16 oct 2009
Embarcaciones
7 oct 2009
Éstige
3 oct 2009
Amor recíproco
23 sep 2009
Piel de batalla
Emplacé mis mesnadas y puse sitio a tu fortaleza. Quise esperar la noche mas al rayar el ocaso cayeron tus murallas, una a una, con lentitud, y una neblina mágica cundió entre mis huestes. Caí en la trampa. Comandaste la masacre, mi vino tornóse agua, mis tripas corazón, se abatió mi denuedo, mis anhelos escurrieron en la vorágine de tanta furia y me rendí en derrota. No quedan sino los despojos, que cuando te alejas victoriosa miras con desprecio y te escucho reír. Ahora he de yacer exhausto, hecho guiñapos, cautivo sin hallar alivio en que te tuve en mis brazos, y condenado a guardar por siempre tu foso de monstruos imaginarios.
1 sep 2009
Ágrafa musulmana
30 ago 2009
Francisco de Aldana
Cuento de horror
Homero Santos
Prometeo con buitre predilecta
John Donne
5 ago 2009
No todo lo que brilla es oro
3 ago 2009
No todo lo que brilla es oro
Por fin llegó Fi Mon Chi, el afamado orfebre del Oriente Lejano, y Midas le mostró el trozo de Zoey, la desafortunada hija, comentándole que ya con la rama de roble y la piedra había entrado en sospechas.
—Es pirita —le dijo el sabio, y añadió —con todo respeto, su Alteza, se merece usted unas orejas de burro. No todo lo que brilla es oro.
1 ago 2009
No todo lo que brilla es oro
20 jul 2009
De casta
19 jul 2009
Rutina
Recién muere el atardecer, y se rasura frente al espejo en donde ha pegado una fotografía de cuando aún no era vampiro. Se arroja por la ventana y emprende el vuelo; como todos las noches, despliega las alas que las luces de la Ciudad no quieren convertir en sombra y, como todas las noches, evita los apotropaicos más comunes —balas de plata, hoces, crucifijos y estacas—. Luego de su fallida expedición de caza —como siempre— se posa en la misma esquina de tantos ayeres y —como siempre— pide lo de siempre: una orden de tacos de moronga.
—Sin ajo —le dice al paisa— y poca cebolla, ¡ah!, y una pepsi.
15 jul 2009
Lucidez
entre estas manos ávidas de ti, del sol entre tus piernas
y del sol que se escurre por las hojas y refleja
tu sombra en mi mirada, turbia de llorar
tras no pedirte un beso…"
A menudo, durante el vuelo nocturno, se encontraba recitando este poema que encontró manuscrito junto al libro de horas de una joven rubia de cabellos como el oro, a la que no se atrevió a morder —aunque permaneció mirándola dormir hasta casi ser sorprendido por el día, entre cuyas primeras sombras tuvo que cobijarse mientras huía de ahí a toda prisa. Y es que añoraba el Sol que nunca había sentido sobre la piel. Poco antes del amanecer, en algún páramo desolado, jugaba a que lo perseguía la penumbra, aun a riesgo de resultar calcinado. En las noches de luna llena, se le quedaba mirando, extático, elucubrando acerca de la fuente de tanta luz. En su ataúd, soñaba que yacía en alguna playa tropical, que exploraba inmensas selvas tórridas, que desfallecía de alegría en el desierto, o que partía en la primera misión tripulada en dirección al Astro Rey. Una noche, a la hora de comenzar las rondas, no apareció, cuando fueron a buscarlo sólo encontraron un puñado de cenizas doradas sobre el raso blanquísimo.
12 jul 2009
La destrucción del Templo
10 jul 2009
"Tomad y bebed..."
Uno de ellos, en oyendo tanta pendejada, no se resistió al chascarrillo: —...¡y yo que soy luterano!
4 jul 2009
Vigores
Dicen que ya hay cura para la impotencia... ¡No sé!
1 jul 2009
El cuerpo y la sangre
El varón se retuerce entre desear la carne que ama y ansiar la sangre que no ha probado. En un rincón yace, amodorrada, desnuda y hecha jirones, la hembra por quien suspira y espumarajea.
Sabe que no resistirá, y suplica por enésima vez a la deidad desconocida —¡aparta de mí este caliz!
Yergue todos los músculos del cuerpo y despliega las alas, las hincha y derriba, con un estertor de desesperanza, los muros y la bóveda de la cripta que en la debacle respeta el ara donde apenas despierta ella. El primer rayo del sol que asoma incide en la vida del vampiro que se inflama. Con el último fulgor de su mirada cree distinguir los incipientes colmillos y las delicadas alas en botón, y oye como aúlla aterrorizada cuando también es alcanzada por la luz y empieza a arder.
20 jun 2009
Hoyototote
Cuando retumbó en sus oídos un fuerte silbido, tuvo la impresión de que una andanada de aire hirviendo le llegaba de arriba, al voltear hacia el cenit vio un bólido que se dirigía hacia él. En el último instante comprendió que era la piedra, ¡la misma piedra!
5 jun 2009
Especie abisal
10 may 2009
Déjà vu
Creo recordar que estábamos jugando dominó, decimales, para ser exactos. Ahorita se trata de póquer abierto.
Tampoco era yo, era otro —u otra—, no lo tengo claro...
9 may 2009
Póquer de ases
—¡¡Póquer de ases!! —le respondió el otro, con emoción aun más intensa.
—¡No me arremedes, tarugo! —replicó el primero, molesto, antes de ver la mano de su contrincante.
—No te estoy arremedando, ¡güey! —fue la respuesta, acompañada de un mohín de fastidio.
¡¡¡Pinches tan tramposos!!! —gritó uno de los terceros, mientras todo mundo ponía los ojos cuadrados.
3 may 2009
Strip poker
3 abr 2009
Fidelidad
8 dic 2008
¡Pasen a ver al oso...!
La gente, chicos y grandes, boquiabiertos, de a montón y arrempuja-que-te-arrempuja y, apenas conteniendo el miedo, avientan sus mejores monedas a la tarima, donde el animal existe atado a una frágil cadena.
Es un animal enorme, negro, de la más fiera de las apariencias y una dicción impecable con la que prosigue:
—¡Pasen a ver al oso...! ¡Pasen a ver al oso...!
10 nov 2008
La Ciudad
Mañana comienza la deconstrucción.
8 nov 2008
Si ella me faltara alguna vez
"Si ella no inundara esta ciudad
"Todo cambiaría de color
"Gozaría de otra claridad
"...Si no inundara esta ciudad" ¬ Pablo Milanés
La perdí en la Ciudad. Desde entonces la veo en cada escaparate, en cada acera, en cada fachada... Escucho su voz en el tránsito de la tarde temprana, en el rumor de los niños que llegan a la escuela, en el rielar del sistema de transporte colectivo... Su aroma se dispersa a mi alrededor cuando salgo de casa y me espera al anochecer cuendo regreso en derrota tras un día más sin ella.
Hoy he decidido no recordarla más y he volteado al Cielo luego de treinta años de vivir sin Dios... El cielo azul sólo me ha devuelto el relámpago de su mirada.
Se la dedico a Susana, que anoche fue a un concierto de Pablo...
8 oct 2008
Instantánea
—Señor —se atrevió a decir el arcángel—, la cámara no se inventará sino hasta mil ochocien...
—¡Me vale madres! —interrumpió Yahvé— ¡quiero inmortalizar el momento!
1 oct 2008
Se busca
—¿La conoce señora...?, ¿la ha visto?, ¡por favor, mírela bien! —La voz, tan teñida de decrepitud y desesperanza, no deja de sorprender al visitante casual del Tianguis de San Felipe. Los asiduos incluso se alejan, quizá del olor a putrescina y orines, acaso de tanta tristeza que carga el anciano.
—¿Es su hija? —pregunta un quídam— ¿su nieta, tal vez?
—Es..., es su madre —contesta otro —lo perdió en la Cristiada, sólo le dejó el retrato...
—No, no... —interrumpe la señora del puesto de memelas —aquella foto la perdió en los sesentas, ésta la encontró después, en la basura.
14 sep 2008
Muñecas
Hay una cuarta, yo las diseco —con mucho cuidado— y con la maestría que me es característica, las plastifico, y quedan listas para ser utilizadas en mis fantasías cotidianas.
5 sep 2008
Maese Mecánico
De puntillas se dirige a la cama, desconecta el switch, se programa para restartearse muy temprano y se dispone a contar ovejas eléctricas.
1 sep 2008
Coito
26 ago 2008
El Cótiti-cótiti
Les contaba que este muchacho, de doce o trece años, de figura algo menos que menuda, pusilánime y frágil en extremo, sacó inusitado valor —hizo de tripas corazón— y fue el único de la patrulla que se atrevió a tocar el supuesto cadáver. Apenas le rozó la mejilla, pero ninguno de nosotros había dado siquiera un paso adelante, así que su acto fue heroico.
Pues bien, el apodo lo obtuvo porque en el momento crucial, para darse ánimos, le espeto al difunto, con su vocecilla titubeante y los dedos temblorosos, el famoso —¡Cótiti-cótiti!
Con el tiempo, se consiguió otros amigos que lo respetaran más —no sólo en presencia de la muerte—, dio el estirón, terminó su carrera y fue el más exitoso de aquella tropa del Cincuenta-y-seis-Grupo-¡Siempre-Listos!
Hoy no he podido resistir la tentación. Lo vi ahí tendido, tranquilito y con la plasta ésa que te ponen en la funeraria para que no te veas tan jodido, era de madrugada como aquella vez en el campamento, y no había nadie cerca. Con mis dedos estremeciéndose y mi voz ajada y seseante, le rocé apenas la mejilla y murmuré: ¡Cótiti-cótiti!
20 ago 2008
El cordón de plata
15 ago 2008
Mt 1:20-22 [Versículos]
20«He aquí que el Ángel del Señor se le apareció a José en un sueño. 21He aquí también que José, en el mismo sueño, volteó a ver a su esposa quien dormía a su lado. 22“¡Pinche María tan piruja! ¿Con quién andarás soñando?”»
Versículos
aquí también que José, en el mismo sueño, volteó a ver a su esposa quien
dormía a su lado. 22"¡Pinche María tan piruja! ¿Con quién andarás soñando?"
2 ago 2008
Eutanasia
* * *
Un joven novicio llegó jadeando a la oficina de la archichantresa, alarmado porque los signos vitales del Ser Supremo anunciaron la inminencia de su despertar. Las inyecciones y descargas eléctricas no estaban funcionando y se temía lo peor.
Cuando el directorio estuvo reunido a la vera del soñador, se decidó utilizar el recurso extremo: soñaron la muerte de Dios.
Ahora el Universo sería uno lóbrego, tétrico y sin esperanza pero..., ¡un universo al fin!
2 jun 2008
Cuento marino
Este barco excelente tenía las velas muy rotas, las cuerdas llenas de nudos y el casco todo forrado de escaramujo. Pero el barco estaba muy contento porque colgaba de él, a babor, un bonito bote de remos, en el que el marinero se trasladaba a la costa, y el barco lo veía ir y venir muy contento, como un papá que ve como juega su hijo pequeño.
A veces, en alguna roca cercana, aparecía una sirena que cepillaba sus cabellos.
28 may 2008
Insómnica
¡¡Ya me pasó otra vez!! ¿Ven lo que digo? Como si de pronto me diera cuenta de que sí, de que yo escribí estas líneas y no aparecieron solas, en mis manos, después del —vilipendiado por mí— tan reparador sueño, sueño que hace ya más de un año que no echo de menos.
14 may 2008
Travesuras
Hace unas semanas murió mi madre y yo me voy a quedar a vivir en la casa, mi hija se ha casado y tuve que quitar la enredadera, la reja se había oxidado toda y estaba a punto de caerse. He querido hacer una renovación total, cambiar el "look"..., algo fresco.
Nos gustaba que Betito viniera a jugar con nosotros, le hacíamos muchas maldades y siempre nos estabábamos burlando de él. Recuerdo cómo aquella vez nos desternillábamos de la risa viendo, desde la ventana de nuestro cuarto, a su mamá que lloraba desesperada mientras preguntaba por su bebé. Es que fue muy chistoso cuando lo metimos entre las ramas y las hojas y no podía salir. Hoy en la mañana los albañiles encontraron su esqueleto, aún retorcido y con un rictus de terror.
13 may 2008
Una fiesta infantil
19 feb 2008
Lábiles caníbales
17 feb 2008
Manantial
En la página treinta y cuatro, el autor describe este cuerpo perfecto que asoma tras el baby doll, luego me desnuda. Con los dedos de una mano juega con esa casi inexistente tanga, con los de la otra rasga el brassier... Me deja puestas las medias y los zapatos y me deposita sobre el lecho —hace ya un rato que gimoteo—, amarra mis manos a la cabecera y con las suyas me separa los muslos y forma un arco perpendicular al pene enhiesto que escoltan mis dos pantorrillas... Cuando mi espalda se ha desviado cuarenta y cinco grados de la vertical, empiezo a botar contra su cuerpo y a ulular de placer...
De la página cuarenta a la doscientos cincuenta y seis no hay una sola gota de tinta: La metáfora es evidente.
15 feb 2008
No fumar
8 feb 2008
Trío
El retrato de la Señora —atónito e impotente— mira a su esposo refocilarse con las ternuras de la sirvientita. No han pasado ni seis horas del funeral. Ahora entiende...
7 feb 2008
Destino manifiesto
Dentro de la cabeza de un Kipling que batalla ante la página en blanco, Mowgli se aferra desesperado a un manojo de neuronas. ¡Sólo quiere una infancia normal!
6 feb 2008
El Evangelio, según
—¡Pinches judíos tan pendejos! ¡Romanos hijos de su puta madre! ¡Ahora sí que no me crucifican! —exclamó el pequeñísimo Jesús recién concebido en el vientre de María—, ¡bola de cabrones!, ¿no que no resucitaba?
5 feb 2008
Senescienta
Se sienta en la misma banca del parterre y cierra los ojos, sólo el repasar de sus dedos los harapos, sacudiendo ceniza, delata tanta inquietud —el sereno disuelve la música que sopla desde Palacio.
Escucha el rozar de las alas las hojas y las ramas, aspira aquellas mágicas fragancias. ¡No!, no es su hada madrina, ¿por qué no llega?, ¿qué la ha demorado todos estos años...? Estruja el pergamino de sus manos, expele, tose: —¡así no!, ¡así no va el Cuento!
3 feb 2008
Ocaso
Caperucita Roja sabe que sigue en el mismo cuento de siempre. Paciente, se acuesta a esperar al Lobo Feroz... Caperucita, la otra, la inocente, se despide de su madre en el extremo del bosque, contoneándose al ritmo de un amanecer de trinares y olor a panecillos.
31 ene 2008
Caperucita encadenada
—¡Mmmh! —se relamió el animal —esta vieja devino un excelente puchero, no voy a dejar ni los huesos.
—¡Ghrar, ghrar! —gemía Caperucita, tratándose de zafar la mordaza, consiguiendo tan sólo que se le desacomodaran el brassiere y la minifalda.
—¡Ah!, y para los postres —salivó el Lobo mirando a la suculenta niña aherrojada al muro—, para los postres..., los deliciosos panecillos... Y luego, querida, te suelto los grilletes y te voy a co-ger y co-ger y co-ger... !¡AUUUUÚ!!
31 jul 2007
Al sol
14 feb 2006
La Gorgona Espechial
2 dic 2005
El Teletón: ¡No hay imposibles!
El Rabí le gritó a Pedro: —¡¡Sáquen de aquí a esta pinche vieja piojienta...!!— y viendo cómo Judas y Santiago la arrastran lejos de Él, añadió— y métanle sus putas monedas por el culo.
10 abr 2005
El número de la Bestia
Contengo la respiración y trato de escuchar los casi imperceptibles sonidos que me han mantenido ocupado toda la tarde. La respiración de la bestia, que junto con la extraña energía que percibo desde su esquina en la árida lisura de mi escritorio, desocupada a propósito a partir del día en que conocí las extrañas habilidades rodantes de mi lápiz del número dos...
—¡Se movió, les juro que se movió! ¡Nadie me lo va a creer!, ¡Ja-ja-já! ¡¡Se movió, se movió!! ¡¡Arggggggg!!
9 abr 2005
El traje viejo viejo del Emperador
—Nunca hubo nadie —mascullé, y regresé a mis propios pensamientos.
1 abr 2005
Reminiscencias
13 mar 2005
Contra la caspa
De la regadera fue a su habitación y, hurgando en una de las muchas cajas desperdigadas por todas partes, tomó otro frasco. La angustia se apoderó de su pecho, no quedaba mucho producto y, además, llevaba seis días sin comer.
12 mar 2005
El ombligo del Mar
De pronto, alguien notó que algo salía de este furioso caribdis, algunos pájaros y peces que estallaban casi en cuanto dejaban el sumidero. Un rebaño de cachalotes les siguió, salpicando de sangre a los curiosos y matando a muchos con los restos. Un torbellino de delfines y tiburones se desintegró al llegar a la tropopausa, arrastrando consigo un submarino de la marina noruega, varios kilómetros de cable trasatlántico y un meteorito que llevaba ahí doscientos cuarenta y cinco millones de años. Fue inútil que la muchedumbre saliera corriendo, casi todos fueron despanchurrados por grandes trozos de rinoceronte, hipopótamo y tapir. Aquel gigantesco mamut lanudo aplastó al expositor mientras que los añicos de una multitud de bisontes destruían el puerto, provocando un tsunami que llegó a las costas de Gran Bretaña de donde, por cierto, venían casi todos los vacacionistas.
9 mar 2005
Pasarse de lanza
6 mar 2005
La lagartija de plata
Durante décadas, los alquimistas del país lucharon por incorporar la mayor cantidad de materia en cuanto recoveco de manifestación probabilística electrónica encontraron disponible. Luego, y en atención a un nuevo capricho, apretujaron, en las regiones intersticiales de los ojos de esmeralda, una pléyade de rubíes y zafiros en matriz de buckminsterfullereno.
Cuando se presentó la quimera argentina, venía dentro de un cofre de martensita y plomo, barnizado con neutronium. La Reina levantó la tapa y tomó el pequeño objeto que flotaba sobre aquella solución de deuterio en superfluido gaseoso. El salón del trono emanaba sutilísimos efluvios con aroma a desintegración beta, rayos gamma y vapor de tritio.
Después, todo fue llanto cósmico y crujir de quarks.
4 mar 2005
Prelapsaria
3 mar 2005
Beg for Mercy
Aburrido de masacrar campesinos, calabazas, ogros, burros y ranas gigantes, había brincado desde la pantalla del game boy. Tras decapitar al niño de un sólo tajo, se dirigió a la cocina, para clavar la espada en la nuca de la madre. Al padre lo había matado cuando intentaba defender a su hija.
2 mar 2005
Transporte colectivo
Hasta ese día, el gigante había sido dócil. Los que viajaban a Botecillo llegaban sin contratiempo a las siete con cuarenta y cinco, y quienes a Estofados, arribaban nunca después de las nueve con veinte.
Sin embargo, las autoridades del trollebús —es decir, el sistema que utilizaba como vehículo los zapatos del troll— insistieron en una derivación que implicaba un par de brincos.
El monstruo se salió de madre, y lo último que vieron los pasajeros del pie derecho fueron los rostros aterrorizados de los del izquierdo tratando sin éxito de alcanzar la valenciana, instantes antes de estrellarse contra los miserables oficinistas que trabajaban en el distrito financiero de Botecillos.
1 mar 2005
Rapunzel
Aún se deleitaba acariciándose el pene en anticipación de los deleites que prometía la noche, cuando de la torre cayó la larguísima cabellera, que lo arrastró hasta la base del camino. Trató de incorporarse, pero parecía que la cascada de rubias guedejas cobraba cada vez mayor velocidad, revolcándolo por todo el valle y más allá, en dirección a la vertiente occidental.
Semanas después, en el fiordo, cuando la avalancha de pelo desembocó sobre la morrena aquélla, hacía varios días que las fuerzas desatadas destruyeran al doncel azul, pulverizándolo entre toneladas de pedruzcos, barro, rocas monumentales y derrubio milenario. El cataclismo sólo se detuvo para confundirse entre los sedimentos bajo el fondo del mar de pelos al pie de los farallones —junto con la hecatombe de animales, plantas y ciudades que terminaron su vida ante el poderoso fenómeno.
26 feb 2005
Exequias
Afuera, cuando nadie lo veía, arrojó la flor al suelo y se alejó silbando.
7 ene 2005
Saberes
Ella sabe y sabe que él sabe. En el asilo de ancianos todo se sabe.
4 ene 2005
Deseo
Y veo cómo me acorrala. Se despoja de la ropa de faena y queda ante mí: desnudo, sudoroso, turgente el pecho y la verga enhiesta. Ansiosa de las palabras salvíficas me echo a sus pies:
—¡Ven acá, perra...!
Porque entonces, mientras mis genitales se inflaman, meneo la cola y ladro furiosa, estoy segura de que no soy cualquier perra..., soy su perra.
24 dic 2004
Gula de Navidad
La mesa está servida y empiezan a traer las viandas, mas fuera del vino espumoso, San Nicolás desprecia todo, pero se relame los labios en anticipación al plato principal. La estuvieron engordando todo el año, la dorada piel y el exquisito aroma indican que está en su punto. La pequeña niña de ocho años fue sacrificada sin dolor —nunca lo supo, incluso en el último momento creyó— y cuando fue trinchada crujió según las normas de la haute cuisine.
—¡Anímense, alcanza para todos! —rugió el invitado— ¡pongan música!
Uno a uno, primero las mellizas, luego el padre y enseguida el mayor —y por fin, la renuente madre—, comenzaron a cortar trocitos, paladeando el suculento manjar.
—¡¡Juo-jo-jó!! —estalló Santa, satisfecho del festín y de tan agradable compañía.
18 nov 2004
Insolubilia
De manera inexplicable el testudinado acelera más allá de los límites de su biología. Asustado el hijo de Thetis se lanza a darle alcance.
Aquiles recorre la distancia que hay entre él y el animal aunque la velocidad de éste aumenta y se aleja cada vez más. La tortuga rompe la velocidad de la luz mas el hombre sigue tras ella. Un instante después, ambos se desintegran en medio de una explosión cuyos destellos llegan a la Tierra luego de siete minutos.
Zenon se queda ciego.
5 nov 2004
Insolubilia
—¡Bah! —exclama— ¡son pendejadas!
4 nov 2004
El Efecto Mariposa
En Beijing, en el Templo del Cielo, una mariposa se despereza sobre las ramas del jabonero que empiezan a temblar. De pronto, para no sucumbir a la brisa que sopla desde las colinas, bate sus alas.
1 nov 2004
Insolubilia
Anaxobúrides de Bactria explicaba a sus discípulos la redondez de la Tierra:
—...Y si en este momento empiezo a caminar en línea recta, acabaré por llegar a este mismo sitio.
—¿Existe alguna forma, Maestro —preguntó Kerygmea, la más aventajada de la Academia— de demostrar esta aseveración?
Sin decir nada, el sabio emprendió el camino. Todos vieron cómo se perdía en el horizonte.
9 sep 2004
Casa y chica
—...¡Mmmm! —murmuraba— ahora vuelvo..., ¡mmmm!..., voy por cigarros.
—¡¡Pendejo!!, ¡YO-SOY-LA-O-TRA! —gritó la muchacha, yéndosele encima a golpes.
4 sep 2004
Instrucciones para cambiar de vida
Entienda que no me interesan las razones que tenga usted para desaparecer, aunque no puede sino extrañarme que quiera abandonar a tan devota esposa e hijos tan lindos, máxime al no haber historia romántica o pecuniaria que lo exija. En primer lugar, vaya apartando las pertenencias de las que no pueda prescindir y sin las que su vida carecería de sentido —¡pero ni una más!—, reúnalas poco a poco en aras de que nadie note su ausencia —la de las cosas, no la suya— lo mismo que el dinero que mes a mes irá descontando del cheque quincenal. Si ya consiguió trabajo en un pozo petrolero kuwaití, un aserradero canadiense, o se va ir de vago o a Nueva Zelanda, no me importa. Este breve manual le servirá sólo para el evanescimiento, más allá huye librado a su suerte. Empiece a confundir los nombres de sus hijos y a comportarse de manera descuidada —pero sin exageración—, un mes antes piérdase durante seis horas, de preferencia un domingo de compromiso importante. Conforme se acerque la fecha discuta con su jefe la posibilidad de un aumento y solicite vacaciones para un par de semanas después de que usted se vaya. En el momento culminante no olvide decirle a su mujer alguna sentencia muy trillada, baladí... No sé, por ejemplo: «Ahora vuelvo, mi vida, voy por cigarros...»
2 sep 2004
En la ciudad de la esperanza
—...¡Y es la última que les tolero, indias patarajada! —y continuó— ¡bien me dijo mi mamá que las de Oaxaca eran las más güevonas!
Ninguna de las muchachas dijo nada, sólo vieron como la señora seguía gritando desde la puerta.
— ...¡Ahora vuelvo, voy por cigarros...! ¡Y cuando regrese quiero la casa bien limpia!, ¡van a saber quién soy, par de mensas!
Y así fue, la dejaron limpia. Se llevaron hasta los dólares que había entre las hojas de «Las niñas bien» de Guadalupe Loaeza.
1 sep 2004
¡Ay, robot!
Y como todos los días, sintió que la frase estaba incompleta, la explicación perdida en la noche de los tiempos, cuando el primer cerebro positrónico fue improntado.
Enseguida, el beso, clave vestigial de los inescrutables designios divinos.
Ella se va de casa
—Ahora vuelvo —dijo la niña— voy por cigarros... de chocolate.
15 ago 2004
Terrible desgracia
Una imagen regresa a mí, una y otra vez: Entre los últimos seres que alcanzaron a escapar del siniestro, pude distinguir a Lady Chatterley corriendo de la mano de su amante, mientras que su esposo —la silla de ruedas fuera de control— se despeñaba envuelto en llamas por la escalinata principal.
10 ago 2004
Traduttore, traditore
5 ago 2004
Gn 2:21-22 [Protaner]
30 jul 2004
Rivales
—Tú eres —le contesta el Espejo Mágico— sin duda la más hermosa. —De repente exclama aterrorizado—: ¡Cuidado!, ¡el cuchillo!
—Pinche Blanca Nieves —alcanza a regurgitar la Madrastra—, ¡ya me chingaste!
Abismos
Él mismo lo admira aunque sólo de reojo. Es bello en verdad..., demasiado. Se siente a disgusto por cómo las miradas convergen todas hacia el arcángel. Piensa que es una injusticia no alabar al Creador por tan excelsa obra y adorar, en cambio, a la creatura.
No soportará esta humillación. Toma a Lucifer del brazo y le pide que caminen juntos. Cuando llegan al precipicio le da un empujón.
20 jul 2004
Alcabala para la añagaza más sagaz
—¿Aplastarla?... Dan ñáñaras.
—¡Babas!, zafa la araña, tras la mampara hallarás maraña para jalarla, harás cagada a la apañada, namás hará '¡aaaaaaaaarg!'. Anda ya, haz la matanza.
—¿Mas pagarán la plata?, ¿darán la marmaja al hampa?, ¿la papa a papá?
—¡Vaya, Alan, malvada lacra!, ¡acaba tanta cháchara!, mañana agarrarás la lana a mansalva, habrá hasta para lanzar canas al mar, ¡¡ya mátala!!
—¡Zas!, ¡ñaca-ñaca!
19 jul 2004
Saga falaz
—Acabará, Anamar. Tras la larga matanza, asaz bárbara, mañana al alba harán la santa paz.
—¿Abrasarán, mamá, más andanadas?, ¿armarán más avanzadas?
—Ajá, mas al azar. Para alcanzar a dar calma a las Sagradas Almas allanadas allá. Ya calla, andas cansada —hasta atarantada—, saca a la marrana, amarra a la vaca, traba la aldaba, apaga la flama, a la cama.
—¿Ma...?
—Sanarás, amada Anamar, acá habrá más mañanas.
15 jul 2004
Historia de Petra
Petra era muy presumida. Desde que rodara montaña abajo con el temblor se creía única, tanto, que no entendía que muchas otra piedras bajaron también. Y allí estaba entre todas las demás, incluso con las que llegaron millones de años antes.
Esta piedra vanidosa trataba de apartarse siempre de las otras, aunque sólo se lo imaginaba, en realidad, como ninguna de ellas podía moverse, ninguna iba a ningún lado.
Un día estuvo escuchando lo que decían los animalitos pero no captó nada. Luego se dedicó a mirar como crecían las plantas pero sin ojos no vio nada.
Comenzó a sentir vergüenza y que sus compañeras se burlaban de ella. Tampoco podía llorar o gritarles de grocerías, así que se limitó a rabiar por dentro.
Una mañana pasaron unos niños —unos niños prehistóricos, porque antes nadie había pasado por ese lugar— y la recogieron. Entonces, muy oronda, fue ella la que se burló de las otras que, como piedras corrientes que eran, se tenían que quedar.
No fue sino hasta que llegó al campamento que se le quitó lo presumida, porque allí estaban otras muchas de sus congéneres, pero muy bonitas: unas eran puntas de flecha que brillaban —¡ajá!, pensó, así que ésas son las obsididanas—, otras eran hachas fortísimas, y había un par que se llamaban Molcajete y Metate —con un hijito al que le habían puesto Mano del metate— que eran muy trabajadoras.
Cuando un hombre muy grande la revisaba y le empezaba a dar de golpes con otra piedra muy dura, se alegró de no poder sentir dolor. Mejor comenzó a soñar que era Petra la importante, pero humilde y generosa con todo el mundo.
Nunca supo que el hombre aquél le encontró muchos defectos y la tiró. Por suerte las piedras nunca saben nada.
12 jul 2004
La lluvierita
La llenaban de alabanzas y bendiciones mientras chapoteaban de alegría en el aguacero, todos querían tocarla. Gracias a la lluviera terminaba la sequía. El chubasco duraba ya horas y las milpas estarían muy pronto a rebosar.
Se dirigió a los notables —quienes rojos, gordos y escandalosos compartían el júbilo popular desde los portales— a solicitar el pago acordado. Mas se negaron a honrar el contrato, hubo quien alegó que la lluvia no era obra suya.
Juana Carbajal Tzompi se quedó callada y ni siquiera los miró. Se alejó en dirección al centro de la plaza donde comenzó a danzar de nuevo. Una tremenda granizada cayó de repente con certeros proyectiles que destrozaron los cráneos de todos los niños que festejaban entre la multitud, aun los de aquellos que pensaron haber encontrado refugio en las casas y edificios que se derrumbaban.
Cuando escampó, la Cabecera Municipal yacía destruida, como aplastada contra el fértil paisaje. Por la cañada el torrente arrastraba con sus aguas rojas un centenar de pequeños cadáveres.
10 jul 2004
El aplauso de la lluvia
Por la noche se organizaban fogatas en donde se contaban leyendas, representaban chistes y anécdotas edificantes, y se cantaban canciones. Era costumbre premiar a los improvisados actores con algún aplauso de intención jocosa; como el de la sandía, el de la selva o, mi favorito, el de la lluvia.
Cuando era el padre Marcial Maciel quien dirigía la ovación, yo imaginaba que la tormenta iba más allá y los relámpagos comenzaban a perseguirlo y él se volvía loco de terror. ¡Cómo odiaba esos dedos! Aún puedo sentirlos en mi ano, y su mano sobre la mía obligándome a acariciarle el pene dizque por un permiso especial del Papa.
Aún hoy, cincuenta años después, puedo verlo entrar a mi cuarto en las noches de lluvia y sueño con que a los dos nos parte un rayo.
Llueve
La voz del que lo invoca retumba ahora en su refugio, es un clamor que lo estremece, pero decide permanecer ahí un rato, por lo menos hasta que pase lo más intenso de ese llover que le cala hasta el tuétano aun sin haberlo tocado.
El agua comienza a trasminar la gruta y se le ocurre que es el terruño que llora por él. Cuando empieza a gotear se acurruca en un rincón, arropado con el sudario. Su nombre no ha dejado de sonar, es como si entre las paredes también se filtrara el llanto de sus hermanas aunado a los gritos de desesperación del Maestro conminándolo a dejar la cripta.
Por fin remueve la piedra sepulcral, ha escampado. Sin embargo, en la semipenumbra no hay rastro alguno de la multitud, ni de María ni de Martha... Sólo ve sentado en un charco de lodo —el pelo, la túnica y el manto empapados— a Jesús. El Rabí le escupe, lo mira con rencor y desprecio, se levanta y se aleja.
Lázaro otea el cielo y se percata de que llovizna de nuevo, regresa a la tumba y cierra la entrada.
8 jul 2004
Autorretrato de un recién venido al mundo
El cuadro es imparcial testigo, mudo relator de portentos tales que de no ser el retrato copia fiel del narrador, nomás no me los creo.
Observad las arrugas, verdaderas hondas fosas cavadas por cien años, cada una con mil surcos arados otro tanto, y en cada surco fosas.
Mas no toquéis, que temo se desprendan pedazos de pellejo deste lienzo igual que desprendía gangrenados costrones de piel seca aquella cara.
Mirad también el cuerpo, es decir no miréis nada, sólo quedan cenizas donde fuego no hubo y menos llamas: inexistente rastro o huella mínima.
Pero voltead, conmigo contemplad al espejo la faz, la viva imagen de este bello varón de veinte abriles; joven, noble y egregio de verdad.
Este héroe que ayer apenas casi muerto vivía, casi vivo se moría; sordo y ciego, en su pus languidecía cuando de pronto al lado miró el áspid y al punto le vendió la su alma débil. No ha transcurrido, ¡júrolo!, ni un día.
5 jul 2004
Please allow me to introduce myself...
Abandoné la Creciente Fértil y recorrí todos los continentes del tercer planeta, e insatisfecho me alejé en busca de los mundos más remotos.
Innumerables veces vi ocultarse tras el horizonte los dos Soles de Woyaya. He sido testigo de cómo los recolectores del desierto en Munhytra se enfrascaban en crueles guerras cada año, al caer de los cometas de maná. Trashumé por décadas, a la retagurdia de una caravana de gjutavs, en Áscera Viris, y languidecí prisionero en las mazmorras de Celandi.
Estuve a sólo minutos luz de la Supernova del Cangrejo y escapé imbricando mi espíritu con los dragones de plasma de Kerancij. He sufrido metamorfosis, he transmigrado, reencarnado. Mi esencia se ha sublimado mil veces y mil veces se ha confundido con la de galaxias enteras...
Hice acto de presencia en guerras universales y en algunas otras que iban más allá del simple concepto de Universo. Conocí todo tipo de razas, todo tipo de religiones; los sistemas políticos más aberrantes y aquellos próximos a la perfección... ¡Me he bañado desnudo en el agua ultrapesada de Kfiomnoé!
Mas nunca desistió de perseguirme ese recuerdo. Por más que huí siempre me alcanzó su mirada: la mirada de Lucifer cuando lo precipité al abismo.
4 jul 2004
PLAUDITE·CIVES
Aparece el protagonista y decide que afectará, profunda e irremisiblemente, la vida de todos aquellos que lo rodean y la de muchos que ni siquiera lo conocen. Ha aceptado la responsabilidad y las consecuencias, entiende que la suerte está echada.
Segundo acto
Se da un minuto para meditar sobre el alcance de sus acciones, reafirma su compromiso y repasa en el cerebro la estrategia que le permitirá conseguir sus objetivos. Sabe que aquellos a quienes ama nunca lo perdonarán y que la Historia lo condenará a la ignominia.
Tercer acto
Entiende que no es posible dar marcha atrás, demasiado tarde. Aun así valora el costo de los pequeños detalles tácticos a los que puso suficiente atención. En el último momento resuelve, con arrojo y coraje, regresar al primer acto.
Primer acto
Aparece el protagonista...
2 jul 2004
Alternativa
El día transcurre entre el tedio y el insoportable sufrimiento cotidianos. Al anochecer se sumerge impotente y asustado en las dolorosas horas de insomnio. Mañana tal vez no huya y aguarde valientemente a que le abran la Casa de la Muerte.
Pasa la duermevela añorando una época que no conoció sino a través de los abuelos. Todo era más sencillo cuando vivir para siempre no era una opción.
22 jun 2004
Leyenda
En la antiguedad existían dos luminarias nocturnas, un espíritu viril y una hembra. El Sol empezó a sentir celos del amor que surgía entre los otros dos astros.
Incapaz de vigilarlos durante la noche, los hostigaba durante los eclipses, y los azotaba con tormentas solares cuando los atisbaba tras la curvatura de Thulcandra. En aquellos tiempos el Mundo era una esfera yerma, sin vida, cubierta por completo de agua.
En uno de esos eclipses, el Astro Rey capturó a Gondwana —así se llamaba la pareja de la Luna— y lo arrojó contra la Tierra.
El amante sucumbió en el cataclismo, mas forma desde entonces lo que hoy creemos que son las masas telúricas emergidas. La putrefacción de su cuerpo dura ya miles de millones de años, y ha dado origen a lo que conocemos como Vida.
La Luna, que desde entonces llora lágrimas de plata, no deja de contemplar los restos dispersos de su esposo.
El Sol sigue sin ser feliz, aún se consume, y no sabe por qué.
15 jun 2004
ECCE HUMO
Arrellanado en el reposet, sin perder detalle alguno del fútbol, el cigarro avienta una última bocanada hacia el interior del hombre. Luego apaga contra el cenicero los últimos restos cárnicos, y arroja la cabeza aplastada por la ventana que da al jardín... En algún lado leyó que sirven de abono.
13 jun 2004
Fumando en las estrellas
Toma dos puros del humidor y le ofrece uno a la alférez Mussié. Ambos comentan las excelentes propiedades higroscópicas de esta marca y el delicado aroma que la caracteriza. La coloración y la torcida, también perfectas.
Se turnan la lujosa guillotina de oro al nitruro de carbón para ejecutar cortes impecables, como si los hicieran en mantequilla. El teniente Bristow ofrece a su compañera el encendedor Zippo —recuerdo de la Academia Intergaláctica— y enciende los dos cigarros.
Dan un par de chupadas y escupen de manera estrepitosa, enseguida arrojan el resto al bote de basura. La alférez se disculpa y entra al baño. Su anfitrión se queda pensando en la yerba ik, lo único que se puede encontrar para fumar en este pinche planeta.
12 jun 2004
Genio y figura
Siempre la misma rutina, incluso hoy, un par de horas después de que le han diagnosticado cáncer de pulmón. ¿Por qué habría de ser diferente?
11 jun 2004
Preludio a la Batalla de Little Big Horn
El general Custer, harto de tanta estupidez, no supo qué hacer excepto rechazar —con el gesto más amable de su repertorio— la pipa sagrada que le ofrecían. Enseguida, farfulló una ininteligible disculpa en el sentido de estar ya fumando su propio puro, mientras gesticulaba con el cigarro ante los atónitos líderes lakota y cheyenne.
8 jun 2004
Flor de andamio
Sus desvaríos lo llevaban a las élites, se codeaba con abogados fumando robustos y panatela, catrines con sus petit corona, y políticos famosos a la Churchill con sus Lonsdale.
Sus visiones parecían catálogos, de figurados, por ejemplo: pirámides, torpedos, perfectos... ¡Ah!, un presidente. Vaya, hasta una culebra.
De pronto sintió que lo tomaban entre los dedos índice, cordial y pulgar —su cuerpo exangüe de fuego y tabaco— y lo aplastaban contra la mezcla todavía fresca, arriba de la sexta fila de ladrillos, en el tercer piso. Por primera vez se resignó a su destino, y murió como lo que siempre supo que era: delicado ovalado, sin filtro.
