25 nov 2002
Reflexiones especulares
Su imagen no se reflejaba en el espejo, era natural. Sin embargo, vio la imagen de un vampiro que, al otro lado, tampoco veía su propia imagen reflejada en aquel espejo, pero sí la del vampiro situado de este lado.
Vendrán las oscuras golondrinas
Vendrán las oscuras golondrinas mecánicas, esparciendo su carga de muerte nuclear en campos y ciudades. Las tupidas madreselvas escalarán las tapias de las inútiles fortalezas del imperio, derribándolas entre alaridos de horror.
Suplicarán misericordia a tus oídos las mujeres y los niños; los verás sangrantes, abatidos y de rodillas. Y tú, impávida Princesa, estallarás en estruendosas carcajadas.
Amanecerá otro día y tú... habrás sido vengada.
Suplicarán misericordia a tus oídos las mujeres y los niños; los verás sangrantes, abatidos y de rodillas. Y tú, impávida Princesa, estallarás en estruendosas carcajadas.
Amanecerá otro día y tú... habrás sido vengada.
11 nov 2002
Cráter
El impacto en Chicxculub cambiará el curso de la Evolución en la Tierra, lo que a Satanás tiene sin cuidado, Él sólo se pregunta si la muerte de Dios habría sido instantánea.
18 oct 2002
Los tatachombis
Mi propuesta al Duque de Kenacjeristán es viable, recupera la
rentabilidad que en el siglo XI tuvieron los tatachombis, e implica una
flamante dignificación del folklor patrio.
Todavía vagan por las estepas, y aunque su tez verdosa y su chirriante caminar los distingue de inmediato, apenas si llaman la atención. Desde que se descubrieron las astucias diferenciales y la piedra filosofal, las habilidades de los vivientes muertos devinieron obsoletas; incapaces de descansar o de ser eliminados, deambulan evitando los obstáculos de forma muy rudimentaria, utilizando su también anticuado sistema de balancines magnéticos. Sin cabeza, con el costillar despellejado y con su ridículo exceso de extremidades, resultan vulgares al observador fortuito, quien a veces tropieza con los restos de las cadenas que antaño los resguardaban del hurto —tiempos aquellos cuando, paradójicamente, fueron considerados propiedades de gran valor.
La posiblilidad de dispararles con mosquetes, ballestas —incluso con cañones— atraerá viajeros de la Europa Occidental, principalmente señores feudales ociosos. Imaginen al país enriqueciéndose sin merma alguna del recurso cinegético, ya que cualquier tipo de trofeo estaría prohibido, tanto por la preservación del patrimonio, como por la nauseabunda hediondez de estos resilientes cuerpos sin alma.
Todavía vagan por las estepas, y aunque su tez verdosa y su chirriante caminar los distingue de inmediato, apenas si llaman la atención. Desde que se descubrieron las astucias diferenciales y la piedra filosofal, las habilidades de los vivientes muertos devinieron obsoletas; incapaces de descansar o de ser eliminados, deambulan evitando los obstáculos de forma muy rudimentaria, utilizando su también anticuado sistema de balancines magnéticos. Sin cabeza, con el costillar despellejado y con su ridículo exceso de extremidades, resultan vulgares al observador fortuito, quien a veces tropieza con los restos de las cadenas que antaño los resguardaban del hurto —tiempos aquellos cuando, paradójicamente, fueron considerados propiedades de gran valor.
La posiblilidad de dispararles con mosquetes, ballestas —incluso con cañones— atraerá viajeros de la Europa Occidental, principalmente señores feudales ociosos. Imaginen al país enriqueciéndose sin merma alguna del recurso cinegético, ya que cualquier tipo de trofeo estaría prohibido, tanto por la preservación del patrimonio, como por la nauseabunda hediondez de estos resilientes cuerpos sin alma.
4 oct 2002
Cenicienta desencadenada
Ya sin aliento, el Príncipe recogió del piso la zapatilla de cristal, justo en el momento en que una grieta telúrica lo derribaba. Mientras caía alcanzó a distinguir a lo lejos y contra la luz de los incendios una silueta descomunal. Lo último que oyó fue el estruendo de un coletazo fulminante que arrastraba consigo los alaridos horribles de sus súbditos.
