23 abr 2004
24 mar 2004
La vaca sagrada
Desde muy niña se había resistido a realizar esfuerzo alguno, pasaba el tiempo tirada junto a la milpa, viendo las nubes. Observaba con envidia a las vacas, que no hacían más que comer y dormir. Eso es lo que quería ser en la vida: ¡Una vaca echada!
El día que cumplió dieciocho años, doña Petra —su madre— siendo medio bruja, le dio unas yerbas. A la mañana siguiente devino vaca. Todos quedaron conformes. Los padres, pensando que habían adquirido un animal más para el rebaño, la muchacha, feliz de haber cumplido sus expectativas en la vida.
Fue a tumbarse a la sombra de un sauce y se puso a rumiar. Siempre había sido una chiquilla consentida y éso no cambió. Sus hermanos le dejaban a diario un par de pacas de alfalfa y un costal repleto de alimento balanceado.
La vida no podía ir mejor para ella hasta que, una tarde, cruzó la besana el toro de don Trinidad. No tuvo fuerzas para correr..., ni ganas
El día que cumplió dieciocho años, doña Petra —su madre— siendo medio bruja, le dio unas yerbas. A la mañana siguiente devino vaca. Todos quedaron conformes. Los padres, pensando que habían adquirido un animal más para el rebaño, la muchacha, feliz de haber cumplido sus expectativas en la vida.
Fue a tumbarse a la sombra de un sauce y se puso a rumiar. Siempre había sido una chiquilla consentida y éso no cambió. Sus hermanos le dejaban a diario un par de pacas de alfalfa y un costal repleto de alimento balanceado.
La vida no podía ir mejor para ella hasta que, una tarde, cruzó la besana el toro de don Trinidad. No tuvo fuerzas para correr..., ni ganas
10 mar 2004
Evolución
Ñgogo ha esperado al Sol toda la noche. Se preparó durante años para este momento. Cuando la luminaria surja del horizonte, se erguirá como ninguno de su especie lo ha hecho nunca. A partir de hoy guiará a la tribu y la horda toda le rendirá pleitesía.
Ha tensado los músculos, ha calculado cada movimiento —imagina a todas las mujeres que va a gozar, los exquisitos manjares sobre los que tendrá prioridad. Aspira el céfiro de la aurora que viene mientras su espíritu habita el futuro... Las leyendas cantarán las hazañas de quien venciera para siempre la esclavitud de las cuatro patas.
De reojo observa como, junto a la hoguera, sus congéneres se revuelcan abotagados por la comilona de la noche anterior. Yacen apilados, promiscuos y sin preocupación alguna... Piensa que, de cierta manera, son más felices que él con tantos estúpidos sueños.
Aún no amanece cuando Ñgogo se arrastra hacia el abrigo del fuego. Tratando de no molestar, busca un hueco entre una mujer llena de mugre y un hombre con olor a vómito.
Tal vez mañana...
Ha tensado los músculos, ha calculado cada movimiento —imagina a todas las mujeres que va a gozar, los exquisitos manjares sobre los que tendrá prioridad. Aspira el céfiro de la aurora que viene mientras su espíritu habita el futuro... Las leyendas cantarán las hazañas de quien venciera para siempre la esclavitud de las cuatro patas.
De reojo observa como, junto a la hoguera, sus congéneres se revuelcan abotagados por la comilona de la noche anterior. Yacen apilados, promiscuos y sin preocupación alguna... Piensa que, de cierta manera, son más felices que él con tantos estúpidos sueños.
Aún no amanece cuando Ñgogo se arrastra hacia el abrigo del fuego. Tratando de no molestar, busca un hueco entre una mujer llena de mugre y un hombre con olor a vómito.
Tal vez mañana...
7 mar 2004
Neutrones
—¡Eeeh! —gritó una vez más —¿Hay alguien allí?
En ese instante, la esquina le devolvió su propia voz, la de unos minutos antes. —Soy yo, un ser humano, ¿alguien me escucha...?
Así había sido la noche anterior y la anterior. Lo mismo que hace un par de años, cuando perdió la esperanza.
Pronto se cumplirían cuatro décadas desde aquella vez en la oscuridad, cuando se despertó único sobreviviente del bombardeo.
—¿Qué fue éso? ¡Mamá! ¡¡Mamacita!! ¿Dónde están todos?
En ese instante, la esquina le devolvió su propia voz, la de unos minutos antes. —Soy yo, un ser humano, ¿alguien me escucha...?
Así había sido la noche anterior y la anterior. Lo mismo que hace un par de años, cuando perdió la esperanza.
Pronto se cumplirían cuatro décadas desde aquella vez en la oscuridad, cuando se despertó único sobreviviente del bombardeo.
—¿Qué fue éso? ¡Mamá! ¡¡Mamacita!! ¿Dónde están todos?
5 mar 2004
La casa por el tejado
El Sultán duda de que este chico triunfe. Piensa que será una lástima verlo decapitado.
—¿Dices que construirás una casa partiendo del tejado? ¡Ea! Mas recuerda el hacha del verdugo.
—Su majestad —respondió el pretendiente— con vuestra venia—. Se inclinó respetuosamente y convocó a su cuadrilla.
Los albañiles fueron traslapando las tejas, uniéndolas entre sí y con la techumbre usando mortero. Continuaron con las vigas de sustentación, las viguetas y los travesaños.
Al día siguiente, y mientras la Princesa asomaba entre las cortinas de Palacio, colocaron con precisión las dalas y las columnas de piedra, a las que adosaron los muros de tabique.
—¡Vaya! —Exclamó el soberano—, avanzas. —Y susurró— he apostado por ti.
Colocaron las ventanas y puertas en los vanos, siguieron con las baldosas, el solar y el relleno, sin descuidar —por supuesto— ni el drenaje ni el resto de los servicios.
Al tercer día, el Sultán convocó a sus súbditos y, mientras se concluían los cimientos, dió la orden al pregonero de leer el bando.
«Yo, padre de mi querido pueblo por la gracia del Profeta, concedo la mano de mi preciado tesoro a este joven que de manera tan brillante ha sabido conquistarla.»
Alrrededor de la ahora famosa casa, cientos de curiosos —deseosos de admirar y tener para contar— se paran de manos.
—¿Dices que construirás una casa partiendo del tejado? ¡Ea! Mas recuerda el hacha del verdugo.
—Su majestad —respondió el pretendiente— con vuestra venia—. Se inclinó respetuosamente y convocó a su cuadrilla.
Los albañiles fueron traslapando las tejas, uniéndolas entre sí y con la techumbre usando mortero. Continuaron con las vigas de sustentación, las viguetas y los travesaños.
Al día siguiente, y mientras la Princesa asomaba entre las cortinas de Palacio, colocaron con precisión las dalas y las columnas de piedra, a las que adosaron los muros de tabique.
—¡Vaya! —Exclamó el soberano—, avanzas. —Y susurró— he apostado por ti.
Colocaron las ventanas y puertas en los vanos, siguieron con las baldosas, el solar y el relleno, sin descuidar —por supuesto— ni el drenaje ni el resto de los servicios.
Al tercer día, el Sultán convocó a sus súbditos y, mientras se concluían los cimientos, dió la orden al pregonero de leer el bando.
«Yo, padre de mi querido pueblo por la gracia del Profeta, concedo la mano de mi preciado tesoro a este joven que de manera tan brillante ha sabido conquistarla.»
Alrrededor de la ahora famosa casa, cientos de curiosos —deseosos de admirar y tener para contar— se paran de manos.
17 feb 2004
Mt 26:39; Mc 14:32-36; Lc 22:42-44 [El Santo Grial]
Jesús suplicaba al Padre, le pedía fuerza para resistir la prueba. Era terrible sentir, en un solo instante, el peso de todos los pecados del mundo.
::
En el año de 1997, en el Monte de Los Olivos, varios trabajadores que apuntalaban una sección del cementerio, descubrieron un antiguo esqueleto: Estaba en posición fetal mas con el cuello torcido, y las cuencas vacías apuntando al cielo. Atorado entre los brazos y el esternón, había un cáliz de oro.
15 feb 2004
Hastío
Veía la vida color de rosa, ¡soñaba color de rosa! Triste, aburrido, víctima de la desesperanza, se pegó un tiro. Le habían dicho que la muerte sí tiene el espectro completo... Y blanco y negro además.
13 feb 2004
Horrores
La Cosa del Infierno estaba junto a la chimenea, agazapada. La niñita se
acercó, demasiado, en persecución del carrito de juguete. Los otros
niños y los padres vieron la ameneza, estos trataron de rescatar a su
hija y aquellos intentaron huir. Mas todos quedaron paralizados, de
terror.
También me quedé petrificado, el susto me inmovilizó. Han pasado seis días y nadie se pudo mover. Los cadáveres de los humanos siguen allí, estáticos, no soporto el hedor. He durado un poco más pero ya no resisto, estoy a punto de morir de miedo... Soy la Cosa del Infierno.
También me quedé petrificado, el susto me inmovilizó. Han pasado seis días y nadie se pudo mover. Los cadáveres de los humanos siguen allí, estáticos, no soporto el hedor. He durado un poco más pero ya no resisto, estoy a punto de morir de miedo... Soy la Cosa del Infierno.
10 feb 2004
Cazadoras
—Los animales, hija mía, no tienen sentimientos... ¡Acá, alcánzame la
parrilla, eso...! —decía la madre mientras desollaba la presa— pero son
capaces de sufrir...
—...Claro que no son seres racionales, ah, y no ven todos los colores que disfrutamos nosotras... ¡te va a salpicar la sangre, retírate un poco! —seguía su lección y trabajaba con el cuchillo al mismo tiempo.
¡Ya está! —exlamó, y ambas se arrodillaron. El fuego estaba a punto.
—Nunca olvides, mi pequeña, que somos discípulas del Sagrado Camino y nunca matamos por placer, sólo lo que nos vamos a comer y... —acortó el discurso al observar los ojos hambrientos de la niña— nunca cazamos nada que tenga cuatro patas, sólo humanos... ¡Da gracias conmigo!
—...Claro que no son seres racionales, ah, y no ven todos los colores que disfrutamos nosotras... ¡te va a salpicar la sangre, retírate un poco! —seguía su lección y trabajaba con el cuchillo al mismo tiempo.
¡Ya está! —exlamó, y ambas se arrodillaron. El fuego estaba a punto.
—Nunca olvides, mi pequeña, que somos discípulas del Sagrado Camino y nunca matamos por placer, sólo lo que nos vamos a comer y... —acortó el discurso al observar los ojos hambrientos de la niña— nunca cazamos nada que tenga cuatro patas, sólo humanos... ¡Da gracias conmigo!
6 feb 2004
Reflexiones especulares hex
El vampiro se miró al espejo y escuchó un estruendo, hizo un esfuerzo por no aspirar la fetidez de la muerte que inundaba la estancia, y un escalofrío de horror violentó su cuerpo. Se relamió los labios con sabor a vitriolo y se alejó triste, tétrico y desilusionado.¡¡Ningún reflejo!!
