desnuda.

5 oct 2010

La máscara de hierro

En un calabozo de la Bastilla languidece el hermano de Luis XIV. El rostro artificial no es tan incómodo, la aleación no es tan pesada, y la fina gamuza que lo forra atenúa un poco la angustia. Además, por las noches puede prescindir de ella. Las cenas son siempre opíparas y no le faltan buenos libros. Aun Ana de Austria, su madre, lo visita una vez a la semana y le trae doncellas y música.


En el Louvre, es hora de que el Rey Sol se desvista. A solas se quita las vendas que tantas horas le han comprimido los pechos, y a solas se quita el falso paquete que tiene que soportar entre las ingles... Y piensa, casi todas las noches, que en verdad es ella, es ella la que carga con la máscara de hierro.

4 oct 2010

Taps

Con sumo cuidado se despegó de cada milímetro de piel —siempre sangra un poco— hasta que el rostro quedó tieso, extático. Lo arrojó con todo el cuerpo sobre la cama y flotó hacia la percha de donde colgaría el resto de la noche.

3 oct 2010

Tloque Nahuaque

La máscara de obsidiana, el manto de piel de coyote, y el penacho de plumas de quetzal, yacen sobre la cama de piedra. Con cuidado, el dios invisible se quita el maquillaje de arcilla, sangre y látex. Otro día con la rutina de siempre y estos aztecas que ya no creen en nada... Sólo lo consuela saber que ya vienen los españoles. Acaso se tome unas vacaciones.

1 oct 2010

El Mil Máscaras

Así le dicen, siempre trae once o doce máscaras sobre la cara, atrás, como Jano, carga siempre media docena más. En cada dedo, un anillo de máscara, piercings de máscarita en el ombligo, el glande, en los labios, y a cada lado de la nariz. Cada oreja está cubierta con una máscara en forma de oreja, los glúteos con unas en forma de glúteos —pero con ojos y bigote pintados—, las rodillas con rodillas, los talones con talones, y los pezones con máscaras en forma de pezón.

Un cirujano le colocó máscaras en los pulmones, máscaras sobre las glándulas suprarrenales y una máscara de platino justo encima de la duramadre...

Vaya, ¡máscaras por todos lados! Aunque, para serles franco, les he adornado un poco la historia. En realidad le dicen el "Mil Máscaras" porque es requete-mentiroso, igualito que yo... Sorry.

17 sep 2010

A tiempo amar y desatarse a tiempo

Los lunes..., los lunes estaba con ella. La pequeñez de su edad promediaba a la perfección con esa edad madura en que la descubrió. También a la perfección se amaban. Los lunes el tiempo trancurría a la velocidad de la luz, y cada instante contenía todos los instantes de una era geológica.

Los martes regresaba a su esposa, el tiempo se oía transcurrir gota a gota, cada gota aun más eterna que la anterior, más y más aburrida. ¡Y cómo la despreciaba! Ella era la tragedia de su vida, ella era un infierno personal al que los martes estaba condenado.

Los miércoles... ¡Los miércoles! He aquí la desesperanza: los miércoles no aparecen por ningún lado.

8 sep 2010

Botánica

Se muere de aburrimiento, aunque sólo es un decir, no se muere. Hace trescientos años que languidece entre esa duermevela que es el vivir tanto tiempo. Pasa temporadas enteras como vegetal, transpirando apenas y en procesos fotosintéticos. Ya ni se acuerda del color verde que, en invierno, su estación más activa, se torna en una pruina grisácea con destellos plateados.

 Eructos, flatulencias y suspiros se prolongan por semanas, la ruta del refrigerador al sofá le toma días. A veces intenta masturbarse, pero termina en un vahído y recuerda que no hay clímax posible, no para él.

 Ayer por fin descubrió que estaba echando raíces, unas muy extrañas, que le brotan de la cabeza, que se dirigen hacia el cielo, como imprecando al Creador, como si quisieran estrangular a tan cruel deidad.

4 sep 2010

Juego

Luego de lo que parece una eternidad, sigue sin despuntar vencedor alguno..., ¡y el silencio! Ambos ajedrecistas tienen la mirada fija en el tablero, de pronto, uno pregunta, desconcertado —¿Qué!, ¡me toca?

De la calavera del otro cae la mandíbula que dispersa las piezas, mientras que el resto del esqueleto se derrumba vuelto polvo y añicos.

8 ago 2010

La selección de Skriugdlamnisq

Ése fue su primer mundial, la escuadra skriugdlamnsiquí —de allende el Kenacjeristán— empataba con la escuadra de Inglaterra, faltaban dos minutos para que acabara el partido y los bisoños futbolistas anhelaban pasar a octavos de final.

Sbriaujlicr la cambia de juego para Dlanglufriask, que la cede a Mnigriuievimb, que la mete al area chica donde Vstlioenbekj apenas si la toca de regreso para Fkroulpi que se la centra a Hroumirkqsesqwi que se queda tieso frente al portero, imposibilitado de procesar tanto pinche nombre raro....

10 jul 2010

Máscara contra cabellera

Hoy, ambos contrincantes han llegado a los límites del ridículo... Esta lucha libre cada vez es más falsa, ¡cualquier pendejada en aras del show! Uno, queriendo someter al enemigo a punta de mascarazo limpio; otro, tratando de hacer tropezar al otro con esa descomunal guedeja. El respetable bosteza.

6 jul 2010

La flecha del tiempo

Cada día observaba una arruga más, o una mancha. Arrugas entreveradas unas con otras, unas sobre otras, unas tras otras; igual las manchas.

Hoy vio que había una arruga de menos, ayer le había pasado lo mismo con las manchas. Se sentó sobre el escusado y perdió su rostro entre las manos, —¡Dios! —exclamó—, ¿cuándo..., cuándo acabará?

6 jun 2010

El pez mágico

El pescador, a punto de arrojar su presa en la canasta, se sorprendió al escuchar que la trucha le hablaba: —¡No me comas, y te concederé lo que quieras!

El pobre hombre supuso que no tenía nada que perder y le pidió una mesa pletórica de exquisitos manjares. —Sabes, le dijo, hace mucho que no comemos sino chícharos y charales—. Acto seguido, devolvió el animal al agua.

Ya en su casa, encontró lo prometido, y él y su esposa comenzaron a disfrutarlo, mas cuando la señora escuchó el cuento completo, la agarró a toallazos contra el imbécil de su marido. —Le podías haber pedido un castillo..., ¡y sirvientes! —y continuó— ¡regresas con él ahora mismo y le exiges lo que nos corresponde!