2 oct 2002
Ap 12:7-13; 13:4; 20:2
De la Nada surgió la Bestia: sus innumerables cabezas se batían enfurecidas unas contra otras, arrojándose infinitas bocanadas de lumbre y huyendo asqueadas todas de todas. El hediondo Monstruo del Caos cobró repentina consciencia de Sí y de su omnipotencia, la más desesperada de las angustias poseyó sus entrañas y la propia repugnancia nutrió un cruel odio contra el Futuro. Así dio inicio al transcurso del Tiempo.
"En el Primer Día..."
13 sep 2002
Las cuitas del joven Juan Escutia
En el refectorio, Miramón —su ídolo— lo ha humillado frente a todos y ya no puede fingir más. El resto de la mañana lo ha pasado llorando en apartados escondrijos, ajeno al escándalo y a la orden de abandonar el Castillo. Ese último verano en Tepic supo que no estaba solo, ¡y cómo lo disfrutó! Sabe que aquí, en el Colegio, tampoco es excepcional, pero nadie admite nada en público. Se desespera, sale corriendo al patio hecho un mar de lágrimas rabiosas y, por último, decide arrojarse al vacío. En el frenesí de la carrera cree escuchar gritos, cañonazos y disparos que atribuye a una imaginación desbordada, tropieza con la Bandera Nacional que dos cadetes bisoños arrían con premura, se enreda con ella y se precipita sobre las rocas treinta metros abajo, frente a los extrañados yanquis que aguardan órdenes.
9 sep 2002
Sexo feérico
Llegaban con Morgana en busca de placer, de pecado, de una noche divertida y sensual. Pero ella ofrecía más que eso, la hermana de Arturo los acariciaba como ninguna mortal sabía hacerlo: cuando tomaba entre sus manos el miembro para succionarlo, cada caballero entendía que tal lascivia costaríale muy cara. Pellizcaba con suma delicadeza los testículos y les mordía el glande. Luego ensalivaba —generosa— el pene mientras pausada y firmemente lo manipulaba. Estaba atenta al momento exacto en el que la eyaculación era inminente y la detenía, clavando el dedo índice contra ese punto en la base del bálano que sólo ella conocía. Por fin, después de tres o cuatro veces de reprimirlos de esta manera, dejaba que se derramaran; restregándose el copioso producto en el rostro a la vez que estallaba en mágicas risas cantarinas.
Aquellos valientes de Camelot nunca volvían a ser los mismos, veíaseles vagar desesperanzados por los caminos del mundo: ya no buscaban significado a su vida... ni esperaban alcanzar honrosa salvación para su alma.
Aquellos valientes de Camelot nunca volvían a ser los mismos, veíaseles vagar desesperanzados por los caminos del mundo: ya no buscaban significado a su vida... ni esperaban alcanzar honrosa salvación para su alma.
7 sep 2002
Colorín colorado
Permaneció sentado unos minutos luego de verla salir del vestidor, se deleitaba con la cadencia de sus contoneos y las risitas a la vez coquetas y nerviosas. Justo cuando ella se ruborizó, se puso de pie y la tomó del talle. Sus besos eran fervientes lo mismo que la forma en que acariciaba sus nalgas, y ella le correspondía acariciando el cuerpo desnudo de él. Sin quitarle la capa hizo de la ropa jirones que cayeron al suelo entre los gemidos de la joven, después le quitó el mínimo sostén y, con extrema lentitud, desató los moños a cada lado de la tanga.
La chica se deja lamer, magrear y morder, al tiempo que aprieta el miembro enhiesto con sus manos o entrelaza sus piernas a las del varón. Al final quedan sólo la caperuza roja, las finas medias de seda y las zapatillas de tacón afilado. De súbito, y con violencia, la muchacha lo arroja sobre un sillón y lo monta, al tiempo que empieza a brincar paroxísticamente. Cuando él eyacula la hembra jariosa se tranquiliza, sorbe las gotas de sudor del rostro de su compañero y se menea a pausas sobre el pene que declina. Apenas se contiene de hacer de este ritual un orgasmo simultáneo, mas sabe que el acuerdo funciona en base a la confianza mutua.
Mañana es su turno, en tanto recuperan el aliento, ella fantasea un disfraz de Robin Hood: botas, mallero, arco y flechas...