4 feb 2004
Musa
—¿Qué te molesta, amor mío? ¿Que sacie mi sed con la música de tus movimientos?, ¿que me coma hasta la última de tus miradas?, ¿que me extasíe olisqueando tus besos?, ¿que por las noches me arrope con tu fragancia?, ¿que moje mi piel con la tuya...?
—¡¡Todo!!, ¡me molesta todo! ¡Toda tu pinche dizque poesía de mierda!, ¡Tanta mamada tan pendeja! ¿Pero sabes qué, ¡sabes qué!? Lo que ya no aguanto es que seas un güevón jodido. ¡En tres años no me has dado un quinto! ¡Ni un puto quinto! ¿¡Me escuchas...!?
... —¿Que me ponga chinito del cuero con tus palabras...?
—¡¡Todo!!, ¡me molesta todo! ¡Toda tu pinche dizque poesía de mierda!, ¡Tanta mamada tan pendeja! ¿Pero sabes qué, ¡sabes qué!? Lo que ya no aguanto es que seas un güevón jodido. ¡En tres años no me has dado un quinto! ¡Ni un puto quinto! ¿¡Me escuchas...!?
... —¿Que me ponga chinito del cuero con tus palabras...?
22 ene 2004
Precipicios
¡Inclínate ante mí! —gritaba Yahvé al impertérrito Lucifer— ¡¡Humíllate!!
Mas el ángel caído nunca le rendiría vasallaje. Al menos de éso podría vanagloriarse, a pesar de haber perdido.
El Creador, entonces, ordenó que precipitaran a su enemigo, hacia la sima infinita.
Satanás sonrió mientras desaparecía en el abismo... Fue demasiado: Dios, ciego de orgullo, se arrojó también.
Mas el ángel caído nunca le rendiría vasallaje. Al menos de éso podría vanagloriarse, a pesar de haber perdido.
El Creador, entonces, ordenó que precipitaran a su enemigo, hacia la sima infinita.
Satanás sonrió mientras desaparecía en el abismo... Fue demasiado: Dios, ciego de orgullo, se arrojó también.
Orgullo
—Nos amaremos y volverás a ser un hermoso príncipe —le dijo la doncella, abrazándolo con ternura.
—¿Q-qué..? —gruñó él.
—Que voy a romper el hechizo... —contestó Bella mientras dejaba caer sus ropas.
—¿Bestia yo! ¿¡Yo!? —le interrumpió furioso el energúmeno, y un tremendo zarpazo arrancó de cuajo la cabeza de la pobre muchacha.
—¿Q-qué..? —gruñó él.
—Que voy a romper el hechizo... —contestó Bella mientras dejaba caer sus ropas.
—¿Bestia yo! ¿¡Yo!? —le interrumpió furioso el energúmeno, y un tremendo zarpazo arrancó de cuajo la cabeza de la pobre muchacha.
19 ene 2004
Educación dinámica
Todos piensan en las palabras del maestro: «La letra con sangre entra...» Y reflexionan también sobre la lección que ellos mismos se han dado hoy, mientras escuchan ese silencio cómplice —tan espeso— que emana del cuerpo tasajeado del pobre hombre.
18 ene 2004
Las Dividivis
Cuando hubo terminado su acto, Mimo Arcángel recogió su bote y enfiló hacia la callejuela de Manzanares. En la fondita lo recibieron Yahvé y Lucifer, los otros aún no llegaban, venían de más lejos.
La situación económica cada vez se ponía más difícil y todos estaban aburridos, ésa fue la noche que decidieron meterse de putas.
La situación económica cada vez se ponía más difícil y todos estaban aburridos, ésa fue la noche que decidieron meterse de putas.
17 ene 2004
Stromboli
—Mira —le musita con ternura a su amada— son las golondrinas que vuelven de lugares perdidos.
—No —contesta ella —son mis besos, ávidos de tu boca, que surcan el cielo en pos de su nido.
El profesor Hühnerherz interrumpió, aterrorizado, la escena: —¡Son bombas de lava candente! ¡Es el fin!, ¡¡corran!!
16 ene 2004
Reflexiones especulares pent
El vampiro se vanagloriaba frente al espejo. Era en verdad el ser más hermoso de la Creación, el orgullo de su raza...
—¡Ay de mí! —se lamentaba—. ¡Si me reflejaras tan sólo un poco, vidrio maldito!
—¡Ay de mí! —se lamentaba—. ¡Si me reflejaras tan sólo un poco, vidrio maldito!
14 ene 2004
Mar y tierra
Asomadas a la dársena, las sirenas ven a las rameras abrirse para los estibadores y fingir gemidos ante sus acometidas. Morbosas tuercen la boca y cierran asustadas los ojos, después esperan atentas a que las mujeres salgan contoneándose sobre sus zapatos de tacón. ¡Aquello es en un vomitadero!
12 ene 2004
Querer tanto
Camino de la puerta le susurró al cantinero —¿Sabes una cosa? Apenas voy a matarla y ya la estoy extrañando.
:::
La anciana le sonríe con la mirada perdida. El hombre, ahogado en lágrimas, le suplica —¡Mamacita, perdóname!
:::
La anciana le sonríe con la mirada perdida. El hombre, ahogado en lágrimas, le suplica —¡Mamacita, perdóname!
7 ene 2004
Ocho variaciones sobre un mismo espejo
Desde el otro lado la mira un caballero de frac, capa y colmillos. Alicia, asustada, comprueba que sigue sola en la habitación. Retrocede unos pasos, cierra los ojos, se cubre la cara y brinca.
Al despertar Gregorio Samsa sus ojos compuestos quedan atónitos frente al fantástico caleidoscopio que adornaba su tocador.
En el tomo XLIX de la Anglo-American Cyclopedia había un espejo. Borges quiso reflejarse, mas constató que las imágenes de los ciegos no son devueltas por estos instrumentos. Le pidió a Bioy Casares que se asomara: A él sí pudo verlo.
Aquella tarde Emma se miró —como de costumbre— en la luna de su boudoir. Como de costumbre llegaría con retraso a otra cita —en este caso la última.
Dorian Gray observa cómo el espejo acumula el paso de los años —años ante los que el dandy permanece intacto. El decrépíto anciano dedica unos minutos a limpiar la plateada superficie. Media hora después, el espejo aún oye la tos sanguinolenta que se aleja por el empedrado.
El estanque se contempla en los ojos color cielo de Narciso. Enamorado de sí mismo suplica al mancebo que nunca lo deje. En el momento que éste intenta regresar con Eco, el espejo de agua lo convierte en flor.
Don Juan Tenorio se apresura con la vituallas. Sabe que hoy a medianoche, en el espejo, tiene convidado al Comendador de Ulloa.
Edgar Allan Poe cubrió con el enorme espejo la recién tapiada tumba de su secreto enemigo, a quien engatusara con el cuento del barril de amontillado. El vino, por otra parte, resultó excelente.
Drácula no se vio con el rabillo del ojo en el espejo de la cripta, con el alma en vilo se acercó y suspiró aliviado, ahí estaba su propia imagen, como siempre.
Al despertar Gregorio Samsa sus ojos compuestos quedan atónitos frente al fantástico caleidoscopio que adornaba su tocador.
En el tomo XLIX de la Anglo-American Cyclopedia había un espejo. Borges quiso reflejarse, mas constató que las imágenes de los ciegos no son devueltas por estos instrumentos. Le pidió a Bioy Casares que se asomara: A él sí pudo verlo.
Aquella tarde Emma se miró —como de costumbre— en la luna de su boudoir. Como de costumbre llegaría con retraso a otra cita —en este caso la última.
Dorian Gray observa cómo el espejo acumula el paso de los años —años ante los que el dandy permanece intacto. El decrépíto anciano dedica unos minutos a limpiar la plateada superficie. Media hora después, el espejo aún oye la tos sanguinolenta que se aleja por el empedrado.
El estanque se contempla en los ojos color cielo de Narciso. Enamorado de sí mismo suplica al mancebo que nunca lo deje. En el momento que éste intenta regresar con Eco, el espejo de agua lo convierte en flor.
Don Juan Tenorio se apresura con la vituallas. Sabe que hoy a medianoche, en el espejo, tiene convidado al Comendador de Ulloa.
Edgar Allan Poe cubrió con el enorme espejo la recién tapiada tumba de su secreto enemigo, a quien engatusara con el cuento del barril de amontillado. El vino, por otra parte, resultó excelente.
Drácula no se vio con el rabillo del ojo en el espejo de la cripta, con el alma en vilo se acercó y suspiró aliviado, ahí estaba su propia imagen, como siempre.
6 ene 2004
Reflexiones especulares qat
Tres horas de estarse espiando y buscándose en el espejo disiparon todas sus dudas. Son sólo leyendas, las imágenes de los vampiros... ¡no existen!
5 ene 2004
Cinegética
Es una selva umbría, o no lo es. Se parece más a la floresta aquella de los cuentos infantiles —tal vez de otros cuentos—, un sotobosque exhuberante y árboles frondosos de sol.
Suena un tiro, o no suena. Dicho suceso asemeja más la intención de un tiro, una prefiguración atávica en dirección opuesta a la flecha del tiempo. Es el vuelo sutil del dardo de una ballesta.
La liebre cae herida, o al menos eso cree la bestia cuando es tocada por el proyectil. Y lo sigue creyendo hasta que llega la rauda jauría que no encuentra sino el rastro de una presa que logró escapar, dejando atrás un cazador fortuito que a cincuenta pasos trata de reparar el arma que, tras la triscazón, le negó el disparo.
Suena un tiro, o no suena. Dicho suceso asemeja más la intención de un tiro, una prefiguración atávica en dirección opuesta a la flecha del tiempo. Es el vuelo sutil del dardo de una ballesta.
La liebre cae herida, o al menos eso cree la bestia cuando es tocada por el proyectil. Y lo sigue creyendo hasta que llega la rauda jauría que no encuentra sino el rastro de una presa que logró escapar, dejando atrás un cazador fortuito que a cincuenta pasos trata de reparar el arma que, tras la triscazón, le negó el disparo.
1 ene 2004
Reflexiones especulares ter
Del susto, pega tremendo brinco. Aún no se acostumbra a estos novedosos espejos electrónicos que, gracias a un sofisticado programa, logran una muy fiel aproximación de la hasta hace poco irreproducible imagen de los vampiros.
—¡Tantos adelantos modernos! De alguna manera, la sangre artificial sí que fue un avance necesario. Pero esto de reflejarse... ¡no es más que un grosero atentado contra la tradición!
—¡Tantos adelantos modernos! De alguna manera, la sangre artificial sí que fue un avance necesario. Pero esto de reflejarse... ¡no es más que un grosero atentado contra la tradición!