—Lindo pez, te suplico, para complacer a mi esposa, que nos des un palacio y muchos sirvientes —dijo tímido y dudoso de que su benefactor acudiera— mi vieja es muy necia y no entiende la fortuna que hemos tenido, no guarda el debido respeto para los seres fantásticos como tú.

De pronto, el pececito le salto enfrente y le preguntó: —¿Eso es lo que quieres?, puedo concedértelo.

—En realidad —recibió como respuesta— lo que quisiera es tener una esposa joven, bien cachonda y que nunca me rezongue, pero... —y masculló entre resignado y crédulo— éso está difícil.., ¿no?

—Sí —le dijo el genio del agua— y concluyó mientras se sumergía de nuevo—, está difícil.

Cuando el cansado esposo regresaba a su cabaña, vio que un rayo caía sobre su mujer. Cuando se repuso del resplandor, vio una bella muchacha que se contononeaba por la vereda y le coqueteaba descaradamente.

11 may 2010

Selenografía

Posee frescas florestas de fragante rocío, estepas de grama en verde, oro y cobre, bosques de leyenda habitados por heroicas fantasías, y océanos vivos en la flor de la Edad. Pero a ratos despierta y se compadece a sí misma, a sus mares de basalto y tubos de lava, al frío regolito y tanto cráter de impacto inmemorial. En otros sueños está hecha con polvo de plata, que desperdiga la misericordia de algún viento cósmico.

Suceso

Hace dos meses, la Luna se cayó del cielo y se hizo añicos. Acabo de ir al sitio del impacto, ya cuando el ejército ha levantado el cerco. No hay mucho que ver, sólo quedan los cachitos más pequeños y mucho polvo, pero pude adquirir un trozo de regular tamaño con uno de los vendedores de baratijas que pululan en el lugar. Lo he comprado como por inercia y quizá fui víctima de la mercadotecnia: no entiendo mucho por qué, si desde aquí abajo parecía de plata, sus restos no son sino de un gris parduzco más bien oscuro, como sucio. En fin...

28 abr 2010

Pizpiriteces

Un beso flotaba en plena euforia, había estado perfecto: la humedad exacta, el chasquido apenas necesario, la sincronía total. Fue la red del doctor Morganhaussen la que lo sacó del contexto y lo arrojó en un frasco ecléctico, entre otros besos menos elegantes, eructos, estornudos y metáforas muy poco afortunadas.

17 abr 2010

Voyeur

Le gustaba ver a las muchachas cogiendo, y se jactaba de tener siempre el modelo más avanzado de espejo de dos vías. Su perversión era inocente, incluso, gracias a él, atraparon al destripador de Ñaca-Ñaca, cuando lo identificó como el que descuartizó a la Polla.

8 abr 2010

Flor de cristal

Sonaron las Doce Campanadas. La misteriosa joven, vuelta un monstruo rabioso —estaba por venirse— se lanzó corriendo en dirección al jardín de Palacio. Al día siguiente los fieles lacayos del Príncipe recorrían la ciudad, con aquel trozo de membrana empapado en formol.

Las hermanastras, tras desgarrarse los genitales con un par de zanahorias, insistieron en ser las dueñas del himen en disputa, mas Cenicienta entró desnuda al recibidor, se sentó en una silla, separó los muslos, y todos supieron quién sería la futura reina.

7 abr 2010

Juego de rol

Sí que la había sorprendido. Disfraces perfectos: él, de elegante Nosferatu, ella, de una exquisita y sensual Erszbeth Báthory; medias, tacones, capas... Y los colmillos, de un finísimo metal cerámico.

¡Y ese espejo!, verdadera joya de la tecnología, le había costado un dineral, pero lo valía. No podía dejar de contemplarlo mientras se enfriaba la champaña y su dama se vestía. Con quién-sabe-qué circuitos electrónicos creaba la ilusión de no devolver imagen ninguna, un juguete excepcional.

A media luz, comenz
ó a besarle el cuello, al tiempo que se fantaseaba invisible. De súbito, vio cómo el reflejo de ella lo miraba, con los ojos inyectados y a punto de clavarle los colmillos.

1 abr 2010

Fase oral

"Lights are gonna find me
Shining like the sun..." ~ABBA

Habíamos pasado la tarde bailando en una dizque discoteca, "La Pimienta", y luego habíamos estado cantando y bebiendo alrededor del fogón del hotelucho.

Estabo yo perdido de borracho y ella casi tuvo que cargarme hasta la habitación. Y todo estaba bien, amaba a esa mujer y de pronto ni siquiera importó que insistiera en su virginidad, la abracé con fuerza tratando de que el mundo dejara de dar vueltas.

De pronto sentí que me quitaba parte de la ropa y ponía la boca en mi pene, no supe que hacer excepto disfrutar sensaciones y sentimientos. Abrí los ojos sólo por un momento y ella levantó la cabeza, vi su cara de niña traviesa, sus ojos de gata salvaje jugando con su presa, y su boca rebosando de saliva.

Ella prosiguió succionando y lameteando, magreándome y jadeando, hasta que eyaculé y oí como trinar de pájaros, abrí de nuevo los ojos y me deslumbró una luz fortísima: era el paraíso que entraba por la ventana.

Con el correr de los años he llegado a pensar que no fueron sino la vida que comienza al amanecer y el sol de la mañana... Pero no.

25 mar 2010

Ella

Le dio un beso con la boca llena... de otros besos.

20 mar 2010

Omnipresencia

Dios está en todas partes... Bueno, éso es lo que él se cree. La verdad es que ni siquiera ha podido probar su propia existencia, mucho menos su ubicuidad. Hoy, por ejemplo, estuvo discutiendo con un ateo y terminó defendiendo un agnosticismo más bien discreto, tímido..., insípido.

En la duermevela, acurrucado con sus sábanas, acaricia la entelequia de que hay seres en el Universo hechos a su imagen y semejanza. Y apenas se entrega al sueño aparecen oníricas trimurtis y santísimas trinidades.

Mañana —no puede procrastinarlo un día más—, mañana irá al psiquiatra.

16 mar 2010

Su otro yo

Sacudió el libro hasta que todos sus personajes cayeron al piso. De pura rabia comenzó a pisotearlos, sin encontrar al que buscaba, hasta que lo vio cuando trataba de esconderse en un calcetín sucio. El supuesto héroe de la novela: un falso paladín que había engatusado a todos. Lo capturó bajo de un vaso y lo puso en su escritorio. El autor se vio en una versión mejorada de sí mismo, más joven y muy apuesto, sí, pero en el que se distinguían con claridad los entresijos torvos de una personalidad de la que siempre se había avergonzado. Estaba por acabar con la existencia de su tan detestado alter ego cuando de un punto indeterminado del techo surgió un zapato gigantesco que lo apachurró sin piedad.

