16 oct 2009

Embarcaciones

La embarcación, a su vez casi náufraga, maltrecha como está, hecha jirones de lona, madera y alambre, agujereada de tanta sal, los ha sacado de la isla. En otra embarcación, ligera, pintada con los colores de Karkuna Iwididanwi, de sólida corteza de la chepchuwana, sabiduría ancestral infusa, al son de los heroicos cantos de caza, van los caníbales.

7 oct 2009

Éstige

—¡Sólo muertos de primera vez! —grita Caronte, mientras atiborra la embarcación y continúa bregando por un poco de orden en tanto caos: —¡También se excluyen los muertos de amor, los suicidas y quienes hayan sido víctimas de genocidio!

3 oct 2009

Amor recíproco

Él espera aún la embarcación en la que ella venga de regreso. En la otra orilla del mar, ella aún espera que él la alcance, con la piel igual de seca y salada, y con los huesos vueltos piedra, apenas mojados al atardecer por esa otra brisa.

23 sep 2009

Piel de batalla


Emplacé mis mesnadas y puse sitio a tu fortaleza. Quise esperar la noche mas al rayar el ocaso cayeron tus murallas, una a una, con lentitud, y una neblina mágica cundió entre mis huestes. Caí en la trampa. Comandaste la masacre, mi vino tornóse agua, mis tripas corazón, se abatió mi denuedo, mis anhelos escurrieron en la vorágine de tanta furia y me rendí en derrota. No quedan sino los despojos, que cuando te alejas victoriosa miras con desprecio y te escucho reír. Ahora he de yacer exhausto, hecho guiñapos, cautivo sin hallar alivio en que te tuve en mis brazos, y condenado a guardar por siempre tu foso de monstruos imaginarios.

1 sep 2009

Ágrafa musulmana

Apenas comienzo a rascarme los pies y te asomas riendo con tu pala, y regresas, duendecita, a cuidar de los hongos entre mis dedos.

30 ago 2009

Francisco de Aldana

No olvide usted, señora, que si no nos vimos las almas, nuestras partes sí que se vieron frente a frente.

Cuento de horror

Esta mujer se me aparece cuando creo en los fantasmas.  Cuando no, transcurre transparente entre mi pellejo y mis huesos.

Homero Santos

 Desde que vivo en Ficticia acepto que me den siempre, por la liebre, gato... Sólo exijo que siempre se trate del mismo gato.

Prometeo con buitre predilecta

Cuando Prometeo le dijo a la buitre que arriba a la izquierda él tenía un corazón dulce, ella se quedó pensativa. Luego de una eternidad preguntó: —¿Tu izquierda o la mía?

John Donne

Es cierto que de la muerte me liberaré muriendo, ¿pero cuántas muertes he de morir para dejar de amarte?

5 ago 2009

No todo lo que brilla es oro

Y así lo determinó para los quintillones de universos creados hasta entonces, para éste se le ocurrió una escala completa de opacidades, con excepción del oro. En los otros, cierta física fundamental es consistente, aquí no: todo lo que brilla es oro.

3 ago 2009

No todo lo que brilla es oro


Por fin llegó Fi Mon Chi, el afamado orfebre del Oriente Lejano, y Midas le mostró el trozo de Zoey, la desafortunada hija, comentándole que ya con la rama de roble y la piedra había entrado en sospechas.

—Es pirita —le dijo el sabio, y añadió —con todo respeto, su Alteza, se merece usted unas orejas de burro. No todo lo que brilla es oro.

1 ago 2009

No todo lo que brilla es oro

Hacía horas que Midas contemplaba su propia imagen en el espejo. Atrás de él, la estatua en que se había convertido su hija yacía recargada en los muros dorados, ésos de los primeros regocijos luego de recibir el don. A un lado, el regio banquete —con las más exquisitas viandas y tanto vino selecto— eternizado en metal divino. A sus pies, la ropa de cuyo peso apenas si logró liberarse para no morir asfixiado. Y en su rostro, una última lágrima que no, no era áurea, diamantina quizá, del más puro cristal: una estrella de tristeza, un firmamento de fulgor... No, siguió llorando, no todo lo que brilla es oro.

20 jul 2009

De casta

Dicen que al ocaso, en el último instante del Sol, puede verse un destello verde en lontananza. ¡Quién sabe! Pero es por preguntas como ésta que siempre ha envidiado a los vampiros transmogrificados a partir de humanos vulgares.

19 jul 2009

Rutina

Recién muere el atardecer, y se rasura frente al espejo en donde ha pegado una fotografía de cuando aún no era vampiro. Se arroja por la ventana y emprende el vuelo; como todos las noches, despliega las alas que las luces de la Ciudad no quieren convertir en sombra y, como todas las noches, evita los apotropaicos más comunes —balas de plata, hoces, crucifijos y estacas—. Luego de su fallida expedición de caza —como siempre— se posa en la misma esquina de tantos ayeres y —como siempre— pide lo de siempre: una orden de tacos de moronga.


—Sin ajo —le dice al paisa— y poca cebolla, ¡ah!, y una pepsi.

15 jul 2009

Lucidez

 "...Sólo pido que escurra ese cabello
entre estas manos ávidas de ti, del sol entre tus piernas
y del sol que se escurre por las hojas y refleja
tu sombra en mi mirada, turbia de llorar
tras no pedirte un beso…"

A menudo, durante el vuelo nocturno, se encontraba recitando este poema que encontró manuscrito junto al libro de horas de una joven rubia de cabellos como el oro, a la que no se atrevió a morder —aunque permaneció mirándola dormir hasta casi ser sorprendido por el día, entre cuyas primeras sombras tuvo que cobijarse mientras huía de ahí a toda prisa.  Y es que añoraba el Sol que nunca había sentido sobre la piel.  Poco antes del amanecer, en algún páramo desolado, jugaba a que lo perseguía la penumbra, aun a riesgo de resultar calcinado.  En las noches de luna llena, se le quedaba mirando, extático, elucubrando acerca de la fuente de tanta luz.  En su ataúd, soñaba que yacía en alguna playa tropical, que exploraba inmensas selvas tórridas, que desfallecía de alegría en el desierto, o que partía en la primera misión tripulada en dirección al Astro Rey.  Una noche, a la hora de comenzar las rondas, no apareció, cuando fueron a buscarlo sólo encontraron un puñado de cenizas doradas sobre el raso blanquísimo.

12 jul 2009

La destrucción del Templo

«...Y entonces, al tercer día finges que resucitas, ¡pon mucha atención!, si dejas que entre un solo rayo de luz, te achicharras y echas a perder todo. Te escondes en la grieta aquella, luego, cuando llegue María Magdalena, nomás va a encontrar un perfecto desmadre y un ángel que, como sabes, son nuestras contrapartes de día, vampiros diurnos, por llamarlos de alguna manera. Repasemos el plan: primero te descuelgan y te envuelven en el sudario, después, sin que nadie se dé cuenta, Arimatea te muerde en el cuello, te depositan en la tumba y la cierran con la piedrota ésa, le pagan el soborno a los centuriones para que se larguen al filo de la media noche, ¿no se me olvida nada?, emborrachar a Longinos y cambiarle la lanza por una de hierro dulce, que te tomen el pulso enfrente de los testigos en la cripta... En fin, creo que no puede estar más claro.»

10 jul 2009

"Tomad y bebed..."

Corría el Concilio de Trento. Abajo, los egregios teólogos y notables prelados, condenaban al anatema a quien negara la presencia del cuerpo y la sangre de Cristo en la hostia consagrada. Los vampiros, apergolados en las viejas trabes del coro, se protegían de la luz, insomnes con todo el ruido ése.

Uno de ellos, en oyendo tanta pendejada, no se resistió al chascarrillo: —...¡y yo que soy luterano!