29 dic 2003
Quinceañera
A las ánimas que emprenden la última jornada, la Muerte otorga gracia de repetir veinticuatro horas del tránsito terrenal que acaban de concluir. Karime escogió su Fiesta de Quince Años:
Se levantó con el amanecer a importunar a todos, insistiendo sobre la perfección de cada detalle, riñéndoles por no adorarla —cual debe— a pocas horas de la noche más importante del Siglo. Para la tarde, había descubierto que la indiferencia era la mejor descripción aplicable a quienes la rodeaban. Antes —años antes— no lo notó. Mas ahora percibía, en sus padres, angustia ante tanto inútil derroche; en los hermanos, fastidio —y euforia anticipada de la borrachera—; en las amigas, envidia y una sorda pugna por encontrarle defectos y vulgaridad a los preparativos; y en los chambelanes, lúbricas ansias de manosearla... ¡otra vez!
Mientras descendía del falso mezzanine, al ritmo del disco con la marcha triunfal de Aída, se percató horrorizada de lo churrigueresco del vestido; de las ridículas coreografías —hielo seco y balaustrada de papel maché— y de lo estúpido del primer vals y el último juguete. Sentía que infinidad de miradas se burlaban de ella. ¡Su existencia había sido un engaño!
Salió corriendo del salón, abatida por la desesperanza. En la puerta aguardaba, cruel y siniestra, doña Parca, desternillándose a carcajadas.
Se levantó con el amanecer a importunar a todos, insistiendo sobre la perfección de cada detalle, riñéndoles por no adorarla —cual debe— a pocas horas de la noche más importante del Siglo. Para la tarde, había descubierto que la indiferencia era la mejor descripción aplicable a quienes la rodeaban. Antes —años antes— no lo notó. Mas ahora percibía, en sus padres, angustia ante tanto inútil derroche; en los hermanos, fastidio —y euforia anticipada de la borrachera—; en las amigas, envidia y una sorda pugna por encontrarle defectos y vulgaridad a los preparativos; y en los chambelanes, lúbricas ansias de manosearla... ¡otra vez!
Mientras descendía del falso mezzanine, al ritmo del disco con la marcha triunfal de Aída, se percató horrorizada de lo churrigueresco del vestido; de las ridículas coreografías —hielo seco y balaustrada de papel maché— y de lo estúpido del primer vals y el último juguete. Sentía que infinidad de miradas se burlaban de ella. ¡Su existencia había sido un engaño!
Salió corriendo del salón, abatida por la desesperanza. En la puerta aguardaba, cruel y siniestra, doña Parca, desternillándose a carcajadas.
22 dic 2003
En uno de los Diálogos Apócrifos, Platón pone en boca de Sócrates el recuento de una de las hazañas del Pueblo de los Glugluditas.
Partieron en busca del famoso Vellocino de Platino Empiojado de Záfiros, Esmeraldas y Rubíes. Para confortar el ánimo y no disminuir el arrojo, do quiera que iban cantaban su himno:
—¡Somos los glugluditas, somos los glugluditas...!
Atravesaron el desierto, nunca retrocediendo:
—¡Somos los glugluditas, somos los glugluditas...!
Cruzaron el Cáucaso, siempre avanzando:
—¡Somos los glugluditas, somos los glugluditas...!
Se enfrentaron a los cíclopes y los vencieron:
—¡Somos los glugluditas, somos los glugluditas...!
Y se lanzaron, por fin, a las aguas del Mar Caspio:
—¡Somos los glugluditas, somos los glugluditas! ¡¡Glu-glu-glu-glug-glugd-lggdgg-glgldddglg!!
Partieron en busca del famoso Vellocino de Platino Empiojado de Záfiros, Esmeraldas y Rubíes. Para confortar el ánimo y no disminuir el arrojo, do quiera que iban cantaban su himno:
—¡Somos los glugluditas, somos los glugluditas...!
Atravesaron el desierto, nunca retrocediendo:
—¡Somos los glugluditas, somos los glugluditas...!
Cruzaron el Cáucaso, siempre avanzando:
—¡Somos los glugluditas, somos los glugluditas...!
Se enfrentaron a los cíclopes y los vencieron:
—¡Somos los glugluditas, somos los glugluditas...!
Y se lanzaron, por fin, a las aguas del Mar Caspio:
—¡Somos los glugluditas, somos los glugluditas! ¡¡Glu-glu-glu-glug-glugd-lggdgg-glgldddglg!!
14 dic 2003
El Fin de la Historia
Afuera, el Pequeño Gigante asuela Europa, el Sordo escucha por última vez aquella sinfonía tercera y el Sabio Ignorante concluye frenético su obra magna... Sólo para que la fértil aridez de un vientre de siete años albergue las tormentas inmóviles de nueve soldados borrachos.
Afuera, además, es Jena.
Afuera, además, es Jena.
11 dic 2003
El experimento de la gruta
Imaginad una oscura prisión subterránea. En ella, un grupo de seres humanos ha permanecido encadenado desde la infancia, el rostro siempre vuelto hacia un mismo sitio. Se han tomado las medidas suficientes y necesarias para que los sujetos —aislados de cualesquier experiencia sensorial— sobrevivan hasta la edad adulta. Sin conocer otra forma de estar vivos, existen satisfechos. Si fueran liberados, serían incapaces de valerse por sí mismos. A la entrada de la caverna —muy lejos y fuera del alcance perceptual de estos hombres y mujeres de laboratorio— comienza a reunirse el equipo interdisciplinario de científicos y filósofos: hay dispuesta una sala de prensa con tecnología de punta y enlaces a los principales medios de comunicación. Se cuchichean especulaciones y se arrojan unos a otros hipótesis sobre horrores, sorpresas, verdades y condiciones, pero sobre todo se debate acerca de las Ideas.
Imaginaos la hoguera que se enciende, a los titiriteros con el espectáculo de sombras chinescas a punto, y ese silencio absoluto. Ved, cerrad vuestros ojos y juzgad: La desesperación de tanta eminencia y tanta testa laureada cuando se descubre que sus miserables víctimas hace mucho que son ciegos. Oíd la gruta inundándose de las recriminaciones y las invectivas de aquellos sabios, y de los alaridos de azoro, miedo y placer de quienes por vez primera huelen humo, escuchan crepitares, conocen el calor... Estos infelices, aun sin ojos..., ¡ven!
Imaginaos la hoguera que se enciende, a los titiriteros con el espectáculo de sombras chinescas a punto, y ese silencio absoluto. Ved, cerrad vuestros ojos y juzgad: La desesperación de tanta eminencia y tanta testa laureada cuando se descubre que sus miserables víctimas hace mucho que son ciegos. Oíd la gruta inundándose de las recriminaciones y las invectivas de aquellos sabios, y de los alaridos de azoro, miedo y placer de quienes por vez primera huelen humo, escuchan crepitares, conocen el calor... Estos infelices, aun sin ojos..., ¡ven!
8 dic 2003
Vertere
Maniobra con un movimiento aun para él imperceptible y sale de la curva. Micra a micra pisa el acelerador hasta que con la punta del pie lo ha sellado al piso. En el instante que alcanza la recta final los otros competidores son sólo manchas de colores que van quedando atrás una a una. Adelante no hay nada excepto el horizonte de la victoria. Conforme el auto se aferra tenaz a la pista él sabe que vuela cada vez a mayor altura. La velocidad del Fórmula-1 aumenta de manera inversamente proporcional a la velocidad del tiempo —que corre cada vez con mayor lentitud. Justo cuando va a cruzar la meta, el tiempo se ha detenido por completo y, ante la desesperación del piloto, comienza a transcurrir hacia atrás, hacia el ayer, con lentitud..., y luego más y más rápido.
7 dic 2003
Punch line
La broma haría historia entre los contertulios de La Reina Mora. Repitió por enésima vez las instrucciones:
«A punto de romper su propio record Miguel Zurdo Carranza se pone al bat. Le lanzan, pega de hit, corre a primera, a segunda, a tercera y ¡¡¡camelloooooooooooo!!!» En ese momento todos debían estallar en estentóreas y fingidas risotadas haciendo quedar a Gutierritos como un imbécil, siendo el único que no entendiese el supuesto chascarrillo. La víctima llegó puntual a la inexistente cita según su costumbre de todos los viernes. Al concluir los saludos de rigor el organizador de la burla dio inicio al cuento, manifestando que lo acababa de oír y era de lo más cómico.
«A punto de romper su propio record Miguel Zurdo Carranza se pone al bat. Le lanzan, pega de hit, corre a primera, a segunda a tercera y ¡¡¡camelloooooooooooo!!!» Ante su sorpresa todos —también Gutierritos— comenzaron a desternillarse de risa, algunos de sus co-conspiradores incluso tirándose al suelo incapaces de sostenerse en pie. Notó atónito que hacia las mesas vecinas, entre quienes habían escuchado, la hilaridad se desperdigaba desenfrenada. Muy pronto la cantina entera estaba en un estado de euforia total, algunos salían corriendo a la calle a compartir el mejor chiste de sus vidas.
Cuando nuestro protagonista sale a la calle observa que docenas de gentes detienen a los transeúntes que de inmediato se deshacen en carcajadas. Acongojado y sin comprender lo que había pasado intenta sin éxito reír, esbozar siquiera una sonrisa... No puede.
«A punto de romper su propio record Miguel Zurdo Carranza se pone al bat. Le lanzan, pega de hit, corre a primera, a segunda, a tercera y ¡¡¡camelloooooooooooo!!!» En ese momento todos debían estallar en estentóreas y fingidas risotadas haciendo quedar a Gutierritos como un imbécil, siendo el único que no entendiese el supuesto chascarrillo. La víctima llegó puntual a la inexistente cita según su costumbre de todos los viernes. Al concluir los saludos de rigor el organizador de la burla dio inicio al cuento, manifestando que lo acababa de oír y era de lo más cómico.
«A punto de romper su propio record Miguel Zurdo Carranza se pone al bat. Le lanzan, pega de hit, corre a primera, a segunda a tercera y ¡¡¡camelloooooooooooo!!!» Ante su sorpresa todos —también Gutierritos— comenzaron a desternillarse de risa, algunos de sus co-conspiradores incluso tirándose al suelo incapaces de sostenerse en pie. Notó atónito que hacia las mesas vecinas, entre quienes habían escuchado, la hilaridad se desperdigaba desenfrenada. Muy pronto la cantina entera estaba en un estado de euforia total, algunos salían corriendo a la calle a compartir el mejor chiste de sus vidas.
Cuando nuestro protagonista sale a la calle observa que docenas de gentes detienen a los transeúntes que de inmediato se deshacen en carcajadas. Acongojado y sin comprender lo que había pasado intenta sin éxito reír, esbozar siquiera una sonrisa... No puede.
4 dic 2003
Año 537 de la Hégira
Bajo esta lápida yace el célebre eunuco Zhakar al-Misraji
quien, con todo y tanta fama, en vida nunca yació con nadie·
quien, con todo y tanta fama, en vida nunca yació con nadie·
Capricho de hada
Aquí yace Cascabel
Los Dioses le concedieron vida eterna
pero igual, quiso tener su epitafio
3 dic 2003
Exboto
«Virgencita tonazin por tu intersedida me paraste de guelta ami marido que ya nomas no queria y que gracias que la comadre jacaranda me gravo de la teleel anuncio onde salia Pele o rei anunciando el miagra y mi aljonzo la tomo la pastiyita asul esa y yo ende lo vi todo como jonas el burro senti que aquiecito de mis piernitas me iba a morir y de mis chichis como ansina me daban ganas de arañarle su cosita porque con el miagra me usa los lunes y luego los martes y los sabados y los dias que me quiere usar y yostoy requetecontenta que antes ya me iba a condenar si dejaba quel señor cura me metiera su berga manque diole permiso el sr ovizpo mi compadre lusiano el de la jarsieria no cuenta porque me la metio dedetras y yo se la cage de caca y dice que ledio asco y se salio recibe la foto santa de emondo arantes do naisimeinto pele o rey imajen poderosa ni leaunque queste negrito asinita me la remoge en mi ñoñoñoy de mi panocha que me dijo doña petra la shirga y del cartoncito de la primera miagra le ise su marqito Muncho te estube pidiendo y me lo torgaste que se tomara la miagra bendita ya ora astadel gusto lo traigo a mi poncho vienbien arreglado y cuando pasa con su taxi me pita el pito y yo manque ande en la milpa corrio a saludarlo y si le dal tiempo nos ponemos a cojer un rapidin que le diceel y quien sabe que toditos calsones ya ni me pongo o me los zaco a las puras prisas si lo dibiso por la curba quesque se me ase agua la voca de acolumbrar su esa dado en nuestro señor san fransisco de chonacatlan el dose de diciembre de 1994.»
1 dic 2003
Crisálidas
Tras limpiar con mierda su transgresión, los tres tristes travestis se trocaron, luego de izar las alas iridiscentes, en erguidos arcángeles. Algo reticentes, sin embargo, se fueron volando paso a pasito, como si no quisieran regresar al cielo.
24 nov 2003
Stabat Mater
María aguarda a la sombra de la Cruz. Cómplice y piadoso, el legionario romano, con su lanza, acerca a los labios de Jesús la esponja empapada con la tisana de hoja kemqhet. La bruja ha garantizado a tan amantísima madre que, con esta pócima, su hijo debe resucitar en tres días.
22 nov 2003
Fronteras
De noche licas el recuerdo del sol de día que achicharra tus recuerdos: tu mamacita y tus manitos, los mangos podridos de Orimba, las blusas turgentes de las niñas prietotas del sexto, los laureles de la plaza y las güeritas del rancho los domingos agarradas de sus viejos, con sus trenzotas y toda esa ropa que las calcina como a ti, después que se hace de día, ese sol dejándose perseguir de tanto culero desquiciado, siempre camino de la frontera, cuerdos na'más a cuenta de los dólares que les atiborraron los sueños en el río junto al cirián un Sábado de Gloria.
Tus agujeros apestan de puro puto bicharajo que se secó ahí dentro ayuno de sangre porque con los tumbos de la carretera jugabas a despachurrarlos con el culo. ¡Estás loco!, may, desa locura que te anima a cruzar la frontera, para que tu papá esté orgulloso allá en el cielo, como cuando te dieron el cabrón diploma y entre sollozos te dijo "Profe", y casi luego luego se murió, como igual te moriste tú, nomás bajando del trailer. A lo mejor te da tiempo, ¡pinche tan pendejo! , échate otro carrujo, chingá, pero pélale, ya te quedan pocos pellejos y tu calaca ya mero se queda limpiecita, pa' que puedas cruzar la mera mera frontera, ¡la mera mera!
Tus agujeros apestan de puro puto bicharajo que se secó ahí dentro ayuno de sangre porque con los tumbos de la carretera jugabas a despachurrarlos con el culo. ¡Estás loco!, may, desa locura que te anima a cruzar la frontera, para que tu papá esté orgulloso allá en el cielo, como cuando te dieron el cabrón diploma y entre sollozos te dijo "Profe", y casi luego luego se murió, como igual te moriste tú, nomás bajando del trailer. A lo mejor te da tiempo, ¡pinche tan pendejo! , échate otro carrujo, chingá, pero pélale, ya te quedan pocos pellejos y tu calaca ya mero se queda limpiecita, pa' que puedas cruzar la mera mera frontera, ¡la mera mera!
Bajo una palapa
Ve pasar las estaciones y permanece incólume aun si hay huracán, tampoco se inmuta cuando viene el médico a revisar los catéteres que le administran nutrientes básicos ni cuando su guardián llama a los fontaneros para que cambien los filtros de la enorme tina en la que vive desnudo, en cuclillas, con la mirada perdida en la playa que el mar devora y devuelve a diario. A ratos, y por lapsos muy breves, cierra los ojos, se supone que duerme.
Dicen que está loco...
Dicen que está loco...
19 nov 2003
El Arte de la Guerra
Ocupado en inspirar a Sun Tsu, no puso atención a la remesa de almas que acababa de llegar, muchas de ellas que, de seguro, en vida fueron soldados.
Luzbel se concentró y casi pudo sentir la mano del gran estratega escribiendo:
«No hay mejor victoria que evitar las grandes batallas.»
—... ¡Si lo hubiera pensado antes!
17 nov 2003
Abismo interior
Es la víspera y vela sus armas...
A ratos trata de hallar consuelo pensando en el fuego que ha robado para los hombres y en la posibilidad del triunfo. Luego se estremece acongojado al imaginar el valle de lágrimas que será el Mundo, si Yahvé se alza con la victoria.
Es la víspera, y Lucifer Arcángel vela sus armas.
A ratos trata de hallar consuelo pensando en el fuego que ha robado para los hombres y en la posibilidad del triunfo. Luego se estremece acongojado al imaginar el valle de lágrimas que será el Mundo, si Yahvé se alza con la victoria.
Es la víspera, y Lucifer Arcángel vela sus armas.
3 nov 2003
Insolubilia (Cambios)
La nave está a punto de atravesar ese umbral —paradójico e ignoto— en donde el Universo se toca con su imagen especular, su universo gemelo. La élite científica de la Galaxia —a cargo de instrumentos desarrollados a través de seis siglos— describirá con meticulosidad todos los cambios físicos que han de sufrir, tanto la materia inerte como los cuerpos orgánicos. Arriesgan la vida, mas estos héroes descifrarán las claves ocultas del Cosmos. Cuando entran a la zona desconocida, la misión entera contiene la respirciòn, porestando tenzioon uooızuǝʇ opuɐʇsǝɹod 'uòıɔɹıdsǝɹ ɐl ǝuǝıʇuoɔ ɐɹǝʇuǝ uóısıɯ ɐl 'ɐpıɔouoɔsǝp ɐuoz ɐl ɐ uɐɹʇuǝ opuɐnɔ˙soɯsoɔ lǝp sɐʇlnɔo sǝʌɐlɔ sɐl uáɹɐɹɟıɔsǝp sǝoɹéɥ sollǝnbɐ sɐɯ 'ǝɯɹouǝ sǝ ɐpıʌ ɐl ǝpoƃsǝıɹ lǝ ˙soɔıuáƃɹo sodɹǝnɔ sol oɯoɔ ǝʇɹǝuı ɐıɹǝʇɐɯ ɐl oʇuɐʇ 'ɹıɹɟns ǝp uɐɥ ǝnb soɔısíɟ soıqɯɐɔ sol sopoʇ pɐpısolnɔıʇǝɯ uoɔ áɹıqıɹɔsǝp —solƃıs sıǝs ǝp séʌɐɹʇ ɐ sopɐlloɹɹɐsǝp soʇuǝɯnɹʇsuı ǝp oƃɹɐɔ ɐ— ɐıxɐlɐƃ ɐl ǝp ɐɔıɟíʇuǝıɔ ǝʇılé ɐl ˙olǝɯǝƃ osɹǝʌıun ns ɹɐlnɔǝdsǝ uǝƃɐɯı ns uoɔ ɐɔoʇ ǝs osɹǝʌıun lǝ ǝpuop uǝ —oʇouƃı ǝ oɔıɾópɐɹɐd— lɐɹqɯn ǝsǝ ɹɐsǝʌɐɹʇɐ ǝp oʇund ɐ áʇsǝ ǝʌɐu ɐl hasta qeue entienden, desilusionados, que no va a pasar nada, !!nada de nada!!
31 oct 2003
Aparición
¡Órale cabrón!, ¡ya mero llegas! O qué, ¿te me vas a rajar? Mira que tanta pinche sangre y pa' nada... Que t'inyecten la otra, te dije, manquestén más caras. Dile a la monjita que deje de estar pendejeando dizque tomando la presión y que te ponga guso de vuelta —y a tu puta vieja que le chingue con el petate, que una cosa es que se manche de tus rodillas sacríficas y otra con tanta güey meada. ¡Te dije dende Peralvillo, 'ora no te la vas'acabar, ni modo de comprar estos sombreritos con estampita y las jijas cocas a quince pesos! Por eso nunca les hago caso, 'tán jo-didos, carajos peregrinos pachecos, ¡váyanse mejor de chalmeros a Chalma...!, ¡no mamen, hijuesús!
Antes nomás venían borrachos.
Antes nomás venían borrachos.
30 oct 2003
El árbol de la ciudad de las noches tristes
Ya nadie le hace caso, como si fuera invisible, es un ahuehuete que alguna vez tuvo siete siglos encima. Años atrás un desquiciado le prendió fuego y, poco después —como igual ya quería morirse de la nostalgia del agua viva— se secó. Pero allí lo tienen: sigue erguido a base de inyecciones de cemento y cédulas museográficas.
Una pareja se besa en el chipichipi —ella tiene lágrimas en los ojos. Cuando se vayan, yo también me detendré a llorar tantito.
9 oct 2003
Contrato de evasión
Harto de los pequeños compromisos de la vida cotidiana, juras nunca volver a preocuparte por nimiedades.
Cuando te ves en el espejo suspiras aliviado. Además, el kepí de la Legión Extranjera combina con el color de tus ojos.
Cuando te ves en el espejo suspiras aliviado. Además, el kepí de la Legión Extranjera combina con el color de tus ojos.
7 oct 2003
El Centinela de la Galaxia
Nada más por suerte logró escapar del Torbellino de Megara. Aparca su vehículo averiado en un asteroide remoto cuando de súbito es víctima de una andanada de rayos mnesi-uberquánticos a la que él responde con lo único que le queda: una bomba de superpresión...
—¡La olla express! ¡¡Mi mamá va a matarme!!
6 oct 2003
La insoportable levedad del fut
El partido no era tan importante, pero se había propuesto no perderse ninguno, su lealtad de hincha es a toda prueba. Las papitas, las cervezas, su esposa en casa de la suegra, el teléfono desconectado, su hijo... ¡su hijo! ¿Cómo pudo olvidarlo? Hoy se jugaba la final y prometió estar ahí. Hizo el intento de incorporarse, su mente resolvió que aún estaba a tiempo de llegar al campo, fue su cuerpo el que se negó a ir.
4 oct 2003
Pena
Se trataba de una falta venial pero, de acuerdo al estricto sistema disciplinario de su profesor, debía ser castigada. Una reprimenda y un correctivo: limpiar el pizarrón después de clase.
Tras escucharse el timbre, ella estaba de pie, sola enmedio del aula. Él la miraba severo, extendiéndole el trapo y la cubeta. La chiquilla levantó con el dedo cordial quince centímetros de la falda —muy lentamente—... Garbosa, dio la vuelta y abandonó la escuela.
El maestro se retiró algo más tarde, cuando hubo terminado.
Tras escucharse el timbre, ella estaba de pie, sola enmedio del aula. Él la miraba severo, extendiéndole el trapo y la cubeta. La chiquilla levantó con el dedo cordial quince centímetros de la falda —muy lentamente—... Garbosa, dio la vuelta y abandonó la escuela.
El maestro se retiró algo más tarde, cuando hubo terminado.
2 oct 2003
Excusas
Al primer timbrazo, su mente comienza a elucubrar pretextos, a cual más creativo —seguro quieren endilgarle una de esas entrevistas laborales que consigue su esposa. ¡Dos, tres, cuatro ring-rines! Su cerebro trabaja al máximo, miles de historias le pasan por la cabeza, mas no concreta nada y por un instante cree que, ahora sí, tendrá que descolgar el aparato y decir: «Diga».
Pero es muy tarde, no se le ocurre nada y el teléfono guarda un silencio total. Pronto sus pensamientos divagan a la velocidad habitual y él ha regresado a su profundo y tranquilo letargo.
Pero es muy tarde, no se le ocurre nada y el teléfono guarda un silencio total. Pronto sus pensamientos divagan a la velocidad habitual y él ha regresado a su profundo y tranquilo letargo.
18 sep 2003
Campanadas
El Mago Zapatero está por perder el quicio debido a los gritos y manotazos de la furiosa cliente, un sudor de hielo ha empapado su túnica y el estomago le arde en llamas. Mas también lo consume el orgullo, nunca ha pergeñado par tan soberbio: en esmeralda salpicada de rubíes, con forros de piel de unicornio y suela de oro y plata.
Sólo falta que sus nerviosas manos incrusten los diamantes que rematan los tacones de zafiro... El Hada Madrina apenas si lo deja terminar, le arrebata las zapatillas y se transporta de inmediato a casa de Cenicienta. Va dando tumbos, vuelta malhayas y conjuros, temerosa de que su niña calce esas otras porquerías de vidrio que le quedan guangas.
17 sep 2003
Ecos
Desde la neblina escucho que se acerca un par de zapatos de tacón. No es mi imaginación, veo que los pocos transeúntes a la luz de la Luna también levantan la cabeza..., ¡o tal vez sí!. Desde que se extinguieron las mujeres, nuestros deseos tienen vida propia.
16 sep 2003
De cabezas y calcañares
Ya se van Adán y Eva, cuando Yahvé los alcanza y le tiende a ella un par de zapatos de tacón.
—Para las serpientes —le dice.
—Para las serpientes —le dice.
15 sep 2003
Inmigrantes
El museo siempre se abarrota en días festivos, sus tres dimensiones son recorridas por la alharaca de los niños, la culta circunspección de los adultos y la nostalgia de los relatos de los muy ancianos, quienes aún conservan algún huesecillo vestigial.
En la sala dedicada a las extremidades inferiores, las urnas, presurizadas y transparentes, exhiben toda clase de zapatos de tacón —calzado de dama bajo, alto y altísimo—, botas de minero y de alpinista, lujosas zapatillas, mocasines, borceguíes, zuecos, bostonianos, plataformas, de distintas épocas y de todos los pueblos antiguos. La muestra se ambienta con extraños tabaleos, de diferentes tonos e intensidades, acústica reminiscente de tiempos idos.
Niñas y mujeres sienten un ligero escozor en su aleta caudal cuando los guías explican el uso y significado de estas prendas, tan obsoletas en el mundo acuático.
29 ago 2003
Bengalas
La chiquilla resistió hasta el último momento, mas tiritaba de frío y quería seguir viendo a la Virgen de Guadalupe. Puso fuego a la única lucecita que quedaba y se cerraron sus ojos: la explosión nuclear destruyó la Ciudad, calcinando a millones de habitantes.
Ambas, muy juntas, se alejaron caminando entre las ruinas, inmunes a la radioactividad.
—Me las hubieran comprado todas, ¿verdad madrecita? —aseveró la inocente vendedora.
—Claro que sí, mi'jita, pero ya me los chingué —contestó María, apretando con fuerza la mano de la niña.
Ambas, muy juntas, se alejaron caminando entre las ruinas, inmunes a la radioactividad.
—Me las hubieran comprado todas, ¿verdad madrecita? —aseveró la inocente vendedora.
—Claro que sí, mi'jita, pero ya me los chingué —contestó María, apretando con fuerza la mano de la niña.
24 ago 2003
Tromp l'oeil
El conde se acicalaba frente al espejo cuando de súbito, con una sonrisa, recordó que le estaba vedado mirar su propia imagen.
Se fue de allí pensando en la naturaleza de la luz y de la sombra, y sobre cómo la mente suele jugarnos divertidas bromas.
Se fue de allí pensando en la naturaleza de la luz y de la sombra, y sobre cómo la mente suele jugarnos divertidas bromas.
16 ago 2003
Reflexiones especulares _bis
Este vampiro nunca había visto —¡por supuesto!— su imagen reflejada en el espejo, así que brincó espantado al reconocerse.
Pero enseguida se tranquilizó, al recordar que todos, mortales y vampiros, tenemos un doble del otro lado. Aunque sólo los vampiros tengan la extraña facultad de percibirlo cuando coinciden ambos en el mismo espejo.
Pero enseguida se tranquilizó, al recordar que todos, mortales y vampiros, tenemos un doble del otro lado. Aunque sólo los vampiros tengan la extraña facultad de percibirlo cuando coinciden ambos en el mismo espejo.
14 ago 2003
La máscara de hierro y el corazón de piedra
No vaciló un sólo instante, decidido, puso la punta de la espada en el cuello del primogénito.
Le susurró, pero con un registro tan potente que el otro escuchó fuerte y claro: —Mi señor, si os elijo, lo único que me deberéis será la vida. Él, me lo deberá todo.
Luego de asesinar a Luis XIV, se volvió hacia el prisionero de la Bastilla: —Vuestra Majestad tiene en mí al más leal de sus vasallos. Disponed de Artagnan, Capitán de los Mosqueteros.
Le susurró, pero con un registro tan potente que el otro escuchó fuerte y claro: —Mi señor, si os elijo, lo único que me deberéis será la vida. Él, me lo deberá todo.
Luego de asesinar a Luis XIV, se volvió hacia el prisionero de la Bastilla: —Vuestra Majestad tiene en mí al más leal de sus vasallos. Disponed de Artagnan, Capitán de los Mosqueteros.
12 ago 2003
Myrurgia
The gate is straight/Deep and wide/Break on through to the other side ~James Douglas Morrison
Por fin concitó la energía necesaria para cruzar el espejo. Al otro lado, su alter ego acumulaba inconmensurables torbellinos de poder con el mismo objeto.
Cuando dio el salto supo que había tenido éxito, aunque las apariencias no indicaran cambio alguno. A su doble le ocurrió lo mismo, y ambos entendieron que, por primera vez, las Leyes del Universo torcieron su curso.
El quedar atrapado en un mundo ajeno al suyo le pareció un precio pequeño por tan excelso logro.
Por fin concitó la energía necesaria para cruzar el espejo. Al otro lado, su alter ego acumulaba inconmensurables torbellinos de poder con el mismo objeto.
Cuando dio el salto supo que había tenido éxito, aunque las apariencias no indicaran cambio alguno. A su doble le ocurrió lo mismo, y ambos entendieron que, por primera vez, las Leyes del Universo torcieron su curso.
El quedar atrapado en un mundo ajeno al suyo le pareció un precio pequeño por tan excelso logro.
8 ago 2003
Déjà vu
¡Ésto es un Déjà vu!, estuve aquí antes... Las circunstancias, el paisaje, los sonidos, los aromas, toda esta gente... ¡Ajá!, y ése que viene por la vereda, sin lugar a dudas: ¡¡soy yo!!
2 ago 2003
Yin Yang
El sabio gobernante y filósofo chino usa un doble para que lo sustituya cuando la carga del Imperio sobrepasa sus fuerzas.
Hoy por la mañana, cuando iba a firmar los edictos del día, no supo si era Chuang-Tsé, el Emperador, que creía que era su propio doble, o el doble de Chuang-Tsé que creía que era el Emperador.
Hoy por la mañana, cuando iba a firmar los edictos del día, no supo si era Chuang-Tsé, el Emperador, que creía que era su propio doble, o el doble de Chuang-Tsé que creía que era el Emperador.
1 ago 2003
Mi doble
Sé que en algún lugar del Universo existe y es idéntico a mí; pero, tal vez, ésto no sea del todo exacto y él no esté sentado con toda tranquilidad escribiendo, como yo.
Imagino, por ejemplo, que una enorme grieta se acaba de abrir bajo sus pies y un abismo terrible se lo está traga... ¡¡¡aaaaarghghghgh!!!
29 jul 2003
NON·FECIT·TALITER
La Virgen, Fray Juan de Zumárraga y Sebastián Ramírez, estaban discutiendo de la más acalorada guisa. El arzobispo insistía en magrear a la Guadalupana, hasta que ésta, colérica, le produjo un aparatoso espasmo que lo envió echando chispas contra la pared.
El Oidor se desternilló de risa y se orinó en el calzón, provocando que los otros dos vomitaran asqueados.
Estaban ya en la etapa depresiva, cuando la Madre de Dios dijo: —Tenemos que hacer algo audaz antes de que llegue el Virrey —y continuó, levitando alrededor de la estancia—, tengo un plan. Pero tienen que hacer lo que yo diga..., ¡o me busco compinches menos imbéciles que ustedes!
—¡Guardias! ¡Tráiganme ese pinche indio Juan Diego!— gritó por la ventana y se dispuso a trinchar el pernil de cerdo.
El Oidor se desternilló de risa y se orinó en el calzón, provocando que los otros dos vomitaran asqueados.
Estaban ya en la etapa depresiva, cuando la Madre de Dios dijo: —Tenemos que hacer algo audaz antes de que llegue el Virrey —y continuó, levitando alrededor de la estancia—, tengo un plan. Pero tienen que hacer lo que yo diga..., ¡o me busco compinches menos imbéciles que ustedes!
—¡Guardias! ¡Tráiganme ese pinche indio Juan Diego!— gritó por la ventana y se dispuso a trinchar el pernil de cerdo.
28 jul 2003
El testamento de Peeping Tom
—Sí, señor..., soy yo y no, no me quedé ciego, ¡puros cuentos! Se me
concedió la visión más hermosa que mortal alguno gozara, vi a Lady
Godiva cuando su famosa cabalgata.
—Mercado de Coventry, 31 de mayo de 1043. No menos de tres mil personas asistieron, dispuestas a mantener la cabeza baja y los ojos cerrados mientras su heroína montaba desnuda tan brioso corcel. El único que se atrevió a mirarla fui yo, y no me arrepiento, tenía trece años y era aprendiz de sastre. Juré nunca decirle a nadie, pero ya no importa. Por eso, Padre, ésta es la primera vez que confieso mis pecados.
—Ella me guiñó el ojo, y hoy traigo a la tumba el recuerdo del fulgor de aquella diosa: lucía el más elegante de sus vestidos de tisú, toda engalanada con sus joyas y los guantes de cabritilla acariciando la brida.
—Mercado de Coventry, 31 de mayo de 1043. No menos de tres mil personas asistieron, dispuestas a mantener la cabeza baja y los ojos cerrados mientras su heroína montaba desnuda tan brioso corcel. El único que se atrevió a mirarla fui yo, y no me arrepiento, tenía trece años y era aprendiz de sastre. Juré nunca decirle a nadie, pero ya no importa. Por eso, Padre, ésta es la primera vez que confieso mis pecados.
—Ella me guiñó el ojo, y hoy traigo a la tumba el recuerdo del fulgor de aquella diosa: lucía el más elegante de sus vestidos de tisú, toda engalanada con sus joyas y los guantes de cabritilla acariciando la brida.
18 jul 2003
La sombra y el destello
—La sombra, la total oscuridad, según los textos pre-védicos —decía el profesor McHelm cuando vio ingresar al auditorio a su rival, Würlitzer, que acababa de llegar de Berlín—... Tal vez herr Doctor quiera darnos su ilustre opinión.
—¡Claro que se la daré, mi estimado colega!, aunque sabe que disiento —contestó el aludido, con su característico tono burlón—, la materia que perseguimos sólo se obtendrá cuando se logre la transparencia absoluta.
*
—Mi estimado amigo —decía Sherlock Holmes mientras revisaba los cadáveres aún tibios—, tal vez nunca conoceremos la invisibilidad, mas estas mentes privilegiadas han alcanzado algo en verdad notable: la inexistencia. —Luego de una pausa para encender su pipa, concluyó. —Elemental, mi querido Watson.
—¡Claro que se la daré, mi estimado colega!, aunque sabe que disiento —contestó el aludido, con su característico tono burlón—, la materia que perseguimos sólo se obtendrá cuando se logre la transparencia absoluta.
*
—Mi estimado amigo —decía Sherlock Holmes mientras revisaba los cadáveres aún tibios—, tal vez nunca conoceremos la invisibilidad, mas estas mentes privilegiadas han alcanzado algo en verdad notable: la inexistencia. —Luego de una pausa para encender su pipa, concluyó. —Elemental, mi querido Watson.
17 jul 2003
Lágrimas de sangre
Qué tragedia cuando descubrió que no podía reflejarse en los espejos. Después se enteró de que, además, era invisible a los ojos de los humanos.
Hoy supo la verdad: —Los vampiros no existen —dijo su madre.
Ambas se acurrucaron en el viejo campanario y estuvieron llorando toda la noche.
Hoy supo la verdad: —Los vampiros no existen —dijo su madre.
Ambas se acurrucaron en el viejo campanario y estuvieron llorando toda la noche.
10 jul 2003
Claustro
Hoy decide llevar sólo las exquisitas medias de seda sintética y los
zapatos de tacón, pero un resto de pudor la conmina a ponerse el
négligée. En los corredores se escucha el crescendo de las risas y el
secreteo que anticipa los placeres de tan mágica noche. En el acmé de la
excitación voltea al viejo sillón y mira con desprecio el hábito. De
pronto, la recorre un escalofrío mientras piensa en el Altísimo.
—¡Bah!, ¡Dios no existe! —exclama cuando recupera la compostura e imagina el cuerpo desnudo de Sor Juana.
—¡Bah!, ¡Dios no existe! —exclama cuando recupera la compostura e imagina el cuerpo desnudo de Sor Juana.
El traje nuevo de la Emperatriz
La sexagenaria desfilaba frente a sus súbditos, vistiendo sólo zapatos de tacón y medias de seda. Los pícaros que le habían vendido el traje, sólo para inteligentes, habían partido al amanecer.
Una pequeña, que veía el espectáculo desde los hombros de su padre, gritó: —¡¡la Emperatriz va desnuda!!
La soberana no se inmutó..., ni siquiera cuando un lancero traspasó al hombre, mientras que la plebe furiosa molía a golpes a la criatura.
Una pequeña, que veía el espectáculo desde los hombros de su padre, gritó: —¡¡la Emperatriz va desnuda!!
La soberana no se inmutó..., ni siquiera cuando un lancero traspasó al hombre, mientras que la plebe furiosa molía a golpes a la criatura.
9 jul 2003
Silk Stockings
Su falda corta destaca las líneas pintadas con negro de humo en las piernas, no para fingir, sino para insinuar las inexistentes medias. Los cuatro soldados, clientes únicos en el derruido bistrot, apenas si voltean a verla, hasta que uno de ellos comienza a juguetear mostrándole el paquete que trae en la mano y que ella identifica de inmediato.
Los ojos de la chiquilla siguen ávidos la fascinación de las medias de seda, que se estiran y hacen bolita entre los cuarenta dedos que también magrean las tiernas carnes, mientras desesperada intenta explicar en incomprensible francés que se acuesta con todos, aun con el negro, pero si se las obsequian.
Los ojos de la chiquilla siguen ávidos la fascinación de las medias de seda, que se estiran y hacen bolita entre los cuarenta dedos que también magrean las tiernas carnes, mientras desesperada intenta explicar en incomprensible francés que se acuesta con todos, aun con el negro, pero si se las obsequian.
8 jul 2003
Paradoja
No, no te las quites —dijo el cliente, así que Luzazul, con su habitual cara de fastidio lúbrico, se recostó desnuda excepto por las medias de seda artificial, y abrió las piernas.
Años después, reviviendo las mil veces que había escuchado esa súplica, decidió quitarse la vida con sólo las medias puestas.
Pero no encontró otra cosa para colgarse.
Años después, reviviendo las mil veces que había escuchado esa súplica, decidió quitarse la vida con sólo las medias puestas.
Pero no encontró otra cosa para colgarse.
Medias de seda
Llegó a Perisur desde temprano. Ha pasado horas mirando escaparates, como cada sábado antes de regresar a casa para una noche de sexo culpable. La plaza está llena de hombres que hacen lo mismo, excepto algunos que caminan en parejas o que, solos, buscan un obsequio para su amado. ¡Cómo los envidia!, él intentó hacerlo dos veces, una cuando adolescente y otra un par de años atrás. No funcionó.
Compra un juego de medias negras de lycra y otro de nylon invisible, al tiempo que se pregunta por qué las anuncian como medias de seda.
Era muy pequeño, por eso no las recuerda, pero ha ido al museo, ahí las exhiben embalsamadas, muchas en ropa interior, con medias y ligueros. Pero están muertas, la nube áurea las mató a todas.
Toma el metro y regresa a su cama donde, entre catálogos de lencería y una centena de medias de seda, se masturba tres o cuatro veces. Después se emborracha.
Compra un juego de medias negras de lycra y otro de nylon invisible, al tiempo que se pregunta por qué las anuncian como medias de seda.
Era muy pequeño, por eso no las recuerda, pero ha ido al museo, ahí las exhiben embalsamadas, muchas en ropa interior, con medias y ligueros. Pero están muertas, la nube áurea las mató a todas.
Toma el metro y regresa a su cama donde, entre catálogos de lencería y una centena de medias de seda, se masturba tres o cuatro veces. Después se emborracha.
7 jul 2003
Poderes
Conectado al respirador y en la oscuridad del síncope, tiene la mente fija sobre aquella cuchara de la vitrina junto a la vieja mecedora.
Durante años engañó a los crédulos, hasta que su charlatanería quedó en evidencia. Pero hubo una ocasión, sólo una, en que el cubierto de metal se dobló por completo, sin truco alguno de prestidigitación o imaginerías ópticas. Durante los últimos años tuvo dudas, mas ahora, en la lucidez que precede a la muerte, está seguro de que lo sucedido pertenece a lo sobrenatural: una singularidad en las estrictas leyes del Universo.
En una salita olvidada de la lujosa mansión, tras el grueso vidrio que la protege, una cuchara comienza a desdoblarse.
Durante años engañó a los crédulos, hasta que su charlatanería quedó en evidencia. Pero hubo una ocasión, sólo una, en que el cubierto de metal se dobló por completo, sin truco alguno de prestidigitación o imaginerías ópticas. Durante los últimos años tuvo dudas, mas ahora, en la lucidez que precede a la muerte, está seguro de que lo sucedido pertenece a lo sobrenatural: una singularidad en las estrictas leyes del Universo.
En una salita olvidada de la lujosa mansión, tras el grueso vidrio que la protege, una cuchara comienza a desdoblarse.
6 jul 2003
De cómo Yuang-Tsé no inventó la cuchara
Yuang-Tsé contemplaba la pala recargada en el fogón; había estado trabajando todo el día y, con toda justicia, disfrutaba de la comida que le preparara su esposa. Algo, sin embargo, lo incomodaba: una idea difusa que le aparecía con cierta periodicidad, desde que era un adolescente.
Cansado, olvidó sus cavilaciones, tomó los palillos y volvió a concentrarse en la merienda. ¡Qué iba a estar él para inventos!
5 jul 2003
Murmullo del Tajo
El embravecido incendio devora las imponentes torres y derrumba los altos techos. En la oscuridad de Toledo, el conde observa desde su litera, y son sus ojos ardientes chispas en el rostro seco de un cuerpo enjuto.
Los miserables saqueadores pasan a su lado corriendo, sin reparar en el responsable del fuego y de su buena suerte. Uno de ellos, con la prisa, deja caer a los pies de Benavente una fina y costosa cuchara. El leal castellano, absorto y distraído, se agacha y la toma con la mano izquierda. De súbito, vuelve a la vida. En su cabeza estalla la remota posibilidad de que los labios del duque de Borbón se hayan siquiera acercado al argento, desenvainando la espada, de un sólo golpe cercena esa mano que tocara el infame objeto, arrebata a su criado la antorcha y ahí mismo cauteriza la herida.
Días después el Rey ordena que el blasón del fiel vasallo porte, en campo de gules, una mano —amputada, sangrante— agarrando aquella cuchara de plata.
Los miserables saqueadores pasan a su lado corriendo, sin reparar en el responsable del fuego y de su buena suerte. Uno de ellos, con la prisa, deja caer a los pies de Benavente una fina y costosa cuchara. El leal castellano, absorto y distraído, se agacha y la toma con la mano izquierda. De súbito, vuelve a la vida. En su cabeza estalla la remota posibilidad de que los labios del duque de Borbón se hayan siquiera acercado al argento, desenvainando la espada, de un sólo golpe cercena esa mano que tocara el infame objeto, arrebata a su criado la antorcha y ahí mismo cauteriza la herida.
Días después el Rey ordena que el blasón del fiel vasallo porte, en campo de gules, una mano —amputada, sangrante— agarrando aquella cuchara de plata.
4 jul 2003
La Máscara de Hierro
Creyeron que la cuchara habría de perderlo. La corte entera esperaba suspendida de ese sencillo utensilio. Sin atreverse a externar sospecha alguna, nadie ignoraba que el gemelo de Luis XIV era zurdo.
Ante el desconcierto general, el Rey tomó el plato con las dos manos y se lo llevó a la boca. Como en la Bastilla.
Ante el desconcierto general, el Rey tomó el plato con las dos manos y se lo llevó a la boca. Como en la Bastilla.
3 jul 2003
Posesiones
En su cueva, el faquir enseña a los discípulos el arte de carecer de deseos, pero se sabe un hipócrita. En un oscuro recoveco guarda una tosca cuchara de madera, mientras engaña a sus seguidores diciendo que le basta y sobra con la escudilla.
1 jul 2003
Inducción y deducción
Ha trabajado durante meses con la única pista que quedara en la escena del crimen 'casi perfecto'. Lo alienta la convicción de que, tarde o temprano, ese objeto tan particular lo ha de conducir al elusivo perpetrador: Una caja de Cohibas Espléndidos, intacta excepto por estar vacía.
En un lujoso hotel de Europa, deteniendo un momento el goce vertiginoso del botín, el ladrón se desternilla de risa. Sabe que no hay huella alguna que lo involucre, y que la broma, la de los puros, es la broma perfecta: nunca ha fumado.
En un lujoso hotel de Europa, deteniendo un momento el goce vertiginoso del botín, el ladrón se desternilla de risa. Sabe que no hay huella alguna que lo involucre, y que la broma, la de los puros, es la broma perfecta: nunca ha fumado.
7 jun 2003
Chippendale
—Elegantes damas aquí presentes... —La voz del sonido retumba clara y lasciva entre el silencio de la concurrencia a punto de estallar.
Instantes después, de entre las luces apagadas y el redoble del tambor, el reflector ilumina el sencillo taburete del proscenio. Cuando comienza la música sensual y exótica aparece, como de la nada, un hombre desnudo.
Exhibe una figura atlética y elegante, aunque su cincuentena resulte evidente para el público, formado por ricas damas de todas las edades que exclaman entusiasmadas —¡Quiero!, ¡papacito!
Los movimientos acompasados a los de la orquesta provocan una andanada de alaridos en el momento que toma la trusa que le arrojan y se la pone.
—¡¡Ayyyyyy!! ¡¡Mmmmmm!! ¡¡Más, más!!...
Una a una y con lentitud extrema, sigue con el resto de las prendas, mientras el juego de las luces y la cadencia de la erótica danza acompañan los efluvios hormonales femeninos.
—¡Así, así! ¡Mi amor, mi dios! ¡Ven, ven...!
Al final, calza los zapatos de charol, se ajusta la levita y cubre el rostro con la capa... Mas el clímax llega cuando muestra los ebúrneos colmillos. Las espectadoras entonces trepan frenéticas al escenario. Una de ellas, la afortunada, logra ensartarle el cuello y muere allí mismo entre espasmos de placer y una profusa hemorragia.
—¡¡Yo, yo!! ¿¡Por qué...!?
Las otras se mesan los cabellos y desgarran sus ropas al tiempo que, sin éxito, tratan de tocar por última vez al vampiro que se desvanece.
Instantes después, de entre las luces apagadas y el redoble del tambor, el reflector ilumina el sencillo taburete del proscenio. Cuando comienza la música sensual y exótica aparece, como de la nada, un hombre desnudo.
Exhibe una figura atlética y elegante, aunque su cincuentena resulte evidente para el público, formado por ricas damas de todas las edades que exclaman entusiasmadas —¡Quiero!, ¡papacito!
Los movimientos acompasados a los de la orquesta provocan una andanada de alaridos en el momento que toma la trusa que le arrojan y se la pone.
—¡¡Ayyyyyy!! ¡¡Mmmmmm!! ¡¡Más, más!!...
Una a una y con lentitud extrema, sigue con el resto de las prendas, mientras el juego de las luces y la cadencia de la erótica danza acompañan los efluvios hormonales femeninos.
—¡Así, así! ¡Mi amor, mi dios! ¡Ven, ven...!
Al final, calza los zapatos de charol, se ajusta la levita y cubre el rostro con la capa... Mas el clímax llega cuando muestra los ebúrneos colmillos. Las espectadoras entonces trepan frenéticas al escenario. Una de ellas, la afortunada, logra ensartarle el cuello y muere allí mismo entre espasmos de placer y una profusa hemorragia.
—¡¡Yo, yo!! ¿¡Por qué...!?
Las otras se mesan los cabellos y desgarran sus ropas al tiempo que, sin éxito, tratan de tocar por última vez al vampiro que se desvanece.
6 jun 2003
Funeral
El ataúd de ébano lucía forros de raso verde esmeralda a tono con el uniforme ceremonial del Castellano, de terciopelo de seda en morado real de Prusia y ostentando todas las condecoraciones. ¡Y qué brillo el de aquellos colmillos, como si aún estuviera muerto en vida!
Una hora antes, al dar inicio las exequias, los deudos habían sacrificado setenta doncellas, cuya sangre —vertida sobre la tierra en honor a tan egregio personaje— jamás disfrutaría vampiro alguno.
Cuando se sellaron las puertas de la cripta, los afligidos nocherniegos se alejaron en silencio, casi sin despedirse y volando pensativos hacia sus respectivos países. Ya en casa, y a diario durante los próximos meses, se despertarán entre sudores helados a pleno sol, desgañitándose y llorando... muertos de terror, víctimas de pesadillas con estacas, balas argénteas y crucifijos malditos.
Una hora antes, al dar inicio las exequias, los deudos habían sacrificado setenta doncellas, cuya sangre —vertida sobre la tierra en honor a tan egregio personaje— jamás disfrutaría vampiro alguno.
Cuando se sellaron las puertas de la cripta, los afligidos nocherniegos se alejaron en silencio, casi sin despedirse y volando pensativos hacia sus respectivos países. Ya en casa, y a diario durante los próximos meses, se despertarán entre sudores helados a pleno sol, desgañitándose y llorando... muertos de terror, víctimas de pesadillas con estacas, balas argénteas y crucifijos malditos.
5 jun 2003
Blanca Nieves
El Príncipe Azul se puso de rodillas sobre el túmulo, hizo a un lado la tapa de cristal y contempló extasiado aquel rostro angelical. Tras besar el cuello clarísimo, le clavó los colmillos.
Al terminar, le trajeron un pañuelo de seda para que se limpiara. De su faltriquera extrajo siete monedas de oro y pagó a los enanos.
Al terminar, le trajeron un pañuelo de seda para que se limpiara. De su faltriquera extrajo siete monedas de oro y pagó a los enanos.
Etiquetas:
Recuentos de hadas,
Wámpiros
4 jun 2003
Problema
Vi cómo de su cuello brotaba la sangre caliente, y sentí cómo sus uñas se clavaban en mi carne mientras su aliento se extinguía entre los estertores de la muerte. Pero no pude succionar, mis lametazos fueron infructuosos.
Dicen que ya hay cura para la impotencia... ¡No sé!
Dicen que ya hay cura para la impotencia... ¡No sé!
3 jun 2003
Centuria
—La princesita se pinchará el dedo con una aguja y morirá —fue la sentencia de la bruja perversa.
—No, no morirá —corrigió el hada buena—, sólo se dormirá y, cuando haya pasado un siglo, despertará al ardiente beso de su apuesto caballero.
—No, ¡no! Ningún beso de amor —intervino una segunda hechicera malvada—; vendrá un horrible vampiro, le succionará la yugular y la hermosa princesa recorrerá desquiciada los pasillos del castillo, mordiendo y sangrando a todos aquellos desdichados que hubiesen soñado cien años... por lealtad a la casa real.
—No, no morirá —corrigió el hada buena—, sólo se dormirá y, cuando haya pasado un siglo, despertará al ardiente beso de su apuesto caballero.
—No, ¡no! Ningún beso de amor —intervino una segunda hechicera malvada—; vendrá un horrible vampiro, le succionará la yugular y la hermosa princesa recorrerá desquiciada los pasillos del castillo, mordiendo y sangrando a todos aquellos desdichados que hubiesen soñado cien años... por lealtad a la casa real.
2 jun 2003
Latir
I think we're alone now/the beating of our hearts is the only sound. ~Tommy James
Hemos corrido hasta perder el aliento, y sin obstáculo alguno capaz de separar nuestras manos. ¡Moriría de pasión por el rubor de sus mejillas!
Tal desenfreno debía bastarle, a ella, para siempre. Y la noche guardó silencio, absorta ante tan grande amor, ¡y yo la besaba!
Nos revolcamos de la manera más atávica imaginable, ¡por fin era mía! Eramos los dos y vueltos llamas.
En sus gritos de placer me decía que al fin estábamos solos, y que el latido de nuestros corazones era el único sonido que podía escucharse. ¡Cuánto se equivocó!, el único corazón que palpitaba era el suyo...
No por mucho tiempo.
Hemos corrido hasta perder el aliento, y sin obstáculo alguno capaz de separar nuestras manos. ¡Moriría de pasión por el rubor de sus mejillas!
Tal desenfreno debía bastarle, a ella, para siempre. Y la noche guardó silencio, absorta ante tan grande amor, ¡y yo la besaba!
Nos revolcamos de la manera más atávica imaginable, ¡por fin era mía! Eramos los dos y vueltos llamas.
En sus gritos de placer me decía que al fin estábamos solos, y que el latido de nuestros corazones era el único sonido que podía escucharse. ¡Cuánto se equivocó!, el único corazón que palpitaba era el suyo...
No por mucho tiempo.
1 jun 2003
18 abr 2003
La bayadera
La antigua mansión victoriana retumba con el rítmico vaivén de las tablas, la cítara y el shehnai. Los corazones de los hombres palpitan al unísono con la cadencia de la mágica danza que por momentos estalla en rapto frenético, para enseguida casi quedar inmóvil de tan en suspenso.
Los dedos rozan sutiles los labios de rojo amanecer, luego se retuercen como relámpagos en nubes de verano y se pierden como burbujas en un riachuelo. Las piernas que emanan de ese extraño vapor que las multiplica, entran y salen a placer, cual fantasmas, de los sueños. Y los ojos de miradas imposibles se funden con los de quienes ya no saben si ven una, diez o cien mil mujeres que bailan en el cielo.
Sale a la calle y van en pos de ella, hipnotizados. Dejan atrás el barrio inglés y caminan en trance por el distrito de las Luces Rojas. En el inmundo tiradero —la cloaca de Mumbai— la visión desaparece y la horda recupera de pronto el sentido, apelotonándose de pánico al comenzar el festín de los demonios que los torturan. Los alaridos de terror sólo hacen más delectables los exquisitos efluvios de pasión y sorpresa, y son devorados muy poco a poco.
Los dedos rozan sutiles los labios de rojo amanecer, luego se retuercen como relámpagos en nubes de verano y se pierden como burbujas en un riachuelo. Las piernas que emanan de ese extraño vapor que las multiplica, entran y salen a placer, cual fantasmas, de los sueños. Y los ojos de miradas imposibles se funden con los de quienes ya no saben si ven una, diez o cien mil mujeres que bailan en el cielo.
Sale a la calle y van en pos de ella, hipnotizados. Dejan atrás el barrio inglés y caminan en trance por el distrito de las Luces Rojas. En el inmundo tiradero —la cloaca de Mumbai— la visión desaparece y la horda recupera de pronto el sentido, apelotonándose de pánico al comenzar el festín de los demonios que los torturan. Los alaridos de terror sólo hacen más delectables los exquisitos efluvios de pasión y sorpresa, y son devorados muy poco a poco.
9 abr 2003
La caída
I sing the body electric... ~Walt Whitman
Nada apaciguaba la Cólera Divina, y ya los veía alejarse del Paraíso. Iracundo, los maldijo una vez más:
«¡Que vuestros cuerpos... sean vuestras almas!»
Nada apaciguaba la Cólera Divina, y ya los veía alejarse del Paraíso. Iracundo, los maldijo una vez más:
«¡Que vuestros cuerpos... sean vuestras almas!»
Trampa de honor
Aventó su resto, la mano era requetechula y quiso agarrarla, pidió al rival una carta nomás y que lo dejara ver. Miró la flor del triunfo y se puso de pie y secó el sudor helado que mojaba su frente. De entre los presentes sólo su contrincante percibió el ligero temblor en las comisuras de los labios. —Ahora sí, compaye, es todo: mi cuaco, mi jacal y mi dinero. De que te toca te toca, ya no tengo pa' jugar así que con tu permiso...
—¿Cuál es la prisa, mi hermano? —preguntó el aludido—, siempre has sido ley, famoso por levantar del petate, al rayar el alba, a tus acreedores. Mas mientes si dices que nada... ¿Y mi ahijada?, ¿la Mireya?, ¿la que acabo de sacar a sus quince años?
Silencio... Margarito se sentó de nuevo y propuso con frialdad: —Contra todo lo que está en la mesa, más tu rancho chico y los caballos. —Prendió un tabaco y se lo fumó como si cualquier cosa—. ¡Nunca dirán que se rajó un Guzmán!, ¡mucho menos al cuarto para las doce!
Cuando su compadre volteó el último siete, se paró otra vez y con voz sonora le dijo —mañana, a las primeras luces, será tuya la prenda que me jugué y perdí de fiado.
Al amanecer, un Juan Carbajal Domingo que arde en deseo se acicala para recibir a la linda niña en botón, a poco escucha en el empedrado las espuelas oxidadas del pagano. Las oye, instantes después, alejarse. Sale a cobrar la deuda y la halla sentada en el zaguán, trajeada de fiesta y con la dulce sonrisa de siempre; no puede dejar de admirarla, sigue igual de tierna y hermosa..., aún ahora que un cuajo de sangre le cuelga del cuello.
Silencio... Margarito se sentó de nuevo y propuso con frialdad: —Contra todo lo que está en la mesa, más tu rancho chico y los caballos. —Prendió un tabaco y se lo fumó como si cualquier cosa—. ¡Nunca dirán que se rajó un Guzmán!, ¡mucho menos al cuarto para las doce!
Cuando su compadre volteó el último siete, se paró otra vez y con voz sonora le dijo —mañana, a las primeras luces, será tuya la prenda que me jugué y perdí de fiado.
Al amanecer, un Juan Carbajal Domingo que arde en deseo se acicala para recibir a la linda niña en botón, a poco escucha en el empedrado las espuelas oxidadas del pagano. Las oye, instantes después, alejarse. Sale a cobrar la deuda y la halla sentada en el zaguán, trajeada de fiesta y con la dulce sonrisa de siempre; no puede dejar de admirarla, sigue igual de tierna y hermosa..., aún ahora que un cuajo de sangre le cuelga del cuello.
2 abr 2003
Trampa de la trampa
El plan era perfecto: ella escribiría los números de las respuestas en el muslo, justo encima de la malla negra.
El muchacho, aturdido, no pudo concentrarse en el examen; el profesor, que lo vio todo..., tampoco.
El muchacho, aturdido, no pudo concentrarse en el examen; el profesor, que lo vio todo..., tampoco.
31 mar 2003
Amazona desnuda
Leofric, conde de Mercia, es otro hombre, y sus vasallos han vuelto a inclinar la cabeza, aterrados ante el rictus de Lady Godiva.
Hoy, Coventry amaneció al pregón de una segunda cabalgata: Su hermosa señora iba a mujeriegas empalada sobre dos garrotes clavados a la silla, y las manos atadas a la brida con su propia cabellera.
Hoy, Coventry amaneció al pregón de una segunda cabalgata: Su hermosa señora iba a mujeriegas empalada sobre dos garrotes clavados a la silla, y las manos atadas a la brida con su propia cabellera.
24 mar 2003
Gengenesgénesis XXXI
La claque de ángeles y gigantes abarrota el Gran Teatro del Principio del Mundo, afuera queda el letrero que anuncia: La Creación, de Yahvé.
Uno a uno van apareciendo los personajes: las estrellas, los animales, las plantas, Adán, Eva, la Sierpe...
Minutos después Dios huye por su vida entre la lluvia de jitomatazos, mueras y abucheos.
Uno a uno van apareciendo los personajes: las estrellas, los animales, las plantas, Adán, Eva, la Sierpe...
Minutos después Dios huye por su vida entre la lluvia de jitomatazos, mueras y abucheos.
20 mar 2003
El efecto mariposa
Chuang Tzu despertó sin saber si era un sabio, o si era una mariposa
que aún aleteaba entre sueños. De súbito, desde lo más profundo de su
inconsciente, surgió una colosal tormenta que devastó Luoyang y
precipitó la caída del Imperio.
18 mar 2003
El mismo día en la vida de Ivan Denísovich
Se levanta a las cinco, va al refectorio, regresa, esconde el pan en el colchón, sigue a Tiuren a la lista, comparte una colilla con Tsezar... La eterna y extenuante jornada de trabajo estéril, el anónimo destacamento 104, las inútiles hileras de ladrillo, el cruel Volkovoi de todos los días. Encuentra la misma segueta oxidada de siempre y la esconde en su vieja manopla.
La larga fila para regresar a las barracas.
Después del conteo nocturno Alyosha lee la Biblia para hallar consuelo en la religión. Shukov, como cada noche, se corta la yugular con el trozo de acero; igual que Alyosha, ha perdido la fe —la esperanza vana de que mañana no amanezca otro mañana. Al menos, luego de quitarse la vida, tiene unos minutos de paz antes de despertar al mismo día en la vida de Ivan Denísovich.
La larga fila para regresar a las barracas.
Después del conteo nocturno Alyosha lee la Biblia para hallar consuelo en la religión. Shukov, como cada noche, se corta la yugular con el trozo de acero; igual que Alyosha, ha perdido la fe —la esperanza vana de que mañana no amanezca otro mañana. Al menos, luego de quitarse la vida, tiene unos minutos de paz antes de despertar al mismo día en la vida de Ivan Denísovich.
Motivos
Apuñala a su padre y a su madre. Enseguida, ahoga a sus hermanitas en la tina.
En el estudio, saca del escritorio la pistola y las balas, cuando está seguro de que el arma tiene carga completa, la guarda de nuevo en el cajón.
Ya afuera de la casa, inicia la búsqueda de más razones para quitarse la vida.
En el estudio, saca del escritorio la pistola y las balas, cuando está seguro de que el arma tiene carga completa, la guarda de nuevo en el cajón.
Ya afuera de la casa, inicia la búsqueda de más razones para quitarse la vida.
17 mar 2003
Hado
Sereno por primera vez en su vida, decidió que un suicidio decente compensaría una vida mediocre y sin fortuna.
Alegre de haber encontrado significado a su vida y anhelando honrosa salvación para su alma, alzó la copa de cianuro espumoso. De pronto, una bala perdida le destrozó el cráneo.
Alegre de haber encontrado significado a su vida y anhelando honrosa salvación para su alma, alzó la copa de cianuro espumoso. De pronto, una bala perdida le destrozó el cráneo.
10 mar 2003
Nunca
Le dijo que no amaría a otra en tanto ella viviera. La Reina espoleó su corcel para ocultar el sonrojo, mientras Lancelot concluía la promesa en un susurro.
Ginebra murió.
Sobre la tumba non sancta del impío caballero, hay una roca, donde las hadas grabaron:
DESPUÉS TAMPOCO.
Ginebra murió.
Sobre la tumba non sancta del impío caballero, hay una roca, donde las hadas grabaron:
DESPUÉS TAMPOCO.
8 mar 2003
Morning Blues
Today when I awoke, the morning blues, hung over me!/So, I look it straight in the eye... ~Terry Kath
La misma rutina de toda la vida: salir del baño, un insípido desayuno, el metro, el pesero, el trabajo más aburrido del mundo, los tacos asquerosos al medio día, la televisión, la amargura de mi esposa, aquella descarriada prole adolescente, este maldito insomnio de cada noche... ¡Sólo tengo mía esta hora, bajo la regadera!
El tedio me ataca en cuanto cierro la llave [la abro de nuevo]... ¡hoy decido mirarlo de frente! Me tajo la yugular y me escurro por el drenaje.
La misma rutina de toda la vida: salir del baño, un insípido desayuno, el metro, el pesero, el trabajo más aburrido del mundo, los tacos asquerosos al medio día, la televisión, la amargura de mi esposa, aquella descarriada prole adolescente, este maldito insomnio de cada noche... ¡Sólo tengo mía esta hora, bajo la regadera!
El tedio me ataca en cuanto cierro la llave [la abro de nuevo]... ¡hoy decido mirarlo de frente! Me tajo la yugular y me escurro por el drenaje.
7 mar 2003
Arrebol de almendras
—¿Por qué? —dije mientras lo abrazaba.
Transido de dolor, escuché a esos labios de arrebol aún más intenso murmurar: —¿Y por qué no?
Dicen que huele a almendras amargas..., yo no recuerdo sino el hedor del vómito a sus pies.
Transido de dolor, escuché a esos labios de arrebol aún más intenso murmurar: —¿Y por qué no?
Dicen que huele a almendras amargas..., yo no recuerdo sino el hedor del vómito a sus pies.
17 feb 2003
Otros tiempos
A lo lejos se escuchan los gritos estremecedores de la Llorona, