9 dic 2012

La Ciudad de Dios

Por fin se acabó el mundo ése del que siempre se había arrepentido. En el Cielo encerró hasta la última de las almas junto con los ángeles y los gigantes. Ahora lo adorarían aunque tuviera que torturarlos.

Por calles y túneles de diamante vagan todos esos desgraciados, encerrados para siempre, condenados a hartarse de asco de la Presencia Divina... Hay rumores, y se les ve torcer la mirada tras cada recoveco, entre cada fisura y golpe de sombra. Dicen que cada día son más los que huyen, los que se escapan. Dicen que a veces está en un lugar y luego en otro, y cada vez son mas los desesperanzados —ávidos de precipitarse en él, de acabar de una vez— que buscan el Abismo.

8 dic 2012

El planeta encerrado

Han terminado de nivelar el Himalaya. También finalizaron el sistema de placas artificiales sobre lo que quedaba de los océanos glaciales, y se enviaron al crematorio los últimos animales de las ahora obsoletas reservas de la biosfera.

En los próximos meses se habrá concluido la red de condominios subterráneos, y con los aeróstatos aristocráticos encapotando los cielos, la ciudad quedará completa.

6 nov 2012

Cuento de horror

Son dos enamorados espectrales que se dan cita en mis pesadillas. Trato de cerrar los ojos pero, como dije, se aman en mis pesadillas.

28 oct 2012

Hallazgo

En una cumbre sin nombre, en el lado oscuro de la Luna, encontraron los restos petrificados de una estructura de madera junto a millares de osamentas antiguas, ocho de ellas humanas. Se ha sugerido llamarla Ararat.

1 oct 2012

El extranjero


En una servilleta seguía con su lista: «...La peste, La caída, Calígula, El malentendido, Los justos, Los posesos, El mito de Sísifo, Bodas, El hombre rebelde...»

—Mmmh —dijo la esposa que se le acercó por detrás—, mucho Camus, como para estar leyendo un buen rato.

—No, no —le explicó el marido, mientras le tomaba la mano—, como nombres para ponerle ahora que estrenemos la cantina, ¿no?

30 sep 2012

PERICOPE·ADULTERAE

Andaba Jesús amonestando a los lapidadores cuando en lo de la primera piedra lo aplastó un meteorito.

Ciego de ira

Cuando le volvió a crecer la melena, Sansón anduvo un tiempo indeciso entre derribar las columnas del Templo o darle una madriza a Dalila, nomás que no encontró su quijada de burro.

29 sep 2012

Pétalos

 Me quiere, no me quiere, ¡ups!, ¿o es «la quiero...»?

28 sep 2012

Ex

Yace arrumbado en un catre chueco en su cuchitril, ya no se lava la boca y trae la misma ropa de siempre, no le importa que se le suban las hormigas y no sabe que le cortaron la luz. Ahora entiende que ella no es digna de él, mas no consigue desenamorarse. Cuando se masturba ya no piensa en ella, el resto del tiempo, sí.

19 sep 2012

IN·MEMORIAN·MCMLXXXV


Lo encontraron años después, cuando limpiaron los últimos escombros para contruir la plaza comercial. Pudo salvarse, no le cayeron encima sino unas pocas tablas con yeso, lo que le falló fue la brújula moral, creyó que la luz era el cielo pero no, escarbó hacia el infierno.

13 sep 2012

Sarcasmo

 —¡Ah...! —dijo Zenaxis ante la mirada inquisitiva de su pequeño—, éste es un libro muy antiguo, del Siglo XXI.

—¿Y por qué no trae nada escrito...?, todas las hojas están en blanco.

—Pues bien —dijo el padre—, es un libro conmemorativo, de cuando se inauguró el Museo de los Libros. El Comité encargó un tomo que relatara todo el bien que había hecho la Iglesia católica, fue poco tiempo después de que los Científicos derrocaran al Papa Loco.

12 sep 2012

Fluctuación cósmica

Solo en su Universo, Dios termina de leer todos los libros que se han escrito. Luego de cerrar los ojos por un instante, abre de nuevo la última página del último libro y comienza a borrar las letras una por una. De pronto recuerda el poema de Omar Khayyám y se pone a llorar.

10 sep 2012

El libro antiguo del Emperador


Yacía en un exhibidor de guadamecí brocado en el Salón del Trono. En un día de visitas una niña gritó: —¡Ese libro no tiene nada, todas sus páginas están vacías! —, la madre aterrorizada volteó a ver a Su Majestad. El soberano les guiñó el ojo y siguió conversando, desnudo, con sus ministros.

19 ago 2012

Instante

Hoy pasó el vendedor de globos. Cerré los ojos e imaginé que los mirabas con los tuyos tan brillantes y que tu manita se aferraba emocionada a la mía. Supongo que el globero ya no es el de antes, yo tampoco —tú me cambiaste—, tú sí eres el mismo..., es sólo que creciste. Mañana comienzas la secundaria.

13 ago 2012

LEX·ORANDI


Posturas

Se quedó sin ni dónde caerse muerto, y de esta suerte trató de vivir de rodillas. Mas no aguantó mucho rato, así que mejor se murió de pie.

5 ago 2012

Chismes


Ni muerta dejan de hablar de ella, y ella se revuelca en su tumba... con los de las otras tumbas.

22 jul 2012

Dos osos

Quien sabe cómo, el cachorrito de oso pardo se encontró en el agua y la corriente lo arrojaba más y más mar adentro. De pronto vio una masa blanca que flotaba cerca de él. —¡Un iceberg! —exclamó— ¡me salvé, me salvé!

No era un iceberg y ésas fueron sus últimas palabras, era un oso polar hambriento.

Dedicada, con afecto, a Elisa de Armas · 
Dos náufragos, dos osos, dos dedicatorias. Estamos a mano.

14 jul 2012

Wondertime

 Charles Lutwidge Dodgson se disfrazó de conejo y pasó corriendo frente a las niñas junto al arroyo, se detuvo, hizo un guiño a su reloj, tartamudeó que iba muy retrasado y se apuró en dirección al agujero.

—¡Pinche cleriguillo! —exclamó Alicia—, ¡qué no se cansa!, ¿o de veras cree que me voy a tragar el cuento?

13 jul 2012

Libertinaje y escándalo

Nunca se le dio la autobiografía, ni supo cómo imbricar su vida privada con la de sus personajes, ¡ah!, pero tenía que estar presente en su obra cumbre, en ésa con la que pasaría a la posteridad. Donde don Juan escucha pasar a las máscaras y a los estudiantes y vocifera: —¡Cuál gritan esos malditos! —Ahí va él, el autor, entre los hachones y las músicas. Zorrilla es uno de los malditos.

12 jul 2012

Ligera de equipaje

Desde que era pequeña mostró esas tendencias, siempre se negó a usar gorra, aun bajo el sol más ardiente. Al poco tiempo usó zapatos por última vez y  no salía a la calle sino descalza y en ropa interior. Cualquier tipo de joyería, adorno corporal o accesorio le repugnaba .  A los quince años se escapó a una colonia nudista donde causó cierto escándalo al depilarse por completo —cabellera y vello púbico incluso— y por extirparse todas sus pestañas y hasta la última de las uñas.  A diario dedicaba un par de horas a tallarse con estropajo y piedra pómez.