15 mar 2010

Un gato

El gato saltó hacia el abismo, sabiendo que sus nueve vidas estaban intactas y sin usar, y el quid era impresionar a esta gatita sexy.

Se hizo añicos contra las rocas.

—¡Animal tan pendejo! —oyó la voz de Dios mientras moría— ¡te di nueve personalidades!, ¡idiota...!, ¡per-so-na-li-da-des!

10 mar 2010

Potenciales evocados

Mire, aquí en las diagramografías se ve muy claro... Ésta, en el segundo..., ¡sí!, y aquí también, en el cuarto y en el quinto... Esto de los egos fundidos —se conoce como el síndrome de Calvin— afecta a uno de cada siete de entre quienes, como usted, señora, son ensamblados con espina de adamantita. No, no es curable, pero se controla a la perfección y las recidivas son benignas... ¡Aquí, en el tercer cerebro!, justo abajo del serpentín, fíjese, en el lóbulo derecho, apenas si se nota sesgado el trazo positrónico...

6 mar 2010

Él

Tal vez fue él quien comió de mi sopa o quien puso en orden mis papeles en el escritorio luego de que caí dormido en el sillón. Acaso él me haya puesto la pijama y me haya lavado los dientes... Hasta hace unos instantes abrigaba mis dudas, mas ahora que veo dormir a mi esposa y reconozco en ella la tez propia de sus ansiares satisfechos a plenitud, tengo la certeza: él... estuvo aquí.

17 feb 2010

Estampa

Es otro de esos crepúsculos en el Edén: Un amanecer acurrucándose para ir a dormir...

La mancha de ángeles llega a abrevar en el estanque de las sirenas doradas, quienes fingen que se espantan —alguna incluso brinca fuera del agua— y a ratos coquetean divertidas.

A lo lejos, un destello verde que indica la morada de Dios..., o de múltiples dioses, o de un ente que evolucionó hasta la exacerbación, nadie lo sabe a ciencia cierta.

¡Y yo me muero de tedio! —lo que sólo es un decir: de ésta, la otra vida, no hay escapatoria posible. No hay sino esta mezcla de comezón tenaz con insomnio perpetuo y náuseas irresolubles.

Aparecen las primeras estrellas...

14 ene 2010

Fábula de los animales, la Filosofía y los artilugios de metal

Zenón, experto cronómetra
dispara una salva y parten
raudos: la liebre, Aquiles
y la tortuga Artagnan

Aquiles desiste pues
el sólo participó
para completar las ocho
sílabas del tercer verso

La liebre se cansa pronto
y la tortuga aún no arranca
mas el reloj del filósofo
sigue corre que te corre

Pasan las horas, también
pasan los días, los años
las eras, el tiempo todo
irremisible transcurre

Hoy yacen —liebre, tortuga
y pupilo de Parménides—
en la fosa colectiva
de la Indiferencia Cósmica

El reloj que tomó el tiempo
reposa en una vitrina
del pabellón principal
del Museo Intergaláctico

Ese sí, bien aceitado
y a punto su mecanismo
sus engranes muy brillantes
y su tintinear exacto

::

La moraleja es sencilla
un poco triste, quizá
y es que las máquinas quedan
aunque la carne se va

20 nov 2009

El espectáculo más famoso sobre la tierra

Las luces se apagan y sólo un reflector ilumina la entrada de artistas, se escucha la voz del maestro de ceremonias que anuncia el número que ha hecho famoso a este circo —con ustedes, de allende el atlántico, en directo desde la Rubia Albión, en exclusiva desde los Siglos Sombríos...— y continúa, hipérbole tras hipérbole, mientras los tambores aceleran el ritmo y preparan al auditorio —¡la mismísima esposa de Leofric de Mercia!, ¡la ecuyere desnuda!, ¡cabalgando incansable desde el mercado de Coventry hasta estas afortunada pistas!, ¡la amazona desnuda!, ¡la redentora de tanto fiel vasallo!, ¡¡milady!!, ¡¡¡Lady Gooooooodiva!!! —de pronto, al último golpe de tambor, el público todo baja la cabeza, cumpliendo a cabalidad su papel en aras del Mejor Acto del Mundo.

En la arena, los payasos, los trapecistas, los malabaristas, todos, sin excepción, se prosternan y miran al suelo. En el silencio total se escuchan los cascos de un caballo.

Luego de quince o veinte minutos en tensión, se distingue un trote que se disipa tras los cortinajes, y sólo un sendero de huellas da testimonio de que allí estuvo, escultural y desnuda, Lady Godiva.

16 nov 2009

Hansel y Gretel

Los hermanitos nunca comprendieron por qué su madrastra los llevaba siempre al circo, pero intuían que un día se iban a ver uno al otro dentro de un carromato, alejándose en distintas direcciones: ella —acaso— convertida en la mujer-viborántula que desobedeció a su padre por el poder de la magia, y él —de seguro— sentado por siempre jamás en una silla de tamaño diminuto y amarrado con sus propios hilos de marioneta, el gigante que los cazadores de cabezas redujeron con todo y tronco y extremidades.

Más los acontecimientos se desataron en cuestión de un instante: la arpía horrible, la que usurpó el lugar de la mujer legítima en el lecho de un padre atormentado y pusilánime, se asomó desde las gradas para ver al tigre de Siberia que pasaba encadenado, arrastrado por media docena de payasos. Las criaturitas, en tácito y fraternal acuerdo, la empujaron. Para el animal no fue sino la consecuencia lógica de millones de años de evolución; para la pareja de chiquillos, una anécdota que se ha inflado a través de medio siglo, de cómo ambos vencieron, con ayuda de los animales del circo —escapados sólo para luchar a su lado—, a la última de las brujas pécoras maléficas. Y de cómo huyeron juntos a una ciudad en ruinas perdida en la jungla —y nunca supieron más nada de ser humano alguno.

Para la princesa Casiopea Grano de Maíz Mestizo, que me contó este cuento mientras yo creía que sólo soñaba.

13 nov 2009

Circos

Siempre, recuerdo, tuve una cajita de plata, désas donde se guardaban las jeringas en tiempos de los abuelos —désas que se empapaban en alchohol y luego les daban un cerillazo— y que había heredado de no sé quién.

Traía una colección de miniaturas, cada una de menos de una pulgada, aun muchas muy pequeñas: los enanos y los basenjis danzantes —bien monos con su gorrito— por ejemplo. Todas pintadas al detalle y en amplia gama de colores. Estaba la ecuyere, de tutú blanco; el domador y su casaca escarlata; los trapecistas, de áureo leotardo; y los elefantes en matices gris rata.

Cada figurita tenía, en la parte baja de la espalda, una perilla cuya función era evidente, permitir ser engastada a un juguete de tamaño mayor, uno del que nunca supe nada.

Hoy amanecí, no sé cómo, vestida de arlequín, acurrucada muy quietecita junto a los otros payasos. De pronto, una mano gigantesca alza la tapa de la cajita, me tapo la cara —de manera instintiva, sin captar bien qué me amenaza— y caigo en la cuenta de que en mi mano hay otra cajita, una de proporciones diminutas, del susto se me cae todo lo que hay dentro, y entre leones, contorsionistas y acróbatas, veo en la mano del minúsculo maese de ceremonias, una casi invisible cajita blanca y brillante, miro al cielo y no hay firmamento alguno, pero sé que arriba, donde se pierde la vista, alguien está destapando una caja de plata, una con medidas astronómicas... Apenas ahora descubro detrás de mí, entre mis vértebras coccígeas, un puño diminuto, para conectarme a no sé donde.

Para Ana Cecilia, a quien sigo debiendo el cuento de la Princesa Desnuda, que no sé cómo voy a terminar si ha de durar por siempre.

10 nov 2009

Una tarde en el Coliseo

No se arredran ni ante la hidra ni ante los grifos o la anfisbena. Sólo se apretujan un poco cuando ven el babear rabioso de los minotauros y las múltiples cabezas de la hidra. Se confortan unos a otros y, elevando las manos, arrecian la intensidad de los cánticos religiosos. Cuando el ave roc oscurece el cielo y los aullidos de los licántropos acallan los himnos, el público estalla en vítores y aplausos: es la señal para que comience la masacre. No son sino mujeres, niños y ancianos despedazados, zampados y deglutidos, la sangre salpica aun a los de las primeras filas.

A punto de terminar el festín salen de los fosos los sátiros y las arpías que se encargarán de regresar los monstruos a sus respectivas mazmorras.

El Emperador, aburrido, comenta a gritos con Hércules, el invitado de honor —¡pinches cristianos, ni así entienden!—, y acercándosele al oído, para que lo escuche mejor —¿de dónde sacarán tanta pendejada?

9 nov 2009

El cristal con que se mira

Las tres pistas se abarrotan poco a poco, los payasos reparten los lugares: aquí los contorsionistas y los magos, por acá los mozos y botadores, allá el maestro de ceremonias y los de la iluminación, acullá las ecuyeres y el domador; arriba, se acomodan los trapecistas y funámbulos con los demás acróbatas; en las jaulas, las fieras comparten el espacio con los monociclos, los enanos y una serie interminable de aparejos. El cuchilleca, la mujer barbuda y el oso llegan tarde, pero se sientan como pueden, en silencio y quietecitos.

Todos miran con atención al público, que no ha dejado un lugar sin ocupar, incluso escaleras, rellanos y galerías. El respetable guarda el más respetuoso de los silencios, y llega la manada de elefantes, que derriba las hasta entonces sólidas tribunas, la gente cae al vacío, los de arriba aplastan a los de abajo, los niños quedan apachurrados y aquello se vuelve un caos de tripas, sangre y extremidades. Los alaridos de terror superan los barritos de los paquidermos, pero encima de tanto morir se escucha el aplauso de la familia circense, todos de pie, unidos en una estruendosa ovación: los payasos, los trapecistas, los enanos, la mujer barbuda..., el oso...

Cuando se disipa la polvareda hay montones de cadáveres por todos lados, aunque aún se escuchan lamentos y gritos de dolor. Mujeres y niños agonizan con débiles gimoteos. Mas ha sido un espectáculo fabuloso, el público de este lado queda satisfecho, ¡nunca habían visto nada igual!

8 nov 2009

Requiescat...

Con motivo de las exequias del barón Dieter von Nurmengstoffen, el Circo de Pulgas ha cancelado las funciones del viernes diecisiete. El valiente domador fue devorado por sus feroces plantas carnívoras.

7 nov 2009

Aposiopesis

—Y esto será en beneficio de todos ustedes— dijo emocionado el Presidente —y tengan la seguridad de que me sacrificaré junto con mi pueblo entero y de que...— mas no pudo continuar, las reticentes palabras se le atoraron en la garganta y sus guaruras tuvieron que bajarlo del podio.

La carpa estalló en millones de balidos, que los noticieros se encargaron de propagar por todo el País, con excelentes closopes de los ojos lacrimosos de nuestro valiente líder.

27 oct 2009

Worry people

Dicen que los mayas de Guatemala las usan para que carguen con sus pesares y problemas: se preocupan por ellos. Me las regaló Rita —¡ay, Rita querida!, siempre con tus candideces— y me dijo que pusiera la bolsita en la que vienen debajo de la cama.

Aquella noche me fui a dormir igual que de costumbre, rumiando maldiciones contra mi marido y su "Cucharita", como hace mucho sabía que la llamaba, así como sabía que esto duraba ya dos años, ¡y el cínico éste dormidote tan tranquilo!

Pues vaya que se llevaron mis tribulaciones, a la cuatro de la mañana me despertó el ruido de los últimos estertores de mi esposo. Alrededor del cuello tenía clavadas las cabezas de una docena de burdas muñequitas de tela. Cuando me miró suplicando socorro no pude evitar una vivificante carcajada de gusto.

Para Lilia...

16 oct 2009

Embarcaciones

La embarcación, a su vez casi náufraga, maltrecha como está, hecha jirones de lona, madera y alambre, agujereada de tanta sal, los ha sacado de la isla. En otra embarcación, ligera, pintada con los colores de Karkuna Iwididanwi, de sólida corteza de la chepchuwana, sabiduría ancestral infusa, al son de los heroicos cantos de caza, van los caníbales.

7 oct 2009

Éstige

—¡Sólo muertos de primera vez! —grita Caronte, mientras atiborra la embarcación y continúa bregando por un poco de orden en tanto caos: —¡También se excluyen los muertos de amor, los suicidas y quienes hayan sido víctimas de genocidio!

3 oct 2009

Amor recíproco

Él espera aún la embarcación en la que ella venga de regreso. En la otra orilla del mar, ella aún espera que él la alcance, con la piel igual de seca y salada, y con los huesos vueltos piedra, apenas mojados al atardecer por esa otra brisa.

23 sep 2009

Piel de batalla


Emplacé mis mesnadas y puse sitio a tu fortaleza. Quise esperar la noche mas al rayar el ocaso cayeron tus murallas, una a una, con lentitud, y una neblina mágica cundió entre mis huestes. Caí en la trampa. Comandaste la masacre, mi vino tornóse agua, mis tripas corazón, se abatió mi denuedo, mis anhelos escurrieron en la vorágine de tanta furia y me rendí en derrota. No quedan sino los despojos, que cuando te alejas victoriosa miras con desprecio y te escucho reír. Ahora he de yacer exhausto, hecho guiñapos, cautivo sin hallar alivio en que te tuve en mis brazos, y condenado a guardar por siempre tu foso de monstruos imaginarios.

1 sep 2009

Ágrafa musulmana

Apenas comienzo a rascarme los pies y te asomas riendo con tu pala, y regresas, duendecita, a cuidar de los hongos entre mis dedos.

30 ago 2009

Francisco de Aldana

No olvide usted, señora, que si no nos vimos las almas, nuestras partes sí que se vieron frente a frente.

Cuento de horror

Esta mujer se me aparece cuando creo en los fantasmas.  Cuando no, transcurre transparente entre mi pellejo y mis huesos.

Homero Santos

 Desde que vivo en Ficticia acepto que me den siempre, por la liebre, gato... Sólo exijo que siempre se trate del mismo gato.

Prometeo con buitre predilecta

Cuando Prometeo le dijo a la buitre que arriba a la izquierda él tenía un corazón dulce, ella se quedó pensativa. Luego de una eternidad preguntó: —¿Tu izquierda o la mía?

John Donne

Es cierto que de la muerte me liberaré muriendo, ¿pero cuántas muertes he de morir para dejar de amarte?

5 ago 2009

No todo lo que brilla es oro

Y así lo determinó para los quintillones de universos creados hasta entonces, para éste se le ocurrió una escala completa de opacidades, con excepción del oro. En los otros, cierta física fundamental es consistente, aquí no: todo lo que brilla es oro.

3 ago 2009

No todo lo que brilla es oro


Por fin llegó Fi Mon Chi, el afamado orfebre del Oriente Lejano, y Midas le mostró el trozo de Zoey, la desafortunada hija, comentándole que ya con la rama de roble y la piedra había entrado en sospechas.

—Es pirita —le dijo el sabio, y añadió —con todo respeto, su Alteza, se merece usted unas orejas de burro. No todo lo que brilla es oro.

1 ago 2009

No todo lo que brilla es oro

Hacía horas que Midas contemplaba su propia imagen en el espejo. Atrás de él, la estatua en que se había convertido su hija yacía recargada en los muros dorados, ésos de los primeros regocijos luego de recibir el don. A un lado, el regio banquete —con las más exquisitas viandas y tanto vino selecto— eternizado en metal divino. A sus pies, la ropa de cuyo peso apenas si logró liberarse para no morir asfixiado. Y en su rostro, una última lágrima que no, no era áurea, diamantina quizá, del más puro cristal: una estrella de tristeza, un firmamento de fulgor... No, siguió llorando, no todo lo que brilla es oro.

20 jul 2009

De casta

Dicen que al ocaso, en el último instante del Sol, puede verse un destello verde en lontananza. ¡Quién sabe! Pero es por preguntas como ésta que siempre ha envidiado a los vampiros transmogrificados a partir de humanos vulgares.

19 jul 2009

Rutina

Recién muere el atardecer, y se rasura frente al espejo en donde ha pegado una fotografía de cuando aún no era vampiro. Se arroja por la ventana y emprende el vuelo; como todos las noches, despliega las alas que las luces de la Ciudad no quieren convertir en sombra y, como todas las noches, evita los apotropaicos más comunes —balas de plata, hoces, crucifijos y estacas—. Luego de su fallida expedición de caza —como siempre— se posa en la misma esquina de tantos ayeres y —como siempre— pide lo de siempre: una orden de tacos de moronga.


—Sin ajo —le dice al paisa— y poca cebolla, ¡ah!, y una pepsi.

15 jul 2009

Lucidez

 "...Sólo pido que escurra ese cabello
entre estas manos ávidas de ti, del sol entre tus piernas
y del sol que se escurre por las hojas y refleja
tu sombra en mi mirada, turbia de llorar
tras no pedirte un beso…"

A menudo, durante el vuelo nocturno, se encontraba recitando este poema que encontró manuscrito junto al libro de horas de una joven rubia de cabellos como el oro, a la que no se atrevió a morder —aunque permaneció mirándola dormir hasta casi ser sorprendido por el día, entre cuyas primeras sombras tuvo que cobijarse mientras huía de ahí a toda prisa.  Y es que añoraba el Sol que nunca había sentido sobre la piel.  Poco antes del amanecer, en algún páramo desolado, jugaba a que lo perseguía la penumbra, aun a riesgo de resultar calcinado.  En las noches de luna llena, se le quedaba mirando, extático, elucubrando acerca de la fuente de tanta luz.  En su ataúd, soñaba que yacía en alguna playa tropical, que exploraba inmensas selvas tórridas, que desfallecía de alegría en el desierto, o que partía en la primera misión tripulada en dirección al Astro Rey.  Una noche, a la hora de comenzar las rondas, no apareció, cuando fueron a buscarlo sólo encontraron un puñado de cenizas doradas sobre el raso blanquísimo.

12 jul 2009

La destrucción del Templo

«...Y entonces, al tercer día finges que resucitas, ¡pon mucha atención!, si dejas que entre un solo rayo de luz, te achicharras y echas a perder todo. Te escondes en la grieta aquella, luego, cuando llegue María Magdalena, nomás va a encontrar un perfecto desmadre y un ángel que, como sabes, son nuestras contrapartes de día, vampiros diurnos, por llamarlos de alguna manera. Repasemos el plan: primero te descuelgan y te envuelven en el sudario, después, sin que nadie se dé cuenta, Arimatea te muerde en el cuello, te depositan en la tumba y la cierran con la piedrota ésa, le pagan el soborno a los centuriones para que se larguen al filo de la media noche, ¿no se me olvida nada?, emborrachar a Longinos y cambiarle la lanza por una de hierro dulce, que te tomen el pulso enfrente de los testigos en la cripta... En fin, creo que no puede estar más claro.»

10 jul 2009

"Tomad y bebed..."

Corría el Concilio de Trento. Abajo, los egregios teólogos y notables prelados, condenaban al anatema a quien negara la presencia del cuerpo y la sangre de Cristo en la hostia consagrada. Los vampiros, apergolados en las viejas trabes del coro, se protegían de la luz, insomnes con todo el ruido ése.

Uno de ellos, en oyendo tanta pendejada, no se resistió al chascarrillo: —...¡y yo que soy luterano!

4 jul 2009

Vigores

Vi cómo del cuello brotaba la sangre caliente, y sentí cómo las uñas se clavaban en mi carne mientras su aliento se extinguía entre los estertores de la muerte. Pero no pude succionar, mis lametazos fueron infructuosos.

Dicen que ya hay cura para la impotencia... ¡No sé!

1 jul 2009

El cuerpo y la sangre

—Señor..., ¡aparta de mí este cáliz!

El varón se retuerce entre desear la carne que ama y ansiar la sangre que no ha probado. En un rincón yace, amodorrada, desnuda y hecha jirones, la hembra por quien suspira y espumarajea.

Sabe que no resistirá, y suplica por enésima vez a la deidad desconocida —¡aparta de mí este caliz!

Yergue todos los músculos del cuerpo y despliega las alas, las hincha y derriba, con un estertor de desesperanza, los muros y la bóveda de la cripta que en la debacle respeta el ara donde apenas despierta ella. El primer rayo del sol que asoma incide en la vida del vampiro que se inflama. Con el último fulgor de su mirada cree distinguir los incipientes colmillos y las delicadas alas en botón, y oye como aúlla aterrorizada cuando también es alcanzada por la luz y empieza a arder.

20 jun 2009

Hoyototote

Caminaba su mismo camino de siempre, pero hoy alguna vaca habría derribado la cerca..., así que no resistió la curiosidad de asomarse al famoso agujero —decían que no tenía fondo— y arrojar una piedra; ¿con qué toparía?, ¿agua, quizá?, ¿arena?, ¿la roca sólida? Dejó caer la más grande y redonda que encontró y se puso a escuchar, al tiempo que escudriñaba la oscuridad que —ésa sí— parecía no tener fin.

Cuando retumbó en sus oídos un fuerte silbido, tuvo la impresión de que una andanada de aire hirviendo le llegaba de arriba, al voltear hacia el cenit vio un bólido que se dirigía hacia él. En el último instante comprendió que era la piedra, ¡la misma piedra!

5 jun 2009

Especie abisal

Su ombligo ha devenido un agujero de míticas proporciones. De tanto rascárselo, en aquella sima profunda se pierde todo. Apenas si se escucha el tintirintín de una antigua catarata que aún arrastra con sus aguas los restos de lo que antaño fueron enormes roquedales de mugre, detritos y cochambre sanguinolento.


10 may 2009

Déjà vu

En definitiva, ésta ya la viví. Excepto quizá por las cortinas lilas, la música clásica y que esto sucede de día y aquello de noche. También los jugadores: aquí están mi comadre Tencha y Joaquín y el Cochambres; allá, los cuates del grupo.

Creo recordar que estábamos jugando dominó, decimales, para ser exactos. Ahorita se trata de póquer abierto.

Tampoco era yo, era otro —u otra—, no lo tengo claro...

9 may 2009

Póquer de ases

—¡Póquer de ases! —dijo con emoción.

—¡¡Póquer de ases!! —le respondió el otro, con emoción aun más intensa.

—¡No me arremedes, tarugo! —replicó el primero, molesto, antes de ver la mano de su contrincante.

—No te estoy arremedando, ¡güey! —fue la respuesta, acompañada de un mohín de fastidio.

¡¡¡Pinches tan tramposos!!! —gritó uno de los terceros, mientras todo mundo ponía los ojos cuadrados.

3 may 2009

Strip poker

Acababa de quedarse desnuda y volvía a perder la mano. Resignada, se puso de pie y colocó una pierna en una de las sillas, tomó con un dedo su clítoris y comenzó a jalarlo hacia arriba, en dirección al ombligo, la piel se desprendió con algo de dificultad pero siguió abriéndose hasta llegar al cuello, ahora con ambas manos la separó hacia la espalda y con la palma derecha bajo el mentón levantó el cutis y el cuero cabelludo; con ligeras contorsiones comenzó a recorrer el tegumento hacia abajo, en donde pudo empujarlo contra las piernas que quedaron expuestas una tras otra, luego se sentó para sacudirse el resto hasta descubrir los pies. Con una patada, hizo a un lado el pellejo y el tejido subcutáneo adherido a él y pidió más cartas.

3 abr 2009

Fidelidad

Penélope desteje de noche lo que teje de día, mas aquella madrugada sus doncellas descubren la trama. Ella se sabe perdida y sigue destejiendo el sudario, desteje los cortinajes y los tapetes, su guardarropa y el de la corte entera, las paredes de palacio y los jardines, al viejo Laertes y a los pretendientes, se desteje ella misma y toda su generación. Ítaca se disuelve en el Mar Jónico y Odiseo sólo sueña que regresa.

8 dic 2008

¡Pasen a ver al oso...!

—¡Pasen a ver al oso...! ¡Pasen a ver al oso...! —retumba una voz impostada a la perfección aunque con un dejo de monotonía.

La gente, chicos y grandes, boquiabiertos, de a montón y arrempuja-que-te-arrempuja y, apenas conteniendo el miedo, avientan sus mejores monedas a la tarima, donde el animal existe atado a una frágil cadena.

Es un animal enorme, negro, de la más fiera de las apariencias y una dicción impecable con la que prosigue:

—¡Pasen a ver al oso...! ¡Pasen a ver al oso...!

10 nov 2008

La Ciudad

La Ciudad está completa: pulcra y bien organizada ya no se construye en ella, se cerraron las ladrilleras y las fábricas de cemento, se hizo acopio de sólo los materiales necesarios para el mantenimiento y aun éstos se clasificaron con exactitud para economizar al máximo. Se hicieron las paces y ahora los enemigos más tenaces se piden perdón y colaboran unos con otros. El sexo, el poder y la riqueza ya no son prioritarios; tampoco importa ya el futbol. Al amanecer, los pocos que tienen que salir a la calle lo hacen a pie y los automóviles y el transporte público se utilizan para lo más indispensable. Las enredaderas tapizan los muros y las manchas de garzas se elevan desde los muy abundantes estanques. La Soberbia, la Ira y la Envidia se alejan en el horizonte. La Pereza, la Lujuria y la Gula se ejercen de forma moderada y se reparten a partes iguales entre todos, nadie entiende más la Codicia. Se han abierto las rejas de las cárceles y no se escupe en la vía pública.

Mañana comienza la deconstrucción.

8 nov 2008

Si ella me faltara alguna vez


"Si ella no inundara esta ciudad
"Todo cambiaría de color
"Gozaría de otra claridad

"...Si no inundara esta ciudad" ¬ Pablo Milanés

La perdí en la Ciudad. Desde entonces la veo en cada escaparate, en cada acera, en cada fachada... Escucho su voz en el tránsito de la tarde temprana, en el rumor de los niños que llegan a la escuela, en el rielar del sistema de transporte colectivo... Su aroma se dispersa a mi alrededor cuando salgo de casa y me espera al anochecer cuendo regreso en derrota tras un día más sin ella.

Hoy he decidido no recordarla más y he volteado al Cielo luego de treinta años de vivir sin Dios... El cielo azul sólo me ha devuelto el relámpago de su mirada.


Se la dedico a Susana, que anoche fue a un concierto de Pablo...

8 oct 2008

Instantánea

Dios se colocó junto a la mujer recién sacada de la costilla de Adán y le ordenó a Gabriel: —Tómanos una foto.

—Señor —se atrevió a decir el arcángel—, la cámara no se inventará sino hasta mil ochocien...

—¡Me vale madres! —interrumpió Yahvé— ¡quiero inmortalizar el momento!

1 oct 2008

Se busca


—¿La conoce señora...?, ¿la ha visto?, ¡por favor, mírela bien! —La voz, tan teñida de decrepitud y desesperanza, no deja de sorprender al visitante casual del Tianguis de San Felipe. Los asiduos incluso se alejan, quizá del olor a putrescina y orines, acaso de tanta tristeza que carga el anciano.

—¿Es su hija? —pregunta un quídam— ¿su nieta, tal vez?

—Es..., es su madre —contesta otro —lo perdió en la Cristiada, sólo le dejó el retrato...

—No, no... —interrumpe la señora del puesto de memelas —aquella foto la perdió en los sesentas, ésta la encontró después, en la basura.

14 sep 2008

Muñecas

"Well, there are three things men can do with women: love them, suffer for them, or turn them into literature." ¬ Stephen Stills

Hay una cuarta, yo las diseco —con mucho cuidado— y con la maestría que me es característica, las plastifico, y quedan listas para ser utilizadas en mis fantasías cotidianas.

5 sep 2008

Maese Mecánico

Desde el descansillo, maese Mecánico las observa con ternura... Ve a la stilson coqueteándole a la perica, a la terraja destapando la botella de tequila, y a los calibradores organizándose para jugar un partido de tuerca rápida contra los desarmadores.

De puntillas se dirige a la cama, desconecta el switch, se programa para restartearse muy temprano y se dispone a contar ovejas eléctricas.

1 sep 2008

Coito

El corazón de Miguel dio un brinco. Su pene perdió la turgencia y un sudor frío y espeso comenzó a escurrirle. Saltó de la cama presa de una mezcla de angustia y terror.  —¡No puedo más, es demasiado! — gritó—, tengo que dejar de masturbarme así! —Y siguió escuchando el clamor de la mujer imaginaria.

26 ago 2008

El Cótiti-cótiti

Le decíamos el Cótiti-cótiti desde que una vez, en un Jamboree Nacional, en una caza de fantasmas, nos encontramos junto a un dirigente en un catafalco, maquillado a la perfección como un muerto de varios días, con los árboles alrededor decorados con telarañas y bichos de cartón-piedra, y todo el paraje en ambiente gracias a las cubetadas de hielo seco...

Les contaba que este muchacho, de doce o trece años, de figura algo menos que menuda, pusilánime y frágil en extremo, sacó inusitado valor —hizo de tripas corazón— y fue el único de la patrulla que se atrevió a tocar el supuesto cadáver. Apenas le rozó la mejilla, pero ninguno de nosotros había dado siquiera un paso adelante, así que su acto fue heroico.

Pues bien, el apodo lo obtuvo porque en el momento crucial, para darse ánimos, le espeto al difunto, con su vocecilla titubeante y los dedos temblorosos, el famoso —¡Cótiti-cótiti!

Con el tiempo, se consiguió otros amigos que lo respetaran más —no sólo en presencia de la muerte—, dio el estirón, terminó su carrera y fue el más exitoso de aquella tropa del Cincuenta-y-seis-Grupo-¡Siempre-Listos!

Hoy no he podido resistir la tentación. Lo vi ahí tendido, tranquilito y con la plasta ésa que te ponen en la funeraria para que no te veas tan jodido, era de madrugada como aquella vez en el campamento, y no había nadie cerca. Con mis dedos estremeciéndose y mi voz ajada y seseante, le rocé apenas la mejilla y murmuré: ¡Cótiti-cótiti!

20 ago 2008

El cordón de plata

En el cordón de plata se encuentran, se besan, se escapan y complacen su más íntimos deseares. En el cordón de plata los sorprende el esposo de ella, que se despierta criminal y la asesina a machetazos. Ella se desprende de su cuerpo y le pide a él, el amado, que deje también su cascarón material y se quede para siempre con ella... Él la arroja de sí, aterrorizado, y se da un pellizco tras otro, hasta que se espabila, justo a tiempo para salir corriendo del marido, que ha estrellado el automóvil contra la cochera y lo persigue con el machete ensangrentado.

15 ago 2008

Mt 1:20-22 [Versículos]


20«He aquí que el Ángel del Señor se le apareció a José en un sueño. 21He aquí también que José, en el mismo sueño, volteó a ver a su esposa quien dormía a su lado. 22“¡Pinche María tan piruja! ¿Con quién andarás soñando?”»

Versículos

20«He aquí que el Ángel del Señor se le apareció a José en un sueño. 21He
aquí también que José, en el mismo sueño, volteó a ver a su esposa quien
dormía a su lado. 22"¡Pinche María tan piruja! ¿Con quién andarás soñando?"

2 ago 2008

Eutanasia

Hace milenios que los monjes de Tasimeruchi cumplían a cabalidad su triple misión: sahumar la nave mayor de la logia, mantener brotante la fuente del agua de oración y entonar la melodía perpetua con la cadencia y el timbre exactos. Hace milenios que la orden velaba el sueño de Dios, que no despertara y siguiera siempre soñando su creación.

* * *

Un joven novicio llegó jadeando a la oficina de la archichantresa, alarmado porque los signos vitales del Ser Supremo anunciaron la inminencia de su despertar. Las inyecciones y descargas eléctricas no estaban funcionando y se temía lo peor.

Cuando el directorio estuvo reunido a la vera del soñador, se decidó utilizar el recurso extremo: soñaron la muerte de Dios.

Ahora el Universo sería uno lóbrego, tétrico y sin esperanza pero..., ¡un universo al fin!

2 jun 2008

Cuento marino

Este buen marinero tenía una pata de palo, un sombrero hecho pedazos y un barco que hacía agua por un agujero a estribor.

Este barco excelente tenía las velas muy rotas, las cuerdas llenas de nudos y el casco todo forrado de escaramujo. Pero el barco estaba muy contento porque colgaba de él, a babor, un bonito bote de remos, en el que el marinero se trasladaba a la costa, y el barco lo veía ir y venir muy contento, como un papá que ve como juega su hijo pequeño.

A veces, en alguna roca cercana, aparecía una sirena que cepillaba sus cabellos.

28 may 2008

Insómnica

No, si dormir sí puedo. Nomás que ya no me gusta..., o se me olvida o algo así. Hay ocasiones cuando estoy en la cama o en mi sofá y siento como que acabo de despertar, pero no, por un momento caí en la ilusión de haber dormido y estar despertando, sólo estaba distraída, con la mente en ningún lado y la inveterada costumbre de despertar, que no sé si termine perdiéndola por completo...

¡¡Ya me pasó otra vez!! ¿Ven lo que digo? Como si de pronto me diera cuenta de que sí, de que yo escribí estas líneas y no aparecieron solas, en mis manos, después del —vilipendiado por mí— tan reparador sueño, sueño que hace ya más de un año que no echo de menos.

14 may 2008

Travesuras

La casa de mis padres siempre tuvo una enredadera, una hiedra enorme que abarcaba todo el enrejado. Era común, años después y según ibamos creciendo, encontrar olvidados juguetes: pelotas, empuñaduras de espadas míticas, barbies encueradas y cabezas de peluche. También fue allí donde encontramos a Pérez, Pérez era la tortuga que compramos bien chiquita y que en quince años creció hasta casi treinta centímetros..., todavía anda por ahí.

Hace unas semanas murió mi madre y yo me voy a quedar a vivir en la casa, mi hija se ha casado y tuve que quitar la enredadera, la reja se había oxidado toda y estaba a punto de caerse. He querido hacer una renovación total, cambiar el "look"..., algo fresco.

Nos gustaba que Betito viniera a jugar con nosotros, le hacíamos muchas maldades y siempre nos estabábamos burlando de él. Recuerdo cómo aquella vez nos desternillábamos de la risa viendo, desde la ventana de nuestro cuarto, a su mamá que lloraba desesperada mientras preguntaba por su bebé. Es que fue muy chistoso cuando lo metimos entre las ramas y las hojas y no podía salir. Hoy en la mañana los albañiles encontraron su esqueleto, aún retorcido y con un rictus de terror.

13 may 2008

Una fiesta infantil

La piñata cayó hecha añicos luego del ramalazo de aquella niña rolliza. Todos se arrojaron al ver que se desparramaba el contenido: fruta madura, fruta verde..., semillas. De pronto, las raíces que crecían de forma acelerada comenzaron a atrapar cuanto piecesito se les cruzaba, mientras que un tronco golpeaba a una mamá abusiva que a pesar de su minifalda peleaba por llenar un cucurucho donde recolectaba para su hijo-medio-pendejo. La tierra se sumió y devoró la mesa con los tacos, la de los regalos, las sillas y al show de los payasos. Los invitados huyeron despavoridos pero fueron atrapados a pocas calles de distancia, algunos de ellos arriba de sus automóviles. Desapareció el barrio entero y luego la ciudad. La enorme zanja en donde los dos océanos formaron sendas cataratas de miles de kilómetros se extendió por el Continente. Pocos días después, desde el espacio exterior, se podría haber observado como el magma y el lodo se hundían y eran regurgitados en cientos de vórtices y corrientes de convección.

19 feb 2008

Lábiles caníbales

Géricault quiso añadir luz aquí y allá, raspar un poco de este lado, aplicar más veladura. No se pudo. Los náufragos de la Medusa se quedaron así, quietecitos. Juegan a que al primero que se mueva, se lo comen.

17 feb 2008

Manantial


En la página treinta y cuatro, el autor describe este cuerpo perfecto que asoma tras el baby doll, luego me desnuda. Con los dedos de una mano juega con esa casi inexistente tanga, con los de la otra rasga el brassier... Me deja puestas las medias y los zapatos y me deposita sobre el lecho —hace ya un rato que gimoteo—, amarra mis manos a la cabecera y con las suyas me separa los muslos y forma un arco perpendicular al pene enhiesto que escoltan mis dos pantorrillas... Cuando mi espalda se ha desviado cuarenta y cinco grados de la vertical, empiezo a botar contra su cuerpo y a ulular de placer...

De la página cuarenta a la doscientos cincuenta y seis no hay una sola gota de tinta: La metáfora es evidente.

15 feb 2008

No fumar

Ya se fue el último de los empleados, es cosa nomás de esperar a que se duerma el guardia... 

Por fin —desesperado, con los nervios de punta y en pleno paroxismo del síndrome de abstinencia—, hizo a un lado la banda roja y el humo pintado, se colocó perpendicular a su letrero y empezó a dar bocanadas como loco.

—¡Ahhh! —exclamó aliviado, apoltronándose sobre las letras— ¡Tengo que buscar otro trabajo!

8 feb 2008

Trío


El retrato de la Señora —atónito e impotente— mira a su esposo refocilarse con las ternuras de la sirvientita. No han pasado ni seis horas del funeral. Ahora entiende...

7 feb 2008

Destino manifiesto


Dentro de la cabeza de un Kipling que batalla ante la página en blanco, Mowgli se aferra desesperado a un manojo de neuronas. ¡Sólo quiere una infancia normal!

6 feb 2008

El Evangelio, según


—¡Pinches judíos tan pendejos! ¡Romanos hijos de su puta madre! ¡Ahora sí que no me crucifican! —exclamó el pequeñísimo Jesús recién concebido en el vientre de María—, ¡bola de cabrones!, ¿no que no resucitaba?

5 feb 2008

Senescienta


Se sienta en la misma banca del parterre y cierra los ojos, sólo el repasar de sus dedos los harapos, sacudiendo ceniza, delata tanta inquietud —el sereno disuelve la música que sopla desde Palacio.

Escucha el rozar de las alas las hojas y las ramas, aspira aquellas mágicas fragancias. ¡No!, no es su hada madrina, ¿por qué no llega?, ¿qué la ha demorado todos estos años...? Estruja el pergamino de sus manos, expele, tose: —¡así no!, ¡así no va el Cuento!

3 feb 2008

Ocaso


Caperucita Roja sabe que sigue en el mismo cuento de siempre. Paciente, se acuesta a esperar al Lobo Feroz... Caperucita, la otra, la inocente, se despide de su madre en el extremo del bosque, contoneándose al ritmo de un amanecer de trinares y olor a panecillos.

31 ene 2008

Caperucita encadenada


—¡Mmmh! —se relamió el animal —esta vieja devino un excelente puchero, no voy a dejar ni los huesos.

—¡Ghrar, ghrar! —gemía Caperucita, tratándose de zafar la mordaza, consiguiendo tan sólo que se le desacomodaran el brassiere y la minifalda.

—¡Ah!, y para los postres —salivó el Lobo mirando a la suculenta niña aherrojada al muro—, para los postres..., los deliciosos panecillos... Y luego, querida, te suelto los grilletes y te voy a co-ger y co-ger y co-ger... !¡AUUUUÚ!!