4 jul 2009

Vigores

Vi cómo del cuello brotaba la sangre caliente, y sentí cómo las uñas se clavaban en mi carne mientras su aliento se extinguía entre los estertores de la muerte. Pero no pude succionar, mis lametazos fueron infructuosos.

Dicen que ya hay cura para la impotencia... ¡No sé!

1 jul 2009

El cuerpo y la sangre

—Señor..., ¡aparta de mí este cáliz!

El varón se retuerce entre desear la carne que ama y ansiar la sangre que no ha probado. En un rincón yace, amodorrada, desnuda y hecha jirones, la hembra por quien suspira y espumarajea.

Sabe que no resistirá, y suplica por enésima vez a la deidad desconocida —¡aparta de mí este caliz!

Yergue todos los músculos del cuerpo y despliega las alas, las hincha y derriba, con un estertor de desesperanza, los muros y la bóveda de la cripta que en la debacle respeta el ara donde apenas despierta ella. El primer rayo del sol que asoma incide en la vida del vampiro que se inflama. Con el último fulgor de su mirada cree distinguir los incipientes colmillos y las delicadas alas en botón, y oye como aúlla aterrorizada cuando también es alcanzada por la luz y empieza a arder.

20 jun 2009

Hoyototote

Caminaba su mismo camino de siempre, pero hoy alguna vaca habría derribado la cerca..., así que no resistió la curiosidad de asomarse al famoso agujero —decían que no tenía fondo— y arrojar una piedra; ¿con qué toparía?, ¿agua, quizá?, ¿arena?, ¿la roca sólida? Dejó caer la más grande y redonda que encontró y se puso a escuchar, al tiempo que escudriñaba la oscuridad que —ésa sí— parecía no tener fin.

Cuando retumbó en sus oídos un fuerte silbido, tuvo la impresión de que una andanada de aire hirviendo le llegaba de arriba, al voltear hacia el cenit vio un bólido que se dirigía hacia él. En el último instante comprendió que era la piedra, ¡la misma piedra!

5 jun 2009

Especie abisal

Su ombligo ha devenido un agujero de míticas proporciones. De tanto rascárselo, en aquella sima profunda se pierde todo. Apenas si se escucha el tintirintín de una antigua catarata que aún arrastra con sus aguas los restos de lo que antaño fueron enormes roquedales de mugre, detritos y cochambre sanguinolento.


10 may 2009

Déjà vu

En definitiva, ésta ya la viví. Excepto quizá por las cortinas lilas, la música clásica y que esto sucede de día y aquello de noche. También los jugadores: aquí están mi comadre Tencha y Joaquín y el Cochambres; allá, los cuates del grupo.

Creo recordar que estábamos jugando dominó, decimales, para ser exactos. Ahorita se trata de póquer abierto.

Tampoco era yo, era otro —u otra—, no lo tengo claro...

9 may 2009

Póquer de ases

—¡Póquer de ases! —dijo con emoción.

—¡¡Póquer de ases!! —le respondió el otro, con emoción aun más intensa.

—¡No me arremedes, tarugo! —replicó el primero, molesto, antes de ver la mano de su contrincante.

—No te estoy arremedando, ¡güey! —fue la respuesta, acompañada de un mohín de fastidio.

¡¡¡Pinches tan tramposos!!! —gritó uno de los terceros, mientras todo mundo ponía los ojos cuadrados.

3 may 2009

Strip poker

Acababa de quedarse desnuda y volvía a perder la mano. Resignada, se puso de pie y colocó una pierna en una de las sillas, tomó con un dedo su clítoris y comenzó a jalarlo hacia arriba, en dirección al ombligo, la piel se desprendió con algo de dificultad pero siguió abriéndose hasta llegar al cuello, ahora con ambas manos la separó hacia la espalda y con la palma derecha bajo el mentón levantó el cutis y el cuero cabelludo; con ligeras contorsiones comenzó a recorrer el tegumento hacia abajo, en donde pudo empujarlo contra las piernas que quedaron expuestas una tras otra, luego se sentó para sacudirse el resto hasta descubrir los pies. Con una patada, hizo a un lado el pellejo y el tejido subcutáneo adherido a él y pidió más cartas.

3 abr 2009

Fidelidad

Penélope desteje de noche lo que teje de día, mas aquella madrugada sus doncellas descubren la trama. Ella se sabe perdida y sigue destejiendo el sudario, desteje los cortinajes y los tapetes, su guardarropa y el de la corte entera, las paredes de palacio y los jardines, al viejo Laertes y a los pretendientes, se desteje ella misma y toda su generación. Ítaca se disuelve en el Mar Jónico y Odiseo sólo sueña que regresa.

8 dic 2008

¡Pasen a ver al oso...!

—¡Pasen a ver al oso...! ¡Pasen a ver al oso...! —retumba una voz impostada a la perfección aunque con un dejo de monotonía.

La gente, chicos y grandes, boquiabiertos, de a montón y arrempuja-que-te-arrempuja y, apenas conteniendo el miedo, avientan sus mejores monedas a la tarima, donde el animal existe atado a una frágil cadena.

Es un animal enorme, negro, de la más fiera de las apariencias y una dicción impecable con la que prosigue:

—¡Pasen a ver al oso...! ¡Pasen a ver al oso...!

10 nov 2008

La Ciudad

La Ciudad está completa: pulcra y bien organizada ya no se construye en ella, se cerraron las ladrilleras y las fábricas de cemento, se hizo acopio de sólo los materiales necesarios para el mantenimiento y aun éstos se clasificaron con exactitud para economizar al máximo. Se hicieron las paces y ahora los enemigos más tenaces se piden perdón y colaboran unos con otros. El sexo, el poder y la riqueza ya no son prioritarios; tampoco importa ya el futbol. Al amanecer, los pocos que tienen que salir a la calle lo hacen a pie y los automóviles y el transporte público se utilizan para lo más indispensable. Las enredaderas tapizan los muros y las manchas de garzas se elevan desde los muy abundantes estanques. La Soberbia, la Ira y la Envidia se alejan en el horizonte. La Pereza, la Lujuria y la Gula se ejercen de forma moderada y se reparten a partes iguales entre todos, nadie entiende más la Codicia. Se han abierto las rejas de las cárceles y no se escupe en la vía pública.

Mañana comienza la deconstrucción.

8 nov 2008

Si ella me faltara alguna vez


"Si ella no inundara esta ciudad
"Todo cambiaría de color
"Gozaría de otra claridad

"...Si no inundara esta ciudad" ¬ Pablo Milanés

La perdí en la Ciudad. Desde entonces la veo en cada escaparate, en cada acera, en cada fachada... Escucho su voz en el tránsito de la tarde temprana, en el rumor de los niños que llegan a la escuela, en el rielar del sistema de transporte colectivo... Su aroma se dispersa a mi alrededor cuando salgo de casa y me espera al anochecer cuendo regreso en derrota tras un día más sin ella.

Hoy he decidido no recordarla más y he volteado al Cielo luego de treinta años de vivir sin Dios... El cielo azul sólo me ha devuelto el relámpago de su mirada.


Se la dedico a Susana, que anoche fue a un concierto de Pablo...

8 oct 2008

Instantánea

Dios se colocó junto a la mujer recién sacada de la costilla de Adán y le ordenó a Gabriel: —Tómanos una foto.

—Señor —se atrevió a decir el arcángel—, la cámara no se inventará sino hasta mil ochocien...

—¡Me vale madres! —interrumpió Yahvé— ¡quiero inmortalizar el momento!

1 oct 2008

Se busca


—¿La conoce señora...?, ¿la ha visto?, ¡por favor, mírela bien! —La voz, tan teñida de decrepitud y desesperanza, no deja de sorprender al visitante casual del Tianguis de San Felipe. Los asiduos incluso se alejan, quizá del olor a putrescina y orines, acaso de tanta tristeza que carga el anciano.

—¿Es su hija? —pregunta un quídam— ¿su nieta, tal vez?

—Es..., es su madre —contesta otro —lo perdió en la Cristiada, sólo le dejó el retrato...

—No, no... —interrumpe la señora del puesto de memelas —aquella foto la perdió en los sesentas, ésta la encontró después, en la basura.

14 sep 2008

Muñecas

"Well, there are three things men can do with women: love them, suffer for them, or turn them into literature." ¬ Stephen Stills

Hay una cuarta, yo las diseco —con mucho cuidado— y con la maestría que me es característica, las plastifico, y quedan listas para ser utilizadas en mis fantasías cotidianas.

5 sep 2008

Maese Mecánico

Desde el descansillo, maese Mecánico las observa con ternura... Ve a la stilson coqueteándole a la perica, a la terraja destapando la botella de tequila, y a los calibradores organizándose para jugar un partido de tuerca rápida contra los desarmadores.

De puntillas se dirige a la cama, desconecta el switch, se programa para restartearse muy temprano y se dispone a contar ovejas eléctricas.

1 sep 2008

Coito

El corazón de Miguel dio un brinco. Su pene perdió la turgencia y un sudor frío y espeso comenzó a escurrirle. Saltó de la cama presa de una mezcla de angustia y terror.  —¡No puedo más, es demasiado! — gritó—, tengo que dejar de masturbarme así! —Y siguió escuchando el clamor de la mujer imaginaria.

26 ago 2008

El Cótiti-cótiti

Le decíamos el Cótiti-cótiti desde que una vez, en un Jamboree Nacional, en una caza de fantasmas, nos encontramos junto a un dirigente en un catafalco, maquillado a la perfección como un muerto de varios días, con los árboles alrededor decorados con telarañas y bichos de cartón-piedra, y todo el paraje en ambiente gracias a las cubetadas de hielo seco...

Les contaba que este muchacho, de doce o trece años, de figura algo menos que menuda, pusilánime y frágil en extremo, sacó inusitado valor —hizo de tripas corazón— y fue el único de la patrulla que se atrevió a tocar el supuesto cadáver. Apenas le rozó la mejilla, pero ninguno de nosotros había dado siquiera un paso adelante, así que su acto fue heroico.

Pues bien, el apodo lo obtuvo porque en el momento crucial, para darse ánimos, le espeto al difunto, con su vocecilla titubeante y los dedos temblorosos, el famoso —¡Cótiti-cótiti!

Con el tiempo, se consiguió otros amigos que lo respetaran más —no sólo en presencia de la muerte—, dio el estirón, terminó su carrera y fue el más exitoso de aquella tropa del Cincuenta-y-seis-Grupo-¡Siempre-Listos!

Hoy no he podido resistir la tentación. Lo vi ahí tendido, tranquilito y con la plasta ésa que te ponen en la funeraria para que no te veas tan jodido, era de madrugada como aquella vez en el campamento, y no había nadie cerca. Con mis dedos estremeciéndose y mi voz ajada y seseante, le rocé apenas la mejilla y murmuré: ¡Cótiti-cótiti!

20 ago 2008

El cordón de plata

En el cordón de plata se encuentran, se besan, se escapan y complacen su más íntimos deseares. En el cordón de plata los sorprende el esposo de ella, que se despierta criminal y la asesina a machetazos. Ella se desprende de su cuerpo y le pide a él, el amado, que deje también su cascarón material y se quede para siempre con ella... Él la arroja de sí, aterrorizado, y se da un pellizco tras otro, hasta que se espabila, justo a tiempo para salir corriendo del marido, que ha estrellado el automóvil contra la cochera y lo persigue con el machete ensangrentado.

15 ago 2008

Mt 1:20-22 [Versículos]


20«He aquí que el Ángel del Señor se le apareció a José en un sueño. 21He aquí también que José, en el mismo sueño, volteó a ver a su esposa quien dormía a su lado. 22“¡Pinche María tan piruja! ¿Con quién andarás soñando?”»

Versículos

20«He aquí que el Ángel del Señor se le apareció a José en un sueño. 21He
aquí también que José, en el mismo sueño, volteó a ver a su esposa quien
dormía a su lado. 22"¡Pinche María tan piruja! ¿Con quién andarás soñando?"

2 ago 2008

Eutanasia

Hace milenios que los monjes de Tasimeruchi cumplían a cabalidad su triple misión: sahumar la nave mayor de la logia, mantener brotante la fuente del agua de oración y entonar la melodía perpetua con la cadencia y el timbre exactos. Hace milenios que la orden velaba el sueño de Dios, que no despertara y siguiera siempre soñando su creación.

* * *

Un joven novicio llegó jadeando a la oficina de la archichantresa, alarmado porque los signos vitales del Ser Supremo anunciaron la inminencia de su despertar. Las inyecciones y descargas eléctricas no estaban funcionando y se temía lo peor.

Cuando el directorio estuvo reunido a la vera del soñador, se decidó utilizar el recurso extremo: soñaron la muerte de Dios.

Ahora el Universo sería uno lóbrego, tétrico y sin esperanza pero..., ¡un universo al fin!

2 jun 2008

Cuento marino

Este buen marinero tenía una pata de palo, un sombrero hecho pedazos y un barco que hacía agua por un agujero a estribor.

Este barco excelente tenía las velas muy rotas, las cuerdas llenas de nudos y el casco todo forrado de escaramujo. Pero el barco estaba muy contento porque colgaba de él, a babor, un bonito bote de remos, en el que el marinero se trasladaba a la costa, y el barco lo veía ir y venir muy contento, como un papá que ve como juega su hijo pequeño.

A veces, en alguna roca cercana, aparecía una sirena que cepillaba sus cabellos.

28 may 2008

Insómnica

No, si dormir sí puedo. Nomás que ya no me gusta..., o se me olvida o algo así. Hay ocasiones cuando estoy en la cama o en mi sofá y siento como que acabo de despertar, pero no, por un momento caí en la ilusión de haber dormido y estar despertando, sólo estaba distraída, con la mente en ningún lado y la inveterada costumbre de despertar, que no sé si termine perdiéndola por completo...

¡¡Ya me pasó otra vez!! ¿Ven lo que digo? Como si de pronto me diera cuenta de que sí, de que yo escribí estas líneas y no aparecieron solas, en mis manos, después del —vilipendiado por mí— tan reparador sueño, sueño que hace ya más de un año que no echo de menos.

14 may 2008

Travesuras

La casa de mis padres siempre tuvo una enredadera, una hiedra enorme que abarcaba todo el enrejado. Era común, años después y según ibamos creciendo, encontrar olvidados juguetes: pelotas, empuñaduras de espadas míticas, barbies encueradas y cabezas de peluche. También fue allí donde encontramos a Pérez, Pérez era la tortuga que compramos bien chiquita y que en quince años creció hasta casi treinta centímetros..., todavía anda por ahí.

Hace unas semanas murió mi madre y yo me voy a quedar a vivir en la casa, mi hija se ha casado y tuve que quitar la enredadera, la reja se había oxidado toda y estaba a punto de caerse. He querido hacer una renovación total, cambiar el "look"..., algo fresco.

Nos gustaba que Betito viniera a jugar con nosotros, le hacíamos muchas maldades y siempre nos estabábamos burlando de él. Recuerdo cómo aquella vez nos desternillábamos de la risa viendo, desde la ventana de nuestro cuarto, a su mamá que lloraba desesperada mientras preguntaba por su bebé. Es que fue muy chistoso cuando lo metimos entre las ramas y las hojas y no podía salir. Hoy en la mañana los albañiles encontraron su esqueleto, aún retorcido y con un rictus de terror.

13 may 2008

Una fiesta infantil

La piñata cayó hecha añicos luego del ramalazo de aquella niña rolliza. Todos se arrojaron al ver que se desparramaba el contenido: fruta madura, fruta verde..., semillas. De pronto, las raíces que crecían de forma acelerada comenzaron a atrapar cuanto piecesito se les cruzaba, mientras que un tronco golpeaba a una mamá abusiva que a pesar de su minifalda peleaba por llenar un cucurucho donde recolectaba para su hijo-medio-pendejo. La tierra se sumió y devoró la mesa con los tacos, la de los regalos, las sillas y al show de los payasos. Los invitados huyeron despavoridos pero fueron atrapados a pocas calles de distancia, algunos de ellos arriba de sus automóviles. Desapareció el barrio entero y luego la ciudad. La enorme zanja en donde los dos océanos formaron sendas cataratas de miles de kilómetros se extendió por el Continente. Pocos días después, desde el espacio exterior, se podría haber observado como el magma y el lodo se hundían y eran regurgitados en cientos de vórtices y corrientes de convección.

19 feb 2008

Lábiles caníbales

Géricault quiso añadir luz aquí y allá, raspar un poco de este lado, aplicar más veladura. No se pudo. Los náufragos de la Medusa se quedaron así, quietecitos. Juegan a que al primero que se mueva, se lo comen.

17 feb 2008

Manantial


En la página treinta y cuatro, el autor describe este cuerpo perfecto que asoma tras el baby doll, luego me desnuda. Con los dedos de una mano juega con esa casi inexistente tanga, con los de la otra rasga el brassier... Me deja puestas las medias y los zapatos y me deposita sobre el lecho —hace ya un rato que gimoteo—, amarra mis manos a la cabecera y con las suyas me separa los muslos y forma un arco perpendicular al pene enhiesto que escoltan mis dos pantorrillas... Cuando mi espalda se ha desviado cuarenta y cinco grados de la vertical, empiezo a botar contra su cuerpo y a ulular de placer...

De la página cuarenta a la doscientos cincuenta y seis no hay una sola gota de tinta: La metáfora es evidente.

15 feb 2008

No fumar

Ya se fue el último de los empleados, es cosa nomás de esperar a que se duerma el guardia... 

Por fin —desesperado, con los nervios de punta y en pleno paroxismo del síndrome de abstinencia—, hizo a un lado la banda roja y el humo pintado, se colocó perpendicular a su letrero y empezó a dar bocanadas como loco.

—¡Ahhh! —exclamó aliviado, apoltronándose sobre las letras— ¡Tengo que buscar otro trabajo!

8 feb 2008

Trío


El retrato de la Señora —atónito e impotente— mira a su esposo refocilarse con las ternuras de la sirvientita. No han pasado ni seis horas del funeral. Ahora entiende...

7 feb 2008

Destino manifiesto


Dentro de la cabeza de un Kipling que batalla ante la página en blanco, Mowgli se aferra desesperado a un manojo de neuronas. ¡Sólo quiere una infancia normal!

6 feb 2008

El Evangelio, según


—¡Pinches judíos tan pendejos! ¡Romanos hijos de su puta madre! ¡Ahora sí que no me crucifican! —exclamó el pequeñísimo Jesús recién concebido en el vientre de María—, ¡bola de cabrones!, ¿no que no resucitaba?

5 feb 2008

Senescienta


Se sienta en la misma banca del parterre y cierra los ojos, sólo el repasar de sus dedos los harapos, sacudiendo ceniza, delata tanta inquietud —el sereno disuelve la música que sopla desde Palacio.

Escucha el rozar de las alas las hojas y las ramas, aspira aquellas mágicas fragancias. ¡No!, no es su hada madrina, ¿por qué no llega?, ¿qué la ha demorado todos estos años...? Estruja el pergamino de sus manos, expele, tose: —¡así no!, ¡así no va el Cuento!

3 feb 2008

Ocaso


Caperucita Roja sabe que sigue en el mismo cuento de siempre. Paciente, se acuesta a esperar al Lobo Feroz... Caperucita, la otra, la inocente, se despide de su madre en el extremo del bosque, contoneándose al ritmo de un amanecer de trinares y olor a panecillos.

31 ene 2008

Caperucita encadenada


—¡Mmmh! —se relamió el animal —esta vieja devino un excelente puchero, no voy a dejar ni los huesos.

—¡Ghrar, ghrar! —gemía Caperucita, tratándose de zafar la mordaza, consiguiendo tan sólo que se le desacomodaran el brassiere y la minifalda.

—¡Ah!, y para los postres —salivó el Lobo mirando a la suculenta niña aherrojada al muro—, para los postres..., los deliciosos panecillos... Y luego, querida, te suelto los grilletes y te voy a co-ger y co-ger y co-ger... !¡AUUUUÚ!!

31 jul 2007

Al sol

Pedí un whiskey, uno doble, nomás para darme valor. Luego pedí otro... Y así sucesivamente. No sé si agarré coraje, si se me quitó el miedo. Pero el duelo..., el duelo..., ése sí tuvo que posponerse.

14 feb 2006

La Gorgona Espechial

Apelotoné bien el tabaco, le puse una pizcachita de mariguana y la salpimenté con su coquita. Junto a la pipa puse la petaca del whiskey y mi surtido especial de chochos... No era —exactamente— la cabeza de Medusa, ¡pero me dejó PE-TRI-FI-CADO!

2 dic 2005

El Teletón: ¡No hay imposibles!

Andaba Jesús en el Templo. Traía su bote del Teletón y clamaba a justos y pecadores para que contribuyeran de acuerdo a su consciencia. En eso llegó un nutrido grupo de artistas, empresarios, políticos y locutores de la televisión, y comenzaron a depositar sus cheques. Al mismo tiempo, una pobrecita viuda, muy anciana —vestida de harapos y costras de mugre— se acercó con nomás dos insignificantes ases.

El Rabí le gritó a Pedro: —¡¡Sáquen de aquí a esta pinche vieja piojienta...!!— y viendo cómo Judas y Santiago la arrastran lejos de Él, añadió— y métanle sus putas monedas por el culo.

10 abr 2005

El número de la Bestia

Está ahí, como si me mirara con esos sus ojos que no tiene, ostentando sin garbo alguno esa figura longitudinal en donde aparece estampada una leyenda promocional que no entiendo porque viene en eslovaco —o lo supongo, a partir de cómo llegó a mis manos, pero ése es otro cuento—. Destaca la goma, con su arillo metálico, anillo sin ningún compromiso, que luce como si fuera la Joya de la Corona. No le he sacado filo, así que de no ser por la perspectiva oblicua con que lo observo, no tendría manera de adivinar el alma de grafito de este, en apariencia, inocente objeto.

Contengo la respiración y trato de escuchar los casi imperceptibles sonidos que me han mantenido ocupado toda la tarde. La respiración de la bestia, que junto con la extraña energía que percibo desde su esquina en la árida lisura de mi escritorio, desocupada a propósito a partir del día en que conocí las extrañas habilidades rodantes de mi lápiz del número dos...

—¡Se movió, les juro que se movió! ¡Nadie me lo va a creer!, ¡Ja-ja-já! ¡¡Se movió, se movió!! ¡¡Arggggggg!!

9 abr 2005

El traje viejo viejo del Emperador

—¡Ese papamóvil viene vacío! —gritó la niñita desde los hombros de su padre.

—Nunca hubo nadie —mascullé, y regresé a mis propios pensamientos.

1 abr 2005

Reminiscencias

Antes éramos mi mujer, la mosca y yo, ¡y fuimos felices! Ahora sólo quedamos la mosca y yo... No necesariamente la misma mosca.

13 mar 2005

Contra la caspa

Leyó una vez más la etiqueta del envase y repitió la operación, hasta que se vació la botella de shampoo. Había seguido las instrucciones al pie de la letra: "Enjuague y repita el procedimiento"; también las del dermatólogo: "Haga exactamente lo que dice la etiqueta."

De la regadera fue a su habitación y, hurgando en una de las muchas cajas desperdigadas por todas partes, tomó otro frasco. La angustia se apoderó de su pecho, no quedaba mucho producto y, además, llevaba seis días sin comer.

12 mar 2005

El ombligo del Mar

Los turistas se arremolinaban —válgaseme el símil— para presenciar el fenómeno. Poca atención prestaban al profesor Schauberger y a sus turbulencias y solenoides, prefiriendo la majestuosa e inexplicable vorticidad del Maelstrom. Más que por una docta conferencia, hubieran pagado lo que fuera por testificar aquellos legendarios arrebatamientos de naves y cetáceos.

De pronto, alguien notó que algo salía de este furioso caribdis, algunos pájaros y peces que estallaban casi en cuanto dejaban el sumidero. Un rebaño de cachalotes les siguió, salpicando de sangre a los curiosos y matando a muchos con los restos. Un torbellino de delfines y tiburones se desintegró al llegar a la tropopausa, arrastrando consigo un submarino de la marina noruega, varios kilómetros de cable trasatlántico y un meteorito que llevaba ahí doscientos cuarenta y cinco millones de años. Fue inútil que la muchedumbre saliera corriendo, casi todos fueron despanchurrados por grandes trozos de rinoceronte, hipopótamo y tapir. Aquel gigantesco mamut lanudo aplastó al expositor mientras que los añicos de una multitud de bisontes destruían el puerto, provocando un tsunami que llegó a las costas de Gran Bretaña de donde, por cierto, venían casi todos los vacacionistas.

9 mar 2005

Pasarse de lanza

Primero, lo defenestró. Luego, le aventó encima sus libros, sus herramientas, los cacharros de la cocina, un espejo con piedritas que había traído de Pátzcuaro, la pecera, el automóvil y la pelota de basketball. Siguió con los muebles, el segundo piso y las alfombras. Por la ventana salieron también los hijos y una pareja que estaba de visita, así como un grupo de ciclistas que pasaba por ahí; una docena de jirafas, un rebaño de caribúes, mil trescientos canguros y cuatro dinosaurios; también arrojó las Tres Carabelas, los Mártires de Chicago, al Dalai Lama, las estatuas del Paseo de la Reforma, y la División del Norte, igual que al ejército aliado que invadió Normandía, un palacio del siglo XVII, un pueblecito de Siberia, un tractor descompuesto y los Jardines Colgantes de Babilonia que, para empezar, nunca supo cómo se había llenado su hogar-dulce-hogar de tanta chingadera.

6 mar 2005

La lagartija de plata

La soberana quiso que le forjaran la más preciosa de las joyas: una lagartija de plata. No sólo eso, ordenó que le imbricaran alma de platino y espíritu áureo decolorado con paladio.

Durante décadas, los alquimistas del país lucharon por incorporar la mayor cantidad de materia en cuanto recoveco de manifestación probabilística electrónica encontraron disponible. Luego, y en atención a un nuevo capricho, apretujaron, en las regiones intersticiales de los ojos de esmeralda, una pléyade de rubíes y zafiros en matriz de buckminsterfullereno.

Cuando se presentó la quimera argentina, venía dentro de un cofre de martensita y plomo, barnizado con neutronium. La Reina levantó la tapa y tomó el pequeño objeto que flotaba sobre aquella solución de deuterio en superfluido gaseoso. El salón del trono emanaba sutilísimos efluvios con aroma a desintegración beta, rayos gamma y vapor de tritio.

Después, todo fue llanto cósmico y crujir de quarks.

4 mar 2005

Prelapsaria

Adán probó la manzana, encontrándola deliciosa. Ayudó a Eva a trepar y bajaron las más que pudieron. Yahvé los encontró, a él defecando en un rincón del claro, y a ella al pie del árbol, roncando y despidiendo de rato en rato apestosas ventosidades. El Señor salió de ahí a todo correr, a punto de vomitar y decepcionado de sus creaturas.

3 mar 2005

Beg for Mercy

El gato salió tranquilamente por la puerta y arrojó a la jovencita inconsciente y semidesnuda en el asiento trasero del automóvil estacionado afuera. En la cajuela puso las flamantes botas de excursionista que encontró en el clóset.

Aburrido de masacrar campesinos, calabazas, ogros, burros y ranas gigantes, había brincado desde la pantalla del game boy. Tras decapitar al niño de un sólo tajo, se dirigió a la cocina, para clavar la espada en la nuca de la madre. Al padre lo había matado cuando intentaba defender a su hija.

2 mar 2005

Transporte colectivo

It's a slow burg—I spent a couple of weeks there one day ~Carl Sandburg

Hasta ese día, el gigante había sido dócil. Los que viajaban a Botecillo llegaban sin contratiempo a las siete con cuarenta y cinco, y quienes a Estofados, arribaban nunca después de las nueve con veinte.

Sin embargo, las autoridades del trollebús —es decir, el sistema que utilizaba como vehículo los zapatos del troll— insistieron en una derivación que implicaba un par de brincos.

El monstruo se salió de madre, y lo último que vieron los pasajeros del pie derecho fueron los rostros aterrorizados de los del izquierdo tratando sin éxito de alcanzar la valenciana, instantes antes de estrellarse contra los miserables oficinistas que trabajaban en el distrito financiero de Botecillos.

1 mar 2005

Rapunzel

—¡Rapunzel! —gritó el príncipe— ¡arroja tu trenza para que pueda yo subir!

Aún se deleitaba acariciándose el pene en anticipación de los deleites que prometía la noche, cuando de la torre cayó la larguísima cabellera, que lo arrastró hasta la base del camino. Trató de incorporarse, pero parecía que la cascada de rubias guedejas cobraba cada vez mayor velocidad, revolcándolo por todo el valle y más allá, en dirección a la vertiente occidental.

Semanas después, en el fiordo, cuando la avalancha de pelo desembocó sobre la morrena aquélla, hacía varios días que las fuerzas desatadas destruyeran al doncel azul, pulverizándolo entre toneladas de pedruzcos, barro, rocas monumentales y derrubio milenario. El cataclismo sólo se detuvo para confundirse entre los sedimentos bajo el fondo del mar de pelos al pie de los farallones —junto con la hecatombe de animales, plantas y ciudades que terminaron su vida ante el poderoso fenómeno.

26 feb 2005

Exequias

Tras enjugarse las lágrimas, tomó una de las rosas que yacían sobre el féretro y la colocó en el ojal de su chaqueta.

Afuera, cuando nadie lo veía, arrojó la flor al suelo y se alejó silbando.

7 ene 2005

Saberes

Termina de desnudarse, aunque esta última etapa la hace con toda lentitud; son las medias, la tanga y el brassiere lo que más excita a su espía. Se manosea frente al espejo, mientras de reojo ve la cortina que se mueve, y espera hasta oír el sordo gemido que indica que su mirón ha eyaculado.

Ella sabe y sabe que él sabe. En el asilo de ancianos todo se sabe.

4 ene 2005

Deseo

Tiene el miembro enorme, colosal. Cuando lo yergue es un monstruo de placer, ¡paso la vida anhelando ser penetrada!, ¡revolcarme con él sobre la paja!

Y veo cómo me acorrala. Se despoja de la ropa de faena y queda ante mí: desnudo, sudoroso, turgente el pecho y la verga enhiesta. Ansiosa de las palabras salvíficas me echo a sus pies:

—¡Ven acá, perra...!

Porque entonces, mientras mis genitales se inflaman, meneo la cola y ladro furiosa, estoy segura de que no soy cualquier perra..., soy su perra.

24 dic 2004

Gula de Navidad

La familia, con el corazón en vilo, sigue atenta los ruidos en el tiro de la chimenea —“skriich-skraach”—. Cuando aparece Santa Claus todos lo reciben de rodillas y en sepulcral silencio. El traje rojo y las barbas blancas son de sobra conocidas —no existe confusión alguna— este año han sido elegidos: darán de comer a tan descomunal apetito.

La mesa está servida y empiezan a traer las viandas, mas fuera del vino espumoso, San Nicolás desprecia todo, pero se relame los labios en anticipación al plato principal. La estuvieron engordando todo el año, la dorada piel y el exquisito aroma indican que está en su punto. La pequeña niña de ocho años fue sacrificada sin dolor —nunca lo supo, incluso en el último momento creyó— y cuando fue trinchada crujió según las normas de la haute cuisine.

—¡Anímense, alcanza para todos! —rugió el invitado— ¡pongan música!

Uno a uno, primero las mellizas, luego el padre y enseguida el mayor —y por fin, la renuente madre—, comenzaron a cortar trocitos, paladeando el suculento manjar.

—¡¡Juo-jo-jó!! —estalló Santa, satisfecho del festín y de tan agradable compañía.

18 nov 2004

Insolubilia

Cronómetro en mano, Zenón de Elea da la salida. Mientras la tortuga se lanza hacia la meta Aquiles se echa sobre el césped.

De manera inexplicable el testudinado acelera más allá de los límites de su biología. Asustado el hijo de Thetis se lanza a darle alcance.

Aquiles recorre la distancia que hay entre él y el animal aunque la velocidad de éste aumenta y se aleja cada vez más. La tortuga rompe la velocidad de la luz mas el hombre sigue tras ella. Un instante después, ambos se desintegran en medio de una explosión cuyos destellos llegan a la Tierra luego de siete minutos.

Zenon se queda ciego.

5 nov 2004

Insolubilia

Lucha consigo mismo ante la disyuntiva: ver el vaso medio vacío o verlo medio lleno. De pronto se bebe el alcohol de un solo trago y carraspea.

—¡Bah! —exclama— ¡son pendejadas!

4 nov 2004

El Efecto Mariposa

 Una tormenta se desencadena en Amsterdan.

En Beijing, en el Templo del Cielo, una mariposa se despereza sobre las ramas del jabonero que empiezan a temblar. De pronto, para no sucumbir a la brisa que sopla desde las colinas, bate sus alas.

1 nov 2004

Insolubilia


Anaxobúrides de Bactria explicaba a sus discípulos la redondez de la Tierra:

—...Y si en este momento empiezo a caminar en línea recta, acabaré por llegar a este mismo sitio.

—¿Existe alguna forma, Maestro —preguntó Kerygmea, la más aventajada de la Academia— de demostrar esta aseveración?

Sin decir nada, el sabio emprendió el camino. Todos vieron cómo se perdía en el horizonte.

9 sep 2004

Casa y chica

En sueños se imaginaba en brazos de su amante, la obrerita de la fábrica, que era una delicia y a la que había puesto departamento muy cerca de casa.

—...¡Mmmm! —murmuraba— ahora vuelvo..., ¡mmmm!..., voy por cigarros.

—¡¡Pendejo!!, ¡YO-SOY-LA-O-TRA! —gritó la muchacha, yéndosele encima a golpes.

4 sep 2004

Instrucciones para cambiar de vida


Entienda que no me interesan las razones que tenga usted para desaparecer, aunque no puede sino extrañarme que quiera abandonar a tan devota esposa e hijos tan lindos, máxime al no haber historia romántica o pecuniaria que lo exija. En primer lugar, vaya apartando las pertenencias de las que no pueda prescindir y sin las que su vida carecería de sentido —¡pero ni una más!—, reúnalas poco a poco en aras de que nadie note su ausencia —la de las cosas, no la suya— lo mismo que el dinero que mes a mes irá descontando del cheque quincenal. Si ya consiguió trabajo en un pozo petrolero kuwaití, un aserradero canadiense, o se va ir de vago o a Nueva Zelanda, no me importa. Este breve manual le servirá sólo para el evanescimiento, más allá huye librado a su suerte. Empiece a confundir los nombres de sus hijos y a comportarse de manera descuidada —pero sin exageración—, un mes antes piérdase durante seis horas, de preferencia un domingo de compromiso importante. Conforme se acerque la fecha discuta con su jefe la posibilidad de un aumento y solicite vacaciones para un par de semanas después de que usted se vaya. En el momento culminante no olvide decirle a su mujer alguna sentencia muy trillada, baladí... No sé, por ejemplo: «Ahora vuelvo, mi vida, voy por cigarros...»

2 sep 2004

En la ciudad de la esperanza

Nacha y Delfina escuchaban cabizbajas el regaño de la patrona.

—...¡Y es la última que les tolero, indias patarajada! —y continuó— ¡bien me dijo mi mamá que las de Oaxaca eran las más güevonas!

Ninguna de las muchachas dijo nada, sólo vieron como la señora seguía gritando desde la puerta.

— ...¡Ahora vuelvo, voy por cigarros...! ¡Y cuando regrese quiero la casa bien limpia!, ¡van a saber quién soy, par de mensas!

Y así fue, la dejaron limpia. Se llevaron hasta los dólares que había entre las hojas de «Las niñas bien» de Guadalupe Loaeza.

1 sep 2004

¡Ay, robot!

Como todos los días, tomó el portafolios de manos de su mujer y le dijo: —Ahora vuelvo, voy por cigarros.

Y como todos los días, sintió que la frase estaba incompleta, la explicación perdida en la noche de los tiempos, cuando el primer cerebro positrónico fue improntado.

Enseguida, el beso, clave vestigial de los inescrutables designios divinos.

Ella se va de casa

Su madre la miró burlona y desafiante, viendo como abría la puerta del zaguán para huir. La hubiera mirado de otra forma de haber sabido que la pequeña desaparecería para siempre. ¡Nunca había ido más allá de la tiendita de Vicky!

—Ahora vuelvo —dijo la niña— voy por cigarros... de chocolate.

15 ago 2004

Terrible desgracia

Las pesadillas no permiten que olvide el incendio de la Biblioteca Nacional, tragedia de la que fui testigo mudo e impotente. Aún veo como huyen —a pie, volando, a caballo— millones de personajes diminutos intentando salvar sus perfiles psicológicos, sus valiosos argumentos y aquellas queridas descripciones. ¡Nunca olvidaré los alaridos de espanto!

Una imagen regresa a mí, una y otra vez: Entre los últimos seres que alcanzaron a escapar del siniestro, pude distinguir a Lady Chatterley corriendo de la mano de su amante, mientras que su esposo —la silla de ruedas fuera de control— se despeñaba envuelto en llamas por la escalinata principal.

10 ago 2004

Traduttore, traditore

—Sabías que, en realidad, 'Ragnarok' no se traduce como "Crepúsculo de los Dioses"... Lo cierto es que es un error de traducción del alemán 'Götterdämmerung' que, a su vez, es un primer error de traducción...

—¡¡No sé, pinche Thor!! —exclamó Odín— ¡como quieras, nos están rompiendo la madre tantos putos gigantes!

5 ago 2004

Gn 2:21-22 [Protaner]

Sentía tanta lástima de Adán. Una noche le provocó un sueño profundísimo. Le quitó una costilla y formó una mujer, luego le quitó otra, y otra y...

—¡Ups! —exclamó Dios, viendo como el torso del hombre dejaba de moverse—, ¡pobrecito!

30 jul 2004

Rivales

—Espejito, espejito —pregunta la malvada bruja del Cuento—, ¿quién es la más bella?

—Tú eres —le contesta el Espejo Mágico— sin duda la más hermosa. —De repente exclama aterrorizado—: ¡Cuidado!, ¡el cuchillo!

—Pinche Blanca Nieves —alcanza a regurgitar la Madrastra—, ¡ya me chingaste!

Abismos


 Él mismo lo admira aunque sólo de reojo. Es bello en verdad..., demasiado. Se siente a disgusto por cómo las miradas convergen todas hacia el arcángel. Piensa que es una injusticia no alabar al Creador por tan excelsa obra y adorar, en cambio, a la creatura.

No soportará esta humillación. Toma a Lucifer del brazo y le pide que caminen juntos. Cuando llegan al precipicio le da un empujón.

20 jul 2004

Alcabala para la añagaza más sagaz

—¡Patrañas! Aplasta a la amagada, ¡martájala!, anda hasta las cachas, atarantada, nada sabrá.

—¿Aplastarla?... Dan ñáñaras.

—¡Babas!, zafa la araña, tras la mampara hallarás maraña para jalarla, harás cagada a la apañada, namás hará '¡aaaaaaaaarg!'. Anda ya, haz la matanza.

—¿Mas pagarán la plata?, ¿darán la marmaja al hampa?, ¿la papa a papá?

—¡Vaya, Alan, malvada lacra!, ¡acaba tanta cháchara!, mañana agarrarás la lana a mansalva, habrá hasta para lanzar canas al mar, ¡¡ya mátala!!

—¡Zas!, ¡ñaca-ñaca!

19 jul 2004

Saga falaz

—¿Acabará la amarga batalla, mamá?

—Acabará, Anamar. Tras la larga matanza, asaz bárbara, mañana al alba harán la santa paz.

—¿Abrasarán, mamá, más andanadas?, ¿armarán más avanzadas?

—Ajá, mas al azar. Para alcanzar a dar calma a las Sagradas Almas allanadas allá. Ya calla, andas cansada —hasta atarantada—, saca a la marrana, amarra a la vaca, traba la aldaba, apaga la flama, a la cama.

—¿Ma...?

—Sanarás, amada Anamar, acá habrá más mañanas.

15 jul 2004

Historia de Petra


Petra era muy presumida. Desde que rodara montaña abajo con el temblor se creía única, tanto, que no entendía que muchas otra piedras bajaron también. Y allí estaba entre todas las demás, incluso con las que llegaron millones de años antes.

Esta piedra vanidosa trataba de apartarse siempre de las otras, aunque sólo se lo imaginaba, en realidad, como ninguna de ellas podía moverse, ninguna iba a ningún lado.

Un día estuvo escuchando lo que decían los animalitos pero no captó nada. Luego se dedicó a mirar como crecían las plantas pero sin ojos no vio nada.

Comenzó a sentir vergüenza y que sus compañeras se burlaban de ella. Tampoco podía llorar o gritarles de grocerías, así que se limitó a rabiar por dentro.

Una mañana pasaron unos niños —unos niños prehistóricos, porque antes nadie había pasado por ese lugar— y la recogieron. Entonces, muy oronda, fue ella la que se burló de las otras que, como piedras corrientes que eran, se tenían que quedar.

No fue sino hasta que llegó al campamento que se le quitó lo presumida, porque allí estaban otras muchas de sus congéneres, pero muy bonitas: unas eran puntas de flecha que brillaban —¡ajá!, pensó, así que ésas son las obsididanas—, otras eran hachas fortísimas, y había un par que se llamaban Molcajete y Metate —con un hijito al que le habían puesto Mano del metate— que eran muy trabajadoras.

Cuando un hombre muy grande la revisaba y le empezaba a dar de golpes con otra piedra muy dura, se alegró de no poder sentir dolor. Mejor comenzó a soñar que era Petra la importante, pero humilde y generosa con todo el mundo.

Nunca supo que el hombre aquél le encontró muchos defectos y la tiró. Por suerte las piedras nunca saben nada.

12 jul 2004

La lluvierita


La llenaban de alabanzas y bendiciones mientras chapoteaban de alegría en el aguacero, todos querían tocarla. Gracias a la lluviera terminaba la sequía. El chubasco duraba ya horas y las milpas estarían muy pronto a rebosar.

Se dirigió a los notables —quienes rojos, gordos y escandalosos compartían el júbilo popular desde los portales— a solicitar el pago acordado. Mas se negaron a honrar el contrato, hubo quien alegó que la lluvia no era obra suya.

Juana Carbajal Tzompi se quedó callada y ni siquiera los miró. Se alejó en dirección al centro de la plaza donde comenzó a danzar de nuevo. Una tremenda granizada cayó de repente con certeros proyectiles que destrozaron los cráneos de todos los niños que festejaban entre la multitud, aun los de aquellos que pensaron haber encontrado refugio en las casas y edificios que se derrumbaban.

Cuando escampó, la Cabecera Municipal yacía destruida, como aplastada contra el fértil paisaje. Por la cañada el torrente arrastraba con sus aguas rojas un centenar de pequeños cadáveres.

10 jul 2004

El aplauso de la lluvia

Fue ahí a principios de los sesentas, mis padres me habían enviado de retiro veraniego con los Legionarios de Cristo.

Por la noche se organizaban fogatas en donde se contaban leyendas, representaban chistes y anécdotas edificantes, y se cantaban canciones. Era costumbre premiar a los improvisados actores con algún aplauso de intención jocosa; como el de la sandía, el de la selva o, mi favorito, el de la lluvia.

Éste último consistía en empezar a golpear los dedos primero índice contra índice, luego el índice y el cordial, hasta que al final se aplaudía con la mano completa. No necesito explicar que esto representaba, en su inicio, un chipi chipi, enseguida la lluvia arreciaba hasta terminar en un estruendoso chaparrón.

Cuando era el padre Marcial Maciel quien dirigía la ovación, yo imaginaba que la tormenta iba más allá y los relámpagos comenzaban a perseguirlo y él se volvía loco de terror. ¡Cómo odiaba esos dedos! Aún puedo sentirlos en mi ano, y su mano sobre la mía obligándome a acariciarle el pene dizque por un permiso especial del Papa.

Aún hoy, cincuenta años después, puedo verlo entrar a mi cuarto en las noches de lluvia y sueño con que a los dos nos parte un rayo.

Llueve


 Sin saberlo de cierto, siente que afuera empieza a chispear. De lo que no tiene duda es de que lo llaman, lo exhortan a salir. Se dispone a hacerlo cuando arrecia la lluvia, ahora está seguro, será una tromba como las que no caen a menudo por aquí.

La voz del que lo invoca retumba ahora en su refugio, es un clamor que lo estremece, pero decide permanecer ahí un rato, por lo menos hasta que pase lo más intenso de ese llover que le cala hasta el tuétano aun sin haberlo tocado.

El agua comienza a trasminar la gruta y se le ocurre que es el terruño que llora por él. Cuando empieza a gotear se acurruca en un rincón, arropado con el sudario. Su nombre no ha dejado de sonar, es como si entre las paredes también se filtrara el llanto de sus hermanas aunado a los gritos de desesperación del Maestro conminándolo a dejar la cripta.

Por fin remueve la piedra sepulcral, ha escampado. Sin embargo, en la semipenumbra no hay rastro alguno de la multitud, ni de María ni de Martha... Sólo ve sentado en un charco de lodo —el pelo, la túnica y el manto empapados— a Jesús. El Rabí le escupe, lo mira con rencor y desprecio, se levanta y se aleja.

Lázaro otea el cielo y se percata de que llovizna de nuevo, regresa a la tumba y cierra la entrada.

8 jul 2004

Autorretrato de un recién venido al mundo

Esta mierda que veis aquí pintada, con mano temblorosa e igual color; aún ayer hedía más a muerto que a mero desperdicio intestinal.

El cuadro es imparcial testigo, mudo relator de portentos tales que de no ser el retrato copia fiel del narrador, nomás no me los creo.

Observad las arrugas, verdaderas hondas fosas cavadas por cien años, cada una con mil surcos arados otro tanto, y en cada surco fosas.

Mas no toquéis, que temo se desprendan pedazos de pellejo deste lienzo igual que desprendía gangrenados costrones de piel seca aquella cara.

Mirad también el cuerpo, es decir no miréis nada, sólo quedan cenizas donde fuego no hubo y menos llamas: inexistente rastro o huella mínima.

Pero voltead, conmigo contemplad al espejo la faz, la viva imagen de este bello varón de veinte abriles; joven, noble y egregio de verdad.

Este héroe que ayer apenas casi muerto vivía, casi vivo se moría; sordo y ciego, en su pus languidecía cuando de pronto al lado miró el áspid y al punto le vendió la su alma débil. No ha transcurrido, ¡júrolo!, ni un día.

5 jul 2004

Please allow me to introduce myself...

 Pleased to meet you, hope you guess my name.
But what's puzzling you? Is the nature of my game?
 ~Mick Jagger/Keith Richards

Abandoné la Creciente Fértil y recorrí todos los continentes del tercer planeta, e insatisfecho me alejé en busca de los mundos más remotos.

Innumerables veces vi ocultarse tras el horizonte los dos Soles de Woyaya. He sido testigo de cómo los recolectores del desierto en Munhytra se enfrascaban en crueles guerras cada año, al caer de los cometas de maná. Trashumé por décadas, a la retagurdia de una caravana de gjutavs, en Áscera Viris, y languidecí prisionero en las mazmorras de Celandi.

Estuve a sólo minutos luz de la Supernova del Cangrejo y escapé imbricando mi espíritu con los dragones de plasma de Kerancij. He sufrido metamorfosis, he transmigrado, reencarnado. Mi esencia se ha sublimado mil veces y mil veces se ha confundido con la de galaxias enteras...

Hice acto de presencia en guerras universales y en algunas otras que iban más allá del simple concepto de Universo. Conocí todo tipo de razas, todo tipo de religiones; los sistemas políticos más aberrantes y aquellos próximos a la perfección... ¡Me he bañado desnudo en el agua ultrapesada de Kfiomnoé!

Mas nunca desistió de perseguirme ese recuerdo. Por más que huí siempre me alcanzó su mirada: la mirada de Lucifer cuando lo precipité al abismo.

4 jul 2004

PLAUDITE·CIVES

Primer acto

Aparece el protagonista y decide que afectará, profunda e irremisiblemente, la vida de todos aquellos que lo rodean y la de muchos que ni siquiera lo conocen. Ha aceptado la responsabilidad y las consecuencias, entiende que la suerte está echada.

Segundo acto

Se da un minuto para meditar sobre el alcance de sus acciones, reafirma su compromiso y repasa en el cerebro la estrategia que le permitirá conseguir sus objetivos. Sabe que aquellos a quienes ama nunca lo perdonarán y que la Historia lo condenará a la ignominia.

Tercer acto

Entiende que no es posible dar marcha atrás, demasiado tarde. Aun así valora el costo de los pequeños detalles tácticos a los que puso suficiente atención. En el último momento resuelve, con arrojo y coraje, regresar al primer acto.

Primer acto

Aparece el protagonista...

2 jul 2004

Alternativa

Aún es de madrugada, se detiene ante la puerta y la golpea con el aldabón. Espera sólo un instante y escapa casi corriendo, sin voltear a ver si alguien ha respondido.

El día transcurre entre el tedio y el insoportable sufrimiento cotidianos. Al anochecer se sumerge impotente y asustado en las dolorosas horas de insomnio. Mañana tal vez no huya y aguarde valientemente a que le abran la Casa de la Muerte.

Pasa la duermevela añorando una época que no conoció sino a través de los abuelos. Todo era más sencillo cuando vivir para siempre no era una opción.

22 jun 2004

Leyenda

Los mugranchuk saben por qué la Luna siempre ofrece la misma cara a la Tierra:

En la antiguedad existían dos luminarias nocturnas, un espíritu viril y una hembra. El Sol empezó a sentir celos del amor que surgía entre los otros dos astros.

Incapaz de vigilarlos durante la noche, los hostigaba durante los eclipses, y los azotaba con tormentas solares cuando los atisbaba tras la curvatura de Thulcandra. En aquellos tiempos el Mundo era una esfera yerma, sin vida, cubierta por completo de agua.

En uno de esos eclipses, el Astro Rey capturó a Gondwana —así se llamaba la pareja de la Luna— y lo arrojó contra la Tierra.

El amante sucumbió en el cataclismo, mas forma desde entonces lo que hoy creemos que son las masas telúricas emergidas. La putrefacción de su cuerpo dura ya miles de millones de años, y ha dado origen a lo que conocemos como Vida.

La Luna, que desde entonces llora lágrimas de plata, no deja de contemplar los restos dispersos de su esposo.

El Sol sigue sin ser feliz, aún se consume, y no sabe por qué.

15 jun 2004

ECCE HUMO


Arrellanado en el reposet, sin perder detalle alguno del fútbol, el cigarro avienta una última bocanada hacia el interior del hombre. Luego apaga contra el cenicero los últimos restos cárnicos, y arroja la cabeza aplastada por la ventana que da al jardín... En algún lado leyó que sirven de abono.

13 jun 2004

Fumando en las estrellas


Toma dos puros del humidor y le ofrece uno a la alférez Mussié. Ambos comentan las excelentes propiedades higroscópicas de esta marca y el delicado aroma que la caracteriza. La coloración y la torcida, también perfectas.

Se turnan la lujosa guillotina de oro al nitruro de carbón para ejecutar cortes impecables, como si los hicieran en mantequilla. El teniente Bristow ofrece a su compañera el encendedor Zippo —recuerdo de la Academia Intergaláctica— y enciende los dos cigarros.

Dan un par de chupadas y escupen de manera estrepitosa, enseguida arrojan el resto al bote de basura. La alférez se disculpa y entra al baño. Su anfitrión se queda pensando en la yerba ik, lo único que se puede encontrar para fumar en este pinche planeta.

12 jun 2004

Genio y figura

Todas las noches llega a casa, se recuesta en el sofá, enciende un habano con la colilla del cigarrillo que aún sostiene entre los dedos, y prende el estéreo. Su esposa le pone las pantuflas y le sirve una cuba.

Siempre la misma rutina, incluso hoy, un par de horas después de que le han diagnosticado cáncer de pulmón. ¿Por qué habría de ser diferente?

11 jun 2004

Preludio a la Batalla de Little Big Horn

Tatanka Iyotake hizo un par de volutas y pidió a Tashunka Witko que pasara la chanunpa a Pelo Amarillo.

El general Custer, harto de tanta estupidez, no supo qué hacer excepto rechazar —con el gesto más amable de su repertorio— la pipa sagrada que le ofrecían. Enseguida, farfulló una ininteligible disculpa en el sentido de estar ya fumando su propio puro, mientras gesticulaba con el cigarro ante los atónitos líderes lakota y cheyenne.

8 jun 2004

Flor de andamio

Por momentos, soñaba en colores. Candela, ligeramente verde; claro, marrón muy claro —casi amarillento—, o colorado claro, de tono un poco más intenso, o colorado propiamente dicho —rojizo—, maduro, casi negro u obscuro brillante.

Sus desvaríos lo llevaban a las élites, se codeaba con abogados fumando robustos y panatela, catrines con sus petit corona, y políticos famosos a la Churchill con sus Lonsdale.

Sus visiones parecían catálogos, de figurados, por ejemplo: pirámides, torpedos, perfectos... ¡Ah!, un presidente. Vaya, hasta una culebra.

De pronto sintió que lo tomaban entre los dedos índice, cordial y pulgar —su cuerpo exangüe de fuego y tabaco— y lo aplastaban contra la mezcla todavía fresca, arriba de la sexta fila de ladrillos, en el tercer piso. Por primera vez se resignó a su destino, y murió como lo que siempre supo que era: delicado ovalado, sin filtro.