La vi hace un par de días, era un cuerpo cubierto por sólo una marcada masa de músculo de entre cuyas estrías —aquí y allá— escurrían minúsculas gotas de sangre.  Iba a dirigirle la palabra, mas se sacó el corazón de entre el pericardio fibroso y lo miró con apuro para acto seguido regresarlo —coronarias y venas también— a su lugar.  Supuse que iba con retraso y dejé que se fuera.

30 jun 2012

La rana, la mantequilla y el deber cumplido

Cierta tarde, al ocaso, persiguiendo un chapulín, la rana cayó en una cubeta llena con leche hasta la mitad. Pensó en dejar de moverse pero, como había leído la fábula de Esopo, empezó a patalear para convertir la leche en mantequilla, y pataleó toda la noche.

En el fresco de la mañana, parecía que estaba a punto de escapar, unos minutos más de furiosas patadas y tendría una superficie sólida desde donde saltar a la libertad.

De pronto, el Sol asomó tras la copa de un árbol, y casi de inmediato la temperatura comenzó a subir. La mantequilla se derritió y la rana —exhausta— se hundió, cuando sólo le quedaba fuera la cabeza, se le vio sonreír: había hecho todo lo que de ella dependía para salvarse.

· Moraleja · Mañana, querido Pueblo de México, ¿estaremos dispuestos a hacer todo cuanto de nosotros dependa para que no regrese el PRI?

25 jun 2012

Dos náufragos

Cuando el náufrago alcanzó la isla, yo también estaba exhausto. Cuál fue nuestra sorpresa al encontrar la isla ya ocupada. Las largas blancas barbas y la melena de igual color daban fe de prioridad, así que tuve que poner a mi personaje a nadar de nuevo.

¡Caray! Ésto de la crisis laboral se pone cada vez más cabrón.

Dedicada, con afecto, a Elisa de Armas ·

6 jun 2012

Esperanza

Es el espejismo de la Bahía Dorada la que impulsa sus velas, aquella deliciosa bailarina con el vientre desnudo y un tarro helado de cerveza de Byblos. Mas el camello no resiste más y la tormenta de arena termina al fin por derribarlos a ambos, ahora no le queda más que soñar con que ha llegado náufrago a una isla desierta y que pronto vendrá un navío sirio a rescatarlo.

30 may 2012

Puntería

Le dijo que el día de mañana lo abandonaba por otro y la punta de esa fecha le traspasó el corazón.

4 may 2012

El coleccionista

Su famosa colección de caracolas estaba incompleta. Hoy se retira, la ha encontrado y ha pagado por ella lo que por todas las demás juntas. En aquella escucha el canto de las sirenas que hizo añicos la nave de Ulises, en otra escucha el mar asustado durante la explosión de Krakatoa; aquí están las batallas de Salamina, la de Trafalgar y el incidente del Golfo de Tonkin; allá el silbar del torpedo que hundió el Faja de Oro, acullá los barritos de angustia de las hordas de dinosaurios que arrastra un tsunami cretácico...

Pero en ésta, ésta por la que trabajo su vida entera, por la que fue a todas partes y se alejó del mundo, en ésta sólo se escucha el silencio.

2 may 2012

Tres sentidos

Todas las mañanas arrastran su silla de ruedas hasta la terraza frente a la playa y sueltan a Caracola, su vieja yegua, a que lo acompañe jugando con el mar a que nomás moja en él sus cascos, la cola a veces. Y oye todo, los esplashes del animal —sus bufidos y relinchos—, los gorjeos de tanto pájaro enjaulado, las imprecaciones que graznan las gaviotas unas contra otras, los arrúos de sus propias tripas, los gañidos de una perra pariendo bajo el muelle de tablas podridas, la espuma en la cresta de las olas. Lo oye todo pero no escucha nada, esta muerto de la cintura para abajo y del corazón al espíritu..., y su cuerpo guarda silencio.

1 may 2012

Crepúsculos


Al amanecer y cuando cae la noche corre hacia el peñasco con su caracola y oye cantos de sirenas y música cósmica, a veces los dioses le platican de sus cuitas. Es una caracola mágica, ahí está el mar, ella es sorda y el silencio es oro.

23 abr 2012

Tiempos modernos


Tiro su iPad al suelo —tenía ahí setecientos e-books— y lo pisoteó hasta que quedó hecho añicos; agarró su Amazon Kindle y lo estrelló contra la pared; luego la emprendió a machetazos contra la lapitopi y defenestró su PC.

Entró a su biblioteca y respiró aliviado, quince mil libros lo contemplaban. Con afecto, empezó a recorrer los estantes, apenas tocando los lomos con la yema de los dedos. Nunca supo del terremoto, quedó sepultado bajo treinta toneladas de escombros, finas maderas y papel de primera.

4 abr 2012

Transfiguración

Me desvelé trabajando, así que cerré las cortinas de mi cuarto, apagué el celular y me quedé dormido. De pronto sentí que mi universo se conmocionaba todo, me puse de rodillas sobre la cama y exclamé: «Virgencita, Virgencita de Guadalupe...» De pronto —ya medio desencamorrado— recordé que soy ateo y comencé a darme de topes contra la cabecera... Pinche temblor.

27 feb 2012

Provincias

En 2012 la gente comenzó a emigrar en masa a Querétaro. Lo que no había sido sino una colonización más bien pasiva, se convirtió en huida desesperada. Pero sólo por unos meses: en junio de ese año comenzaron a caer los pájaros del cielo, a morir desangrados los perros y los vagabundos, y a morir los niños en los patios de las escuelas.

Los pocos sobrevivientes fueron los que alcanzaron a recurrir a tanques de oxígeno o desarrollaron una cierta resistencia. Lo dantesco del espectáculo se vio en las cadenas noticiosas internacionales, las salidas de la ciudad se atiborraron y casi nadie pudo escapar, muchos llegaron arrastrándose hasta las casetas de cobro, solo para dejar expuestos sus pellejos exánimes sin que hubiera quien les diera sepultura, o de perdida los metiera en una bolsa de plástico.

En mayo de 2019 empezaron a llegar miles de colonos provenientes de Querétaro, la ciudad estaba infestada de ratas y coyotes y sus pocos habitantes estaban armados y ostentaban la violencia a flor de piel, lo mismo que esos ojos inyectados de rojo. Sin embargo, estos queretanos venían dispuestos a todo, su ciudad había comenzado a colapsarse.

5 feb 2012

Taxonomía

Lord Dimplefield, el gran explorador británico, honraba a las mujeres de su vida en la flora y fauna que descubría: había una Elvira antiquus, una Heliconius adela e incluso una Vanessa vanessa —entre los lepidópteros. Bautizó también orquídeas como la Australorchis nurii, y existe un lirio cuyo nombre científico es Ariadne auratum.

Cuando sentó cabeza se dedicó a organizar sus colecciones, a escribir una buena cantidad de tratados y se casó —¡escándalo en la Real Sociedad!— con aquella mesonerita que le cautivara el corazón en Dover.

Todo iba bien, pero a las pocas semanas de vida conyugal Lady Dimplefield comenzó a quejarse de que ella, su esposa, no estaba inmortalizada en planta o insecto alguno. Ante la insistencia —a sus años y de mala gana— el naturalista emprendió una última expedición, en busca de algún espécimen exótico digno de su mujer.

Nunca se supo más de él, hay colegas suyos que lo vieron entre las garras de un gigantesco averangutang en dirección a la cumbre de un volcán en erupción, otros juran que un extinto plesiosaurio de río lo jaló hacia el fondo de una insondable turbulencia. Y hay quien dice que se perdió tras la pista de Sien-kiang, Didanwi, Uruéntzari y otras paradisiacas nativas.

15 ene 2012

El crepúsculo de los juguetes

“Tengo que decirte…” No, no… Puede esperar. Duerme; que te arrullen tus muñecas. Habrá tiempo. Te explicaré todo en detalle…déjame un poco más la ilusión de que el tiempo no pasó, que no me hice vieja y no creciste. Un mes, quizás un par de semanas, hasta que la flor roja nazca de entre tus sábanas.

12 dic 2011

Clamor

Duna tras duna se desliza una charola, la cabeza de Juan Bautista aulla en el desierto. Quiere que le devuelvan el resto de su cuerpo.

3 dic 2011

Batallas en el desierto

Dudé al llegar al erial. Nomás por unos momentos vi su silueta desnuda en la duna, recortada contra el sol, y cómo sus pechos turgentes temblaban mientras caía. Corrí hacia ella y lancé mi búmeran con la fuerza de diez días siguiéndola sin comer ni dormir, como muerto en vida sólo pensando en ella, y le abrí el cráneo en ese primer intento. ¡Qué manjar!

Otro

El gran desierto de arena no era sino un espejismo de camellos, oasis y bailarinas ventristas. Cuando se dio por vencido, se entregó sin chistar a los lobos de la tundra ártica.

18 nov 2011

La ventana

Acostumbraba pasar bajo su ventana entre las siete y las ocho, y era a veces a mí, a veces a algún otro transeúnte a quien la vocecita desde ahí arriba preguntaba —¿Señor, señora, me da la hora?— y una niña, de trece o catorce años, dando rápido las gracias, se metía a comenzar su día.

Justo junto a la ventana crecía un laurel de la India, y crecía más y más, al grado de que había que buscar entre las ramas la carita de la niña para contestarle, y luego se nos hizo costumbre no tratar de encontrarla, sólo decirle la hora y seguir nuestro camino, sin voltear siquiera la cabeza.

Comenzaron a construir un edificio en el baldío de al lado, y el cascajo provocó que la gente se fuera por la acera de enfrente, y alguno acaso gritaba una respuesta, pero la ciudad iba cada vez más de prisa y el laurel también.  Yo alcancé a contestarle un par de veces, antes de mudarme a otro barrio.

Han pasado los años, hoy pasé otra vez bajo aquella ventana, ya no hay laurel ni escombros, pero creí escuchar la vocecita cuando con el rabillo del ojo alcancé a distinguir un esqueleto, pero seguí  mi camino, se me hacía tarde.

11 nov 2011

Otra, igual de John Donne

¡Ya te saqué de mi vida!, lo peor es que yo me salí contigo.

9 nov 2011

Mirón

Desde la calle, él la observa al trasluz de la cortina, ve cómo se quita el abrigo, los zapatos y el vestido… Cuando queda desnuda por completo parece flotar entre los vapores del alumbrado público, se dirige a la ventana y se arroja desde el segundo piso. Él alcanza a recibirla pero ella termina de disolverse entre sus brazos.

23 oct 2011

John Donne

¡Al fin te saqué de mi vida!, ya no sufro por ti sino en mis fantasías.

11 oct 2011

Luz

En la Mesopotamia, contra el fondo de las tierras rojas, parece forjada con diamantes en ebullición. En la ribera del Nilo —entre el limo negro de Egipto— es de lava al rojo vivo, y al rojo blanco en Arcadia, donde limnátides y dríadas —por lagos y bosques— persiguen la mancha del que una vez fue el fulgor de la corte celestial. A su paso, el Mundo guarda silencio y los mares contienen la respiración y las estrellas se apagan de vergüenza cuando sale de noche. Ni siquiera los ángeles consiguen sustraerse a su encanto —Dios mismo le tiene tirria. Es la sombra de Satán.

7 oct 2011

Steve Jobs — IN·MEMORIAM

Luego de probarla con ratones, estos nerds vieron que su máquina del tiempo era un éxito. Escogieron ir a la batalla por la Gran Tenochtitlán, a donde llegaron a romper el asedio de Cortés: ¡ya se soñaban en un harem de Malinches!

Los mató la viruela.

Génesis

Cuando Yahvé planteó el Diluvio, escogió a los más virtuosos e indicó la madera, las dimensiones y la técnica para que cada uno construyera su arca.

De día se estaban dentro, muy quietecitos. De noche salían de sus ataúdes a ver que encontraban: algún sobreviviente agarrado de un cadáver hinchado o de algún tronco podrido.

5 ago 2011

Secuestro que acabó en tragedia

Se la llevaron, fue cuando no funcionaban ni la luz ni los semáforos de la esquina de Fundadores con Benemérito. La encapucharon y ataron de manos, y ella iba sin miedo alguno, acaso disfrutando lo más emocionante que le había pasado en sus casi veinticinco años.

En la esquina de Tres Carabelas y Hermanos Pinzón, bajo el megafarol que instalaron ahora, para el Bicentenario, le echaron una segunda mirada. Fue allí que la dejaron ir.

4 ago 2011

Secuestro de amor

Lo convirtió en dragón y le puso en el hocico un bozal de adamantium —para no escupir lumbre—, una plomada de platino en la cola —para no dar coletazos— y un par de zafiros en los ojos —para ver todo. Lo encadenó a la pata de la cama y lo hizo invisible —para que ninguno de sus amantes fuera a traspasar los añicos de corazón esparcidos entre las escamas.

2 ago 2011

Secuestro por piernas

Era un mujeriego, la última vez que lo vieron iba como secuestrado tras una minifalda. La minifalda se lo llevó a un motel de la salida a Cuernavaca donde también estaban dos pantalones de mezclilla y uno de casimir muy fino, con un señor de traje dentro que le ordenó a otro, uno con overol, que se apurara con él. Ella recibió su anticipo de billetes y se llevó la oreja sanguinolenta en una bolsita de plástico. Alcanzó a escuchar al jefe bien encabronado, soltándole un sopapo al esbirro de marras: —¡Pendejo, otro que se te desangra!, ¡nomás porque igual cobramos, que si no, te rebanaba el pescuezo!

11 jul 2011

John Donne

Para mí estás muerta, desgraciada..., ¡mas yo soy el que se está pudriendo!

6 jun 2011

La pulga de Schrödinger

Erwin Schrödinger tiene pulgas, mas el famoso físico y biólogo teórico sabe de lo pueril, vano e inane que sería rascarse. La mitad de las pulgas estará ahí, o no, la otra mitad habrá saltado, y quién sabe cuántas estarán en un punto indefinido de alguna región espacio temporal de manifestación probabilística electrónica. Según sus cálculos, suman ya más de dos mitades, pero así es esto de la mecánica cuántica.

13 may 2011

Tálamo

No se han visto sino a través de las rejas del balcón, ni escuchado, ni olido, ni nada. Hoy él se atrevió a trepar la hiedra y hace un esfuerzo heroico por alcanzarla. Entre los gemires de ella, los requiebros del varón, los muy malos versos, la complicidad de la luna y los suspiros mutuos, un dedo casi toca una mejilla.

Mano, brazo y antebrazo se expanden, se estiran, se magnifican, la clavícula casi se disloca, la enredadera también pone de su parte. La punta del dedo se acerca micra a micra mas sin desistir por un instante, la mejilla yace atorada entre los barrotes expandiéndose como un globo en pos de la inminencia de ese primer toque de amor. Ella puede ya sentirlo, suda hielo que arde, la entrepierna comienza a gotear, cada vello se ha erizado, cada poro se ha dilatado, un corazón se desboca... y cierra los ojos.

Está a punto de tener su primer orgasmo en tiempo real, sus pezones a punto de estallar y el mundo a punto de colapsarse en cataclismos múltiples de placer.

Mas el dedo la toca, por sólo un segundo, y el encanto se acaba, ella se congela y él no entiende qué pasó. Todo acaba sin comenzar apenas. Lo odia, no quiere verlo más. El contacto, el maldito contacto tan anticipado, fue precoz.

8 may 2011

Sentidos

Aún puede verla, cómo se mueve su pelo cuando camina, cómo se tuesta su piel al sol mediterráneo, y cómo oscilan de aquí para allá sus caderas. Puede aún aspirar el aroma de cada uno de sus poros, el perfume de su inminencia, y el olor a océano primigenio de su sexo abismo. Siente la turgencia de su pechos, la suavidad de hierro de sus piernas y la humedad de ese cuerpo contra el suyo. Sabe a qué saben sus besos y la escucha gemir, oye aún sus murmullos, sus cantares, sus cuitas, sabe que sabe a sal, a néctar y a mundos exóticos...

Le basta con cerrar los ojos y dormir, porque en sueños cada uno de sus sentidos funciona a la perfección, porque dormido no es un montón de costras, hedor y harapos en una banca del parque, porque si cierra los ojos ahí está ella, y porque cuando los abre ya no.

14 mar 2011

Miedo a la oscuridad

Descansa en su ataúd, al menos un par de horas. Sólo aquí, con los brazos cruzados sobre el pecho, es donde encuentra la paz.

Teme la llegada de la noche, teme al brillo de los collares de diamantes en tanto cuello tan terso, a la luna llena o apenas insinuada, a las antorchas de los lacayos que auxilian a los bailantes para sortear adoquines y charcos ocasionales.

Tiene pavor a la penumbra, con su mínimo contenido de luz, a los ojos que emiten fuego de risas o de lágrimas, a los candiles, a las brasas en el extremo de los cigarros...

Mas de lo que se esconde, aquí en el breve espacio que lo abriga dentro del féretro, es de la oscuridad, la oscuridad de una bala de plata o una estaca de madera, la oscuridad que le traería ver el amanecer a los ojos, a la oscuridad de su propio reflejo en el espejo.

9 mar 2011

Miedo a la oscuridad


Las estrellas se apagan una a una... En pocos instantes más tendrá que declarar la muerte térmica del Universo. Sabe que no puede iniciar de nuevo la secuencia, ni Él puede violar las Leyes Básicas de la Física. ¿Qué hará con toda esa eternidad vacía de luz? Si tan solo pudiera dejar de existir, así, con un simple deseo. ¡Qué horror!

1 mar 2011

Miedo a la oscuridad

Junto a la chimenea de la mansión, en la penumbra con la que juegan las llamas a penetrar la oscuridad, ella vio la sangre chisporroteando entre la deflagración, él no vio sino las vidas de sus padres cuando se las tragaba la noche.

La niña no siente ningún temor ante el fuego. Él, desde entonces, teme el menor atisbo de sombras, tiene miedo a la oscuridad... y a su hermanita.

7 feb 2011

La casa de Su Madre


Ardiendo en ira, tiraba los anaqueles, arrojaba botellas como si fueran granadas y tundía con el cayado a los empleados de chalequito rojo que intentaban interponerse.

—¡Señor, señor! —le conminó Simón Pedro, jalándolo de la túnica— éste es un WalMart, la Basílica de Guadalupe es aquí derecho.

17 ene 2011

Panacea

Juan Leotardo Espagirista está a una gota de la inmortalidad, el tiempo parece detenerse y su vida toda transcurre frente a sus ojos, en la misma última gota de la Tintura de la Vida. No sólo no morirá, sino que nunca padecerá dolor material alguno.

Al terminar de caer el destilado, un frío de hielo le recorre los huesos, su mundo se llena de calígine... el resto son ayes y fetidez, y la vaga ilusión de que alguna vez hubo otra vida. Siente que flota y comprende que su destino es penar por toda la eternidad... como los demás fantasmas.

30 dic 2010

Indiferencia

Construyó el castillo en el rincón más agreste de los Urales, e hizo que labraran el torreón contra la piedra misma. Invitó a los obreros a una comilona para festejar la conclusión del proyecto, y los envenenó a todos, lo mismo que a los esbirros que trajeron encadenada a su amada.

Le quitó la venda en el centro del redondo salón y le dijo: —Nunca saldrás de aquí, y nunca más incidirá mi figura en tus ojos, pero deambularé siempre por los pasillos que rodean esta cárcel, te he de espiar desde cada visillo, desde cada terraza, en las noches atisbaré tras de cada ventana y tus pasos resonarán a lo ancho de mis vigilias. —Y concluyó —¡no pude poseer tu cuerpo, ahora seré el dueño absoluto de tu mente!

23 dic 2010

DESFLORACIÓN LASER


DESFLORACIÓN LASER DE-FI-NI-TI-VA. SIN DOLOR, SIN ARRUGAS, SIN ESTRÍAS; EXCELENTES RESULTADOS EN HÍMENES PERSPICACES, AÚN CON PIERCING O CINTURÓN DE CASTIDAD; ESPECIALISTAS GRADUADOS EN EUROPA; CONFIDENCIALIDAD Y EXCLUSIVIDAD. TAL COMO FUE PUBLICADO EN "LA REVUE DU LA SOCIÉTÉ QUÉBÉCOISE DE SPÉLÉOLOGIE".

9 dic 2010

Los tres reyes macabros

 Viene primero Melchor, un esqueleto que apenas se sostiene adherido a la colosal masa de pústulas y cadáver que devino su montura, ese elefante en lentísima descomposición que parece buscar nomás el sitio adecuado para tumbarse por siempre. En el camello, que aparenta ser la más íntegra de las cabalgaduras, viene Gaspar en agonía, sus nalgas al rojo vivo tintineando sobre una joroba llena de ponzoña que se transparenta a la luz de la Estrella de Belén, lo mismo que las entrañas del animal, pletóricas de larvas, espuma microbial e insólitas especies de ácaros. Atrás llega Baltazar, o quizá la momia que una vez fue Baltazar, su bestia es sólo el fantasma helado, imagen que se evanesce, de lo que una vez fue un caballo.

En el pesebre preside un arcángel vuelto piedra, y está José, un montón erecto de mierda en el que sobrevive un par de ojos aterrorizados. Y María tasajeada del cuello al orificio último, frenética en convulsiones, ulula en silencio su desesperanza, incapaz de morir.

Alrededor y hasta donde alcanza la vista, cientos de pastorcillos yacen carbonizados, muchos de ellos aún conscientes y suplicando que se acabe tanta tortura.

El pequeño, envuelto en sangre y placenta, se atiborra con los puños de las carnes del Buey y la Mula, que mugen y relinchan de dolor. De la frente del Niño Dios asoman dos cuernos.

Los Sabios de Oriente se han disuelto antes de entregar los obsequios.

18 nov 2010

Otra de Walt Whitman

Eran dos pieles que se arropaban una con la otra, un cuerpo que traspasaba a otro que se dejaba traspasar gemido a gemido. Eran una sola sangre, un sólo corazón..., una sola mente con cuatro hemisferios cerebrales. Eran el mismo anhelo, el mismo sueño..., eran el amor.

Un día se casaron y nunca más fueron nada.

8 nov 2010

Semper Fidelis

Cuando intercambiaron los anillos, él prometió que la amaría hasta que la última de las estrellas cayera del firmamento, y ella juró que lo amaría eternamente —y después también.

Ninguno cumplió.

6 nov 2010

Amor de a de veras

Se quedó dormida en sus brazos. La amaba con una intensidad de la que nunca se creyó capaz, la adoraba e intentaba complacer hasta el mínimo de sus caprichos... ¡Y confiaba en ella, sin resquicios, sin duda alguna! Se puso la pijama y se acomodó en la hornacina, confía en su amor, le dedica un último pensamiento antes de desconectarse, mañana su esposa estaría puntual con la secuencia de arranque.

4 nov 2010

La separación de los cuerpos

Me reclamó lo de la vez aquella que llegué borracho, y sobre la otra, cuando me cachó viéndole las piernas a su sobrina. Yo me quejé de que siempre me estuviera comparando con su primer marido y, sin mediar explicación alguna, empezó a confundir mis mañas con las de él. Yo traté de poner orden a la discusión pero ella estaba en automático, como tarabilla.

Me sacó chingaderas que ni me acordaba yo que había hecho, y también me echó la culpa de cosas de las que su padre era culpable, así como de las majaderías del señor de la ventanilla de pago del impuesto predial. Me regañó porque el maestro de física reprobó a la niña y porque el entrenador de karate es muy salvaje.

Cuando comenzó a protestar porque el presidente estaba regando el tepache y porque Ricky Martin había salido del clóset y de los curas pederastas abrí-la-puerta-del-coche-y-de-una-patada-la-tire-contra-un-camión-materialista-que-pasó-con-exceso-de-velocidad.

18 oct 2010

Nahuales

Durante el día, Pachcaxitlán se abarrota de turistas. Los autóctonos, ataviados con sus máscaras, explican a quien quiera gastar algunos dólares, cómo es que cada quien tiene su nahual reflejado en cada uno de esos falsos rostros.La zarigüeya imita a la perfección la doble pelambre de su tótem, el quetzal luce un plumaje igual de colorido, y el jaguar alardea de su animal con cada una de sus rosetas. Los visitantes se van cargados con máscaras en miniatura, idolitos y otras artesanías propias del lugar.

Durante la noche las máscaras se quitan esos cuerpos tan incómodos que yacerán las horas oscuras sin gesto alguno, en blanco. Los nahuales cuentan su dinero, se embriagan, se entretienen en vistosos despliegues sexuales. Quisieran nunca volver a cubrir la faz de sus humanos, mas tienen que comer de algún lado y les gusta darse sus lujos.

13 oct 2010

Un prócer

Había sido un gran hombre sólo por esa máscara tras la que se sepultó durante cincuenta años. Hoy yacía en paz consigo mismo.

En el ataúd, su espíritu comenzó a retorcerse de dolor justo en el momento en que le pusieron la máscara mortuoria.

11 oct 2010

La máscara nueva del Emperador

 Era invisible, o así fue como se lo hicieron creer los truhanes que se la vendieron. Lo haría el más elocuente de los políticos, además de que lo protegería no sólo del sol y otras inclemencias de la intemperie, sino de cualquier intento de asesinato. Le daría, también, inmunidad absoluta ante el escarnio de sus gobernados.

En el momento de tomar la tribuna, comenzó a titubear, una fuerte insolación le provocó un desmayo, y unos agricultores furiosos lo ultimaron a machetazos.

—¡Le rompieron la máscara horrible en cachitos! —gritó una pequeñita a horcajadas de su padre —¡y además iba encuerado!, ¡y qué chiquito tenía el pizarrín!

8 oct 2010

El hombre sin rostro

Colocó sobre el espejo la máscara azteca de imitación que había comprado en el tianguis de la San Felipe. Acaso así tenga el valor de verse a sí mismo por las mañanas.

6 oct 2010

Un baile de máscaras

Durante horas, las maquillistas pusieron capa tras capa de arcillas a cual más de exóticas y mezcladas con polvo de oro, el sustrato perfecto para esa máscara de diez mil joyas.

Luego, colocaron una a una cada minúscula gema. Por supuesto, sólo diamantes, esmeraldas, zafiros y rubíes habían sido considerados. Es cierto, el kilataje de algunos de ellos los hacía casi insignificantes, mas los más grandes compensaban con creces los de los otros que, así incluso, destacaban por lo numerosos.

El baile había comenzado un par de horas antes y aun faltaba el vestido. De súbito, se calzó las zapatillas de cristal y se puso de pie. Ya vería si alguien reparaba en que iba desnuda.

5 oct 2010

La máscara de hierro

En un calabozo de la Bastilla languidece el hermano de Luis XIV. El rostro artificial no es tan incómodo, la aleación no es tan pesada, y la fina gamuza que lo forra atenúa un poco la angustia. Además, por las noches puede prescindir de ella. Las cenas son siempre opíparas y no le faltan buenos libros. Aun Ana de Austria, su madre, lo visita una vez a la semana y le trae doncellas y música.


En el Louvre, es hora de que el Rey Sol se desvista. A solas se quita las vendas que tantas horas le han comprimido los pechos, y a solas se quita el falso paquete que tiene que soportar entre las ingles... Y piensa, casi todas las noches, que en verdad es ella, es ella la que carga con la máscara de hierro.

4 oct 2010

Taps

Con sumo cuidado se despegó de cada milímetro de piel —siempre sangra un poco— hasta que el rostro quedó tieso, extático. Lo arrojó con todo el cuerpo sobre la cama y flotó hacia la percha de donde colgaría el resto de la noche.

3 oct 2010

Tloque Nahuaque

La máscara de obsidiana, el manto de piel de coyote, y el penacho de plumas de quetzal, yacen sobre la cama de piedra. Con cuidado, el dios invisible se quita el maquillaje de arcilla, sangre y látex. Otro día con la rutina de siempre y estos aztecas que ya no creen en nada... Sólo lo consuela saber que ya vienen los españoles. Acaso se tome unas vacaciones.

1 oct 2010

El Mil Máscaras

Así le dicen, siempre trae once o doce máscaras sobre la cara, atrás, como Jano, carga siempre media docena más. En cada dedo, un anillo de máscara, piercings de máscarita en el ombligo, el glande, en los labios, y a cada lado de la nariz. Cada oreja está cubierta con una máscara en forma de oreja, los glúteos con unas en forma de glúteos —pero con ojos y bigote pintados—, las rodillas con rodillas, los talones con talones, y los pezones con máscaras en forma de pezón.

Un cirujano le colocó máscaras en los pulmones, máscaras sobre las glándulas suprarrenales y una máscara de platino justo encima de la duramadre...

Vaya, ¡máscaras por todos lados! Aunque, para serles franco, les he adornado un poco la historia. En realidad le dicen el "Mil Máscaras" porque es requete-mentiroso, igualito que yo... Sorry.

17 sep 2010

A tiempo amar y desatarse a tiempo

Los lunes..., los lunes estaba con ella. La pequeñez de su edad promediaba a la perfección con esa edad madura en que la descubrió. También a la perfección se amaban. Los lunes el tiempo trancurría a la velocidad de la luz, y cada instante contenía todos los instantes de una era geológica.

Los martes regresaba a su esposa, el tiempo se oía transcurrir gota a gota, cada gota aun más eterna que la anterior, más y más aburrida. ¡Y cómo la despreciaba! Ella era la tragedia de su vida, ella era un infierno personal al que los martes estaba condenado.

Los miércoles... ¡Los miércoles! He aquí la desesperanza: los miércoles no aparecen por ningún lado.

8 sep 2010

Botánica

Se muere de aburrimiento, aunque sólo es un decir, no se muere. Hace trescientos años que languidece entre esa duermevela que es el vivir tanto tiempo. Pasa temporadas enteras como vegetal, transpirando apenas y en procesos fotosintéticos. Ya ni se acuerda del color verde que, en invierno, su estación más activa, se torna en una pruina grisácea con destellos plateados.

 Eructos, flatulencias y suspiros se prolongan por semanas, la ruta del refrigerador al sofá le toma días. A veces intenta masturbarse, pero termina en un vahído y recuerda que no hay clímax posible, no para él.

 Ayer por fin descubrió que estaba echando raíces, unas muy extrañas, que le brotan de la cabeza, que se dirigen hacia el cielo, como imprecando al Creador, como si quisieran estrangular a tan cruel deidad.

4 sep 2010

Juego

Luego de lo que parece una eternidad, sigue sin despuntar vencedor alguno..., ¡y el silencio! Ambos ajedrecistas tienen la mirada fija en el tablero, de pronto, uno pregunta, desconcertado —¿Qué!, ¡me toca?

De la calavera del otro cae la mandíbula que dispersa las piezas, mientras que el resto del esqueleto se derrumba vuelto polvo y añicos.

8 ago 2010

La selección de Skriugdlamnisq

Ése fue su primer mundial, la escuadra skriugdlamnsiquí —de allende el Kenacjeristán— empataba con la escuadra de Inglaterra, faltaban dos minutos para que acabara el partido y los bisoños futbolistas anhelaban pasar a octavos de final.

Sbriaujlicr la cambia de juego para Dlanglufriask, que la cede a Mnigriuievimb, que la mete al area chica donde Vstlioenbekj apenas si la toca de regreso para Fkroulpi que se la centra a Hroumirkqsesqwi que se queda tieso frente al portero, imposibilitado de procesar tanto pinche nombre raro....

10 jul 2010

Máscara contra cabellera

Hoy, ambos contrincantes han llegado a los límites del ridículo... Esta lucha libre cada vez es más falsa, ¡cualquier pendejada en aras del show! Uno, queriendo someter al enemigo a punta de mascarazo limpio; otro, tratando de hacer tropezar al otro con esa descomunal guedeja. El respetable bosteza.

6 jul 2010

La flecha del tiempo

Cada día observaba una arruga más, o una mancha. Arrugas entreveradas unas con otras, unas sobre otras, unas tras otras; igual las manchas.

Hoy vio que había una arruga de menos, ayer le había pasado lo mismo con las manchas. Se sentó sobre el escusado y perdió su rostro entre las manos, —¡Dios! —exclamó—, ¿cuándo..., cuándo acabará?

6 jun 2010

El pez mágico

El pescador, a punto de arrojar su presa en la canasta, se sorprendió al escuchar que la trucha le hablaba: —¡No me comas, y te concederé lo que quieras!

El pobre hombre supuso que no tenía nada que perder y le pidió una mesa pletórica de exquisitos manjares. —Sabes, le dijo, hace mucho que no comemos sino chícharos y charales—. Acto seguido, devolvió el animal al agua.

Ya en su casa, encontró lo prometido, y él y su esposa comenzaron a disfrutarlo, mas cuando la señora escuchó el cuento completo, la agarró a toallazos contra el imbécil de su marido. —Le podías haber pedido un castillo..., ¡y sirvientes! —y continuó— ¡regresas con él ahora mismo y le exiges lo que nos corresponde!

—Lindo pez, te suplico, para complacer a mi esposa, que nos des un palacio y muchos sirvientes —dijo tímido y dudoso de que su benefactor acudiera— mi vieja es muy necia y no entiende la fortuna que hemos tenido, no guarda el debido respeto para los seres fantásticos como tú.

De pronto, el pececito le salto enfrente y le preguntó: —¿Eso es lo que quieres?, puedo concedértelo.

—En realidad —recibió como respuesta— lo que quisiera es tener una esposa joven, bien cachonda y que nunca me rezongue, pero... —y masculló entre resignado y crédulo— éso está difícil.., ¿no?

—Sí —le dijo el genio del agua— y concluyó mientras se sumergía de nuevo—, está difícil.

Cuando el cansado esposo regresaba a su cabaña, vio que un rayo caía sobre su mujer. Cuando se repuso del resplandor, vio una bella muchacha que se contononeaba por la vereda y le coqueteaba descaradamente.

11 may 2010

Selenografía

Posee frescas florestas de fragante rocío, estepas de grama en verde, oro y cobre, bosques de leyenda habitados por heroicas fantasías, y océanos vivos en la flor de la Edad. Pero a ratos despierta y se compadece a sí misma, a sus mares de basalto y tubos de lava, al frío regolito y tanto cráter de impacto inmemorial. En otros sueños está hecha con polvo de plata, que desperdiga la misericordia de algún viento cósmico.

Suceso

Hace dos meses, la Luna se cayó del cielo y se hizo añicos. Acabo de ir al sitio del impacto, ya cuando el ejército ha levantado el cerco. No hay mucho que ver, sólo quedan los cachitos más pequeños y mucho polvo, pero pude adquirir un trozo de regular tamaño con uno de los vendedores de baratijas que pululan en el lugar. Lo he comprado como por inercia y quizá fui víctima de la mercadotecnia: no entiendo mucho por qué, si desde aquí abajo parecía de plata, sus restos no son sino de un gris parduzco más bien oscuro, como sucio. En fin...

28 abr 2010

Pizpiriteces

Un beso flotaba en plena euforia, había estado perfecto: la humedad exacta, el chasquido apenas necesario, la sincronía total. Fue la red del doctor Morganhaussen la que lo sacó del contexto y lo arrojó en un frasco ecléctico, entre otros besos menos elegantes, eructos, estornudos y metáforas muy poco afortunadas.

17 abr 2010

Voyeur

Le gustaba ver a las muchachas cogiendo, y se jactaba de tener siempre el modelo más avanzado de espejo de dos vías. Su perversión era inocente, incluso, gracias a él, atraparon al destripador de Ñaca-Ñaca, cuando lo identificó como el que descuartizó a la Polla.

8 abr 2010

Flor de cristal

Sonaron las Doce Campanadas. La misteriosa joven, vuelta un monstruo rabioso —estaba por venirse— se lanzó corriendo en dirección al jardín de Palacio. Al día siguiente los fieles lacayos del Príncipe recorrían la ciudad, con aquel trozo de membrana empapado en formol.

Las hermanastras, tras desgarrarse los genitales con un par de zanahorias, insistieron en ser las dueñas del himen en disputa, mas Cenicienta entró desnuda al recibidor, se sentó en una silla, separó los muslos, y todos supieron quién sería la futura reina.

7 abr 2010

Juego de rol

Sí que la había sorprendido. Disfraces perfectos: él, de elegante Nosferatu, ella, de una exquisita y sensual Erszbeth Báthory; medias, tacones, capas... Y los colmillos, de un finísimo metal cerámico.

¡Y ese espejo!, verdadera joya de la tecnología, le había costado un dineral, pero lo valía. No podía dejar de contemplarlo mientras se enfriaba la champaña y su dama se vestía. Con quién-sabe-qué circuitos electrónicos creaba la ilusión de no devolver imagen ninguna, un juguete excepcional.

A media luz, comenz
ó a besarle el cuello, al tiempo que se fantaseaba invisible. De súbito, vio cómo el reflejo de ella lo miraba, con los ojos inyectados y a punto de clavarle los colmillos.

1 abr 2010

Fase oral

"Lights are gonna find me
Shining like the sun..." ~ABBA

Habíamos pasado la tarde bailando en una dizque discoteca, "La Pimienta", y luego habíamos estado cantando y bebiendo alrededor del fogón del hotelucho.

Estabo yo perdido de borracho y ella casi tuvo que cargarme hasta la habitación. Y todo estaba bien, amaba a esa mujer y de pronto ni siquiera importó que insistiera en su virginidad, la abracé con fuerza tratando de que el mundo dejara de dar vueltas.

De pronto sentí que me quitaba parte de la ropa y ponía la boca en mi pene, no supe que hacer excepto disfrutar sensaciones y sentimientos. Abrí los ojos sólo por un momento y ella levantó la cabeza, vi su cara de niña traviesa, sus ojos de gata salvaje jugando con su presa, y su boca rebosando de saliva.

Ella prosiguió succionando y lameteando, magreándome y jadeando, hasta que eyaculé y oí como trinar de pájaros, abrí de nuevo los ojos y me deslumbró una luz fortísima: era el paraíso que entraba por la ventana.

Con el correr de los años he llegado a pensar que no fueron sino la vida que comienza al amanecer y el sol de la mañana... Pero no.

25 mar 2010

Ella

Le dio un beso con la boca llena... de otros besos.

20 mar 2010

Omnipresencia

Dios está en todas partes... Bueno, éso es lo que él se cree. La verdad es que ni siquiera ha podido probar su propia existencia, mucho menos su ubicuidad. Hoy, por ejemplo, estuvo discutiendo con un ateo y terminó defendiendo un agnosticismo más bien discreto, tímido..., insípido.

En la duermevela, acurrucado con sus sábanas, acaricia la entelequia de que hay seres en el Universo hechos a su imagen y semejanza. Y apenas se entrega al sueño aparecen oníricas trimurtis y santísimas trinidades.

Mañana —no puede procrastinarlo un día más—, mañana irá al psiquiatra.

16 mar 2010

Su otro yo

Sacudió el libro hasta que todos sus personajes cayeron al piso. De pura rabia comenzó a pisotearlos, sin encontrar al que buscaba, hasta que lo vio cuando trataba de esconderse en un calcetín sucio. El supuesto héroe de la novela: un falso paladín que había engatusado a todos. Lo capturó bajo de un vaso y lo puso en su escritorio. El autor se vio en una versión mejorada de sí mismo, más joven y muy apuesto, sí, pero en el que se distinguían con claridad los entresijos torvos de una personalidad de la que siempre se había avergonzado. Estaba por acabar con la existencia de su tan detestado alter ego cuando de un punto indeterminado del techo surgió un zapato gigantesco que lo apachurró sin piedad.

15 mar 2010

Un gato

El gato saltó hacia el abismo, sabiendo que sus nueve vidas estaban intactas y sin usar, y el quid era impresionar a esta gatita sexy.

Se hizo añicos contra las rocas.

—¡Animal tan pendejo! —oyó la voz de Dios mientras moría— ¡te di nueve personalidades!, ¡idiota...!, ¡per-so-na-li-da-des!

10 mar 2010

Potenciales evocados

Mire, aquí en las diagramografías se ve muy claro... Ésta, en el segundo..., ¡sí!, y aquí también, en el cuarto y en el quinto... Esto de los egos fundidos —se conoce como el síndrome de Calvin— afecta a uno de cada siete de entre quienes, como usted, señora, son ensamblados con espina de adamantita. No, no es curable, pero se controla a la perfección y las recidivas son benignas... ¡Aquí, en el tercer cerebro!, justo abajo del serpentín, fíjese, en el lóbulo derecho, apenas si se nota sesgado el trazo positrónico...

6 mar 2010

Él

Tal vez fue él quien comió de mi sopa o quien puso en orden mis papeles en el escritorio luego de que caí dormido en el sillón. Acaso él me haya puesto la pijama y me haya lavado los dientes... Hasta hace unos instantes abrigaba mis dudas, mas ahora que veo dormir a mi esposa y reconozco en ella la tez propia de sus ansiares satisfechos a plenitud, tengo la certeza: él... estuvo aquí.

17 feb 2010

Estampa

Es otro de esos crepúsculos en el Edén: Un amanecer acurrucándose para ir a dormir...

La mancha de ángeles llega a abrevar en el estanque de las sirenas doradas, quienes fingen que se espantan —alguna incluso brinca fuera del agua— y a ratos coquetean divertidas.

A lo lejos, un destello verde que indica la morada de Dios..., o de múltiples dioses, o de un ente que evolucionó hasta la exacerbación, nadie lo sabe a ciencia cierta.

¡Y yo me muero de tedio! —lo que sólo es un decir: de ésta, la otra vida, no hay escapatoria posible. No hay sino esta mezcla de comezón tenaz con insomnio perpetuo y náuseas irresolubles.

Aparecen las primeras estrellas...

14 ene 2010

Fábula de los animales, la Filosofía y los artilugios de metal

Zenón, experto cronómetra
dispara una salva y parten
raudos: la liebre, Aquiles
y la tortuga Artagnan

Aquiles desiste pues
el sólo participó
para completar las ocho
sílabas del tercer verso

La liebre se cansa pronto
y la tortuga aún no arranca
mas el reloj del filósofo
sigue corre que te corre

Pasan las horas, también
pasan los días, los años
las eras, el tiempo todo
irremisible transcurre

Hoy yacen —liebre, tortuga
y pupilo de Parménides—
en la fosa colectiva
de la Indiferencia Cósmica

El reloj que tomó el tiempo
reposa en una vitrina
del pabellón principal
del Museo Intergaláctico

Ese sí, bien aceitado
y a punto su mecanismo
sus engranes muy brillantes
y su tintinear exacto

::

La moraleja es sencilla
un poco triste, quizá
y es que las máquinas quedan
aunque la carne se va

20 nov 2009

El espectáculo más famoso sobre la tierra

Las luces se apagan y sólo un reflector ilumina la entrada de artistas, se escucha la voz del maestro de ceremonias que anuncia el número que ha hecho famoso a este circo —con ustedes, de allende el atlántico, en directo desde la Rubia Albión, en exclusiva desde los Siglos Sombríos...— y continúa, hipérbole tras hipérbole, mientras los tambores aceleran el ritmo y preparan al auditorio —¡la mismísima esposa de Leofric de Mercia!, ¡la ecuyere desnuda!, ¡cabalgando incansable desde el mercado de Coventry hasta estas afortunada pistas!, ¡la amazona desnuda!, ¡la redentora de tanto fiel vasallo!, ¡¡milady!!, ¡¡¡Lady Gooooooodiva!!! —de pronto, al último golpe de tambor, el público todo baja la cabeza, cumpliendo a cabalidad su papel en aras del Mejor Acto del Mundo.

En la arena, los payasos, los trapecistas, los malabaristas, todos, sin excepción, se prosternan y miran al suelo. En el silencio total se escuchan los cascos de un caballo.

Luego de quince o veinte minutos en tensión, se distingue un trote que se disipa tras los cortinajes, y sólo un sendero de huellas da testimonio de que allí estuvo, escultural y desnuda, Lady Godiva.

16 nov 2009

Hansel y Gretel

Los hermanitos nunca comprendieron por qué su madrastra los llevaba siempre al circo, pero intuían que un día se iban a ver uno al otro dentro de un carromato, alejándose en distintas direcciones: ella —acaso— convertida en la mujer-viborántula que desobedeció a su padre por el poder de la magia, y él —de seguro— sentado por siempre jamás en una silla de tamaño diminuto y amarrado con sus propios hilos de marioneta, el gigante que los cazadores de cabezas redujeron con todo y tronco y extremidades.

Más los acontecimientos se desataron en cuestión de un instante: la arpía horrible, la que usurpó el lugar de la mujer legítima en el lecho de un padre atormentado y pusilánime, se asomó desde las gradas para ver al tigre de Siberia que pasaba encadenado, arrastrado por media docena de payasos. Las criaturitas, en tácito y fraternal acuerdo, la empujaron. Para el animal no fue sino la consecuencia lógica de millones de años de evolución; para la pareja de chiquillos, una anécdota que se ha inflado a través de medio siglo, de cómo ambos vencieron, con ayuda de los animales del circo —escapados sólo para luchar a su lado—, a la última de las brujas pécoras maléficas. Y de cómo huyeron juntos a una ciudad en ruinas perdida en la jungla —y nunca supieron más nada de ser humano alguno.

Para la princesa Casiopea Grano de Maíz Mestizo, que me contó este cuento mientras yo creía que sólo soñaba.

13 nov 2009

Circos

Siempre, recuerdo, tuve una cajita de plata, désas donde se guardaban las jeringas en tiempos de los abuelos —désas que se empapaban en alchohol y luego les daban un cerillazo— y que había heredado de no sé quién.

Traía una colección de miniaturas, cada una de menos de una pulgada, aun muchas muy pequeñas: los enanos y los basenjis danzantes —bien monos con su gorrito— por ejemplo. Todas pintadas al detalle y en amplia gama de colores. Estaba la ecuyere, de tutú blanco; el domador y su casaca escarlata; los trapecistas, de áureo leotardo; y los elefantes en matices gris rata.

Cada figurita tenía, en la parte baja de la espalda, una perilla cuya función era evidente, permitir ser engastada a un juguete de tamaño mayor, uno del que nunca supe nada.

Hoy amanecí, no sé cómo, vestida de arlequín, acurrucada muy quietecita junto a los otros payasos. De pronto, una mano gigantesca alza la tapa de la cajita, me tapo la cara —de manera instintiva, sin captar bien qué me amenaza— y caigo en la cuenta de que en mi mano hay otra cajita, una de proporciones diminutas, del susto se me cae todo lo que hay dentro, y entre leones, contorsionistas y acróbatas, veo en la mano del minúsculo maese de ceremonias, una casi invisible cajita blanca y brillante, miro al cielo y no hay firmamento alguno, pero sé que arriba, donde se pierde la vista, alguien está destapando una caja de plata, una con medidas astronómicas... Apenas ahora descubro detrás de mí, entre mis vértebras coccígeas, un puño diminuto, para conectarme a no sé donde.

Para Ana Cecilia, a quien sigo debiendo el cuento de la Princesa Desnuda, que no sé cómo voy a terminar si ha de durar por siempre.

10 nov 2009

Una tarde en el Coliseo

No se arredran ni ante la hidra ni ante los grifos o la anfisbena. Sólo se apretujan un poco cuando ven el babear rabioso de los minotauros y las múltiples cabezas de la hidra. Se confortan unos a otros y, elevando las manos, arrecian la intensidad de los cánticos religiosos. Cuando el ave roc oscurece el cielo y los aullidos de los licántropos acallan los himnos, el público estalla en vítores y aplausos: es la señal para que comience la masacre. No son sino mujeres, niños y ancianos despedazados, zampados y deglutidos, la sangre salpica aun a los de las primeras filas.

A punto de terminar el festín salen de los fosos los sátiros y las arpías que se encargarán de regresar los monstruos a sus respectivas mazmorras.

El Emperador, aburrido, comenta a gritos con Hércules, el invitado de honor —¡pinches cristianos, ni así entienden!—, y acercándosele al oído, para que lo escuche mejor —¿de dónde sacarán tanta pendejada?

9 nov 2009

El cristal con que se mira

Las tres pistas se abarrotan poco a poco, los payasos reparten los lugares: aquí los contorsionistas y los magos, por acá los mozos y botadores, allá el maestro de ceremonias y los de la iluminación, acullá las ecuyeres y el domador; arriba, se acomodan los trapecistas y funámbulos con los demás acróbatas; en las jaulas, las fieras comparten el espacio con los monociclos, los enanos y una serie interminable de aparejos. El cuchilleca, la mujer barbuda y el oso llegan tarde, pero se sientan como pueden, en silencio y quietecitos.

Todos miran con atención al público, que no ha dejado un lugar sin ocupar, incluso escaleras, rellanos y galerías. El respetable guarda el más respetuoso de los silencios, y llega la manada de elefantes, que derriba las hasta entonces sólidas tribunas, la gente cae al vacío, los de arriba aplastan a los de abajo, los niños quedan apachurrados y aquello se vuelve un caos de tripas, sangre y extremidades. Los alaridos de terror superan los barritos de los paquidermos, pero encima de tanto morir se escucha el aplauso de la familia circense, todos de pie, unidos en una estruendosa ovación: los payasos, los trapecistas, los enanos, la mujer barbuda..., el oso...

Cuando se disipa la polvareda hay montones de cadáveres por todos lados, aunque aún se escuchan lamentos y gritos de dolor. Mujeres y niños agonizan con débiles gimoteos. Mas ha sido un espectáculo fabuloso, el público de este lado queda satisfecho, ¡nunca habían visto nada igual!

8 nov 2009

Requiescat...

Con motivo de las exequias del barón Dieter von Nurmengstoffen, el Circo de Pulgas ha cancelado las funciones del viernes diecisiete. El valiente domador fue devorado por sus feroces plantas carnívoras.

7 nov 2009

Aposiopesis

—Y esto será en beneficio de todos ustedes— dijo emocionado el Presidente —y tengan la seguridad de que me sacrificaré junto con mi pueblo entero y de que...— mas no pudo continuar, las reticentes palabras se le atoraron en la garganta y sus guaruras tuvieron que bajarlo del podio.

La carpa estalló en millones de balidos, que los noticieros se encargaron de propagar por todo el País, con excelentes closopes de los ojos lacrimosos de nuestro valiente líder.