5 sep 2002
Calígula
Los pasajeros de primera llegaron al salón con la puntualidad propia de su clase. Todos, incluso el Capitán, esperaban sin ocultar la emoción; la mar... en calma. El mâitre anunció al artista —«el Calígula de ébano»—, un sólo reflector iluminaba la pista. Un negro desnudo, de bellísimas facciones y cuerpo perfecto, estaba sentado —a la pensador de Rodin— en una silla corriente. La música inundó el ambiente y el miembro viril de aquel hombre comenzó a hincharse, muy poco a poco y sin que las manos intervinieran. Los primeros minutos las damas y los caballeros bromeaban, algunas de ellas ya humedecidas, y ellos convencidos de que tal enormidad fálica era monstruosa y ajena a la cotidianeidad de sus compañeras. Mas ellas y ellos terminaron gritando «quieros» y «papacitos», o jocosos o con lasciva seriedad.
El pene seguía creciendo, en el rostro del ejecutante asomaron dos o tres gotas de sudor y el ceño se le frunció un poco. Pero las manos —ni la que reposaba en la rodilla ni la que sostenía el mentón— no se movieron un ápice.
Habían pasado treinta minutos y el silencio era absoluto, la descomunal erección parecía a punto de estallar... y estalló, arrojando varias libras de semen por todos lados. Nadie se movió.
Lentamente, hombres y mujeres, perdidos en sus reflexiones, abandonaron —muy poco a poco y en completo orden— el lugar y se fueron directo a sus camarotes.
3 sep 2002
Gn 1:26
En el sexto día Yahvé quiso crear un ser a su imagen y semejanza. Cuando lo tuvo frente a sí, lo observó fijamente y recibió a cambio aquella mirada serena y divina. El Universo fue diferente a partir de ese instante, en el que Dios se descubrió en el espejo.
El séptimo día decidió heredarle el Paraíso. En la puerta de salida formó con lodo a Adán y a Eva, para no andar solo por esos mundos.
En silencio —triste y sin inmutarse— el Unicornio vió como las tres figuras se perdían en el horizonte.
Etiquetas:
Espejos,
Gengenesgénesis
2 sep 2002
Posiciones
Abrió las piernas y, con mucho cuidado, se acuclilló hasta que los dos penes rozaron su vagina. Hábiles contorsionistas, Kurt y Alejo se contuvieron mientras Wilbur dilataba con los dedos pulgar e índice el esfínter anal de la única mujer en la cama, para que Iñaki, con la mano derecha agarrada al asidero colocado para tal efecto, apuntara con la izquierda su miembro hacia el ano. Enrique y Federico, los más jóvenes, situaron sus falos junto a la boca, uno a cada lado y con las rodillas ligeramente flexionadas. La hermosa muchacha comenzó a elevar una de sus piernas ayudada por John Jr. que, a su vez, estaba parado de cabeza.
Aunque algo nerviosos, mantuvieron las posiciones, con los pertinentes gestos de placer dibujados en sus rostros. La fotógrafa de "Sex Illustrated" calculó que si lograban aguantar al menos veinte segundos, conseguiría unas tomas fantásticas.
Aunque algo nerviosos, mantuvieron las posiciones, con los pertinentes gestos de placer dibujados en sus rostros. La fotógrafa de "Sex Illustrated" calculó que si lograban aguantar al menos veinte segundos, conseguiría unas tomas fantásticas.
1 sep 2002
Gn 16:1-4
Saraí nunca pudo darle un hijo a Abram, pero lo que más le preocupaba era que su esposo ya no hallara placer en su cuerpo. Así que dijo a su cónyuge: "Aunque me esfuerce, ya no puedo provocarte un sólo derrame. Sáciate ahora con mi esclava, Hagar la Egipcia; es una hembra virgen, hermosa y casi niña. Alcanza dentro de su carne lo que en mis entrañas te es imposible."
Ella atestiguaba la consumación de la cópula, oculta apenas por una celosía. Excitados alaridos adolescentes, y viriles bufidos, espetábanle la húmeda y paroxística penetración. Hagar, alcanzando el clímax, clavó salvajemente sus uñas en los ijares de quien, muy hábil, desfloraba su inocencia. Los ojos de Abram quedaron blancos al tiempo que eyaculaba.
Súbitamente, Saraí, arrastrando consigo la cortina, se arrojó jadeando sobre el lecho venéreo. Quiso compartir aquel exquisito y brutal orgasmo que, al menos para ella, ocurría por primera vez en la vida.
Ella atestiguaba la consumación de la cópula, oculta apenas por una celosía. Excitados alaridos adolescentes, y viriles bufidos, espetábanle la húmeda y paroxística penetración. Hagar, alcanzando el clímax, clavó salvajemente sus uñas en los ijares de quien, muy hábil, desfloraba su inocencia. Los ojos de Abram quedaron blancos al tiempo que eyaculaba.
Súbitamente, Saraí, arrastrando consigo la cortina, se arrojó jadeando sobre el lecho venéreo. Quiso compartir aquel exquisito y brutal orgasmo que, al menos para ella, ocurría por primera vez en la vida.
18 ago 2002
Gengenesgénesis XVI
Igual que siempre, puso en el cielo el Sol, la Luna y las estrellas, hizo que rebosara la tierra de plantas y animales, y que en los mares pulularan los peces y en el aire volaran las aves y los insectos con alas.
El sexto día llegaron, teletransportados, Adán y Eva. En diversas partes del planeta, mientras tanto, aterrrizaban las naves de la flota colonizadora.
Al séptimo día, pusieron a descansar a Dios, checaron cada uno de sus circuitos, le desconectaron la fuente de poder, lo aceitaron y lo empacaron con mucho cuidado.
Gn 1:14-31; 2:2-3
Los primeros días Yahvé hizo lo de siempre, puso en el cielo el Sol, la Luna y las estrellas. Pobló la tierra con plantas y animales, e hizo que en los mares pulularan los peces y en el aire volaran las aves y los insectos con alas.
El sexto día llegaron teletransportados Adán y Eva. En diversas partes del planeta, mientras tanto, aterrrizaban las naves de la flota colonizadora.
En el séptimo día, pusieron a descansar a Dios, sus circuitos habían funcionado a la perfección. Le desconectaron la fuente de poder, lo aceitaron y lo empacaron con cuidado.
13 ago 2002
¿Noches árabes?
Le prometió desnudarse para bailar las más sensuales danzas y humillarse de la forma más abyecta posible, cada noche. Le concedió inimaginables perversiones, entrañarse cualquier objeto a petición, someterse a absurdos caprichos, a refinadas torturas, sólo para sus ojos. Sería su bienmandada esclava, por un año. Mas el hombre murió de un infarto, la primera noche; y ella, días después, tratando de alcanzar la llave que se fue —quién sabe cómo— por el drenaje, de terror.
11 ago 2002
Longevidad y lozanía
Salió del paupérrimo departamento por última vez. Sólo llevaba consigo una maleta y los documentos acreditándolo tanto para los procedimientos de reconstitución biónica como para la ciudadanía de élite. Al amanecer de su cumpleaños ciento cincuenta dio inicio el proceso de sustitución prostética y al caer la tarde se llevó a cabo el delicado reformateo celular. Estuvo toda la noche bajo estricta observación de los médicos.
Mientras entraba al flamante penthouse en un exclusivo barrio de Luxuriosa, comprendió que el mundo era otra vez mágico, todo olía a nuevo, también él. Pasó al dormitorio, arrojó a la cama su maleta y se detuvo frente al espejó: aquel varón estaba perfectamente formado y era hermoso, se sentía lleno de una energía vital cuya existencia antes ni siquiera imaginara. Podría vivir, tal vez, setecientos u ochocientos años con apenas unos cuantos ajustes. Dentro de su mente desfilaron las hermosas ninfas fotografiadas en la página tres de los tabloides proletarios —paseándose con la mínima ropa necesaria, de compras por las elegantes tiendas— provocándole una erección mucho más potente que cualquiera que pudiera recordar de su adolescencia.
Se contempló aún durante algunos minutos, luego se puso a hurgar en la vieja maleta. Entre las cosas que había conservado de su pasado, encontró el revólver .44, se introdujo la punta del cañón en la boca, echó atrás el percutor y jaló del gatillo.
Mientras entraba al flamante penthouse en un exclusivo barrio de Luxuriosa, comprendió que el mundo era otra vez mágico, todo olía a nuevo, también él. Pasó al dormitorio, arrojó a la cama su maleta y se detuvo frente al espejó: aquel varón estaba perfectamente formado y era hermoso, se sentía lleno de una energía vital cuya existencia antes ni siquiera imaginara. Podría vivir, tal vez, setecientos u ochocientos años con apenas unos cuantos ajustes. Dentro de su mente desfilaron las hermosas ninfas fotografiadas en la página tres de los tabloides proletarios —paseándose con la mínima ropa necesaria, de compras por las elegantes tiendas— provocándole una erección mucho más potente que cualquiera que pudiera recordar de su adolescencia.
Se contempló aún durante algunos minutos, luego se puso a hurgar en la vieja maleta. Entre las cosas que había conservado de su pasado, encontró el revólver .44, se introdujo la punta del cañón en la boca, echó atrás el percutor y jaló del gatillo.
10 jul 2002
Jn 2: 13-17
Fue una mañana brillante la del día en que canonizaban a Juan Diego. Los altos dignatarios de la Catolicidad acompañaban al Papa, los mejores de los empresarios escoltaban al Señor Presidente, la más fiel de las multitudes esperaba ansiosa un milagro.
La Basílica de Guadalupe estaba a reventar, y en la gran explanada del Tepeyac los concheros trataban de continuar su danza en un espacio casi inexistente. Pocos repararon en que por el acceso sur llegó Jesucristo con algunos de sus discípulos, parecía tranquilo, pero mientras el mar de pueblo le abría paso hacia los invitados de honor, las cámaras de televisión enfocaron su Divino Rostro ardiendo en cólera.
Poco antes de llegar ante el Obispo de Roma, arrancó el tolete a un granadero que intentó hacerle frente. —¿¡QUÉ HABÉIS HECHO DE LA CASA DE MI MADRE!?— gritaba iracundo mientras tundía a garrrotazos a un pobre vendedor de imágenes que se escabullía entre los guardaespaldas de una importante dama de sociedad.
La Basílica de Guadalupe estaba a reventar, y en la gran explanada del Tepeyac los concheros trataban de continuar su danza en un espacio casi inexistente. Pocos repararon en que por el acceso sur llegó Jesucristo con algunos de sus discípulos, parecía tranquilo, pero mientras el mar de pueblo le abría paso hacia los invitados de honor, las cámaras de televisión enfocaron su Divino Rostro ardiendo en cólera.
Poco antes de llegar ante el Obispo de Roma, arrancó el tolete a un granadero que intentó hacerle frente. —¿¡QUÉ HABÉIS HECHO DE LA CASA DE MI MADRE!?— gritaba iracundo mientras tundía a garrrotazos a un pobre vendedor de imágenes que se escabullía entre los guardaespaldas de una importante dama de sociedad.
7 jul 2002
El efecto mariposa
Una mariposa se detiene sobre el pezón de la adolescente que se asolea desnuda en una playa de Puerto Vallarta. Cuando empieza a aletear de nuevo, la muchacha lo interpreta como un escozor en el pecho. Unas horas después, en el Mar del Norte, se desata la tormenta más intensa que las costas de Holanda sufrieran en los dos últimos siglos.
Esta madrugada, tiempo de México, Camilo Carbajal Nuñez es poseído por una potente e insaciable erección, como no la ha tenido en treinta años. Se le va la noche en vigilia, repasando en su imaginación las tetas de aquella ninfa, a la que estuvo sirviendo tragos toda la tarde.
Esta madrugada, tiempo de México, Camilo Carbajal Nuñez es poseído por una potente e insaciable erección, como no la ha tenido en treinta años. Se le va la noche en vigilia, repasando en su imaginación las tetas de aquella ninfa, a la que estuvo sirviendo tragos toda la tarde.
30 jun 2002
Años de lluvia
El diluvio duraba ya cuarenta años, no obstante, Noé aún tenía
esperanza. El nivel del agua no había hecho más que ascender: hacía más
de treinta años que las cumbres nevadas quedaran en el fondo del mar... Y
la monotonía... El horizonte siempre el mismo... Los mataba el
fastidio.
Aquella mañana nadie creyó lo que apenas se vislumbraba a lo lejos. Sem, Cam y Jafet intentaban describir a su anciano padre lo que parecía ser una gigantesca masa de roca sólida, a la que se acercaban muy poco a poco. El patriarca se preguntó si la ordalía habría llegado a su fin, mas la cantidad de agua en el planeta —de manera casi imperceptible— seguía aumentando.
Cuando el descomunal objeto estuvo lo bastante cerca, Noé se desplomó muerto y sin fé sobre cubierta. Incapaz de asimilar la escena de la Luna flotando en el Océano.
Aquella mañana nadie creyó lo que apenas se vislumbraba a lo lejos. Sem, Cam y Jafet intentaban describir a su anciano padre lo que parecía ser una gigantesca masa de roca sólida, a la que se acercaban muy poco a poco. El patriarca se preguntó si la ordalía habría llegado a su fin, mas la cantidad de agua en el planeta —de manera casi imperceptible— seguía aumentando.
Cuando el descomunal objeto estuvo lo bastante cerca, Noé se desplomó muerto y sin fé sobre cubierta. Incapaz de asimilar la escena de la Luna flotando en el Océano.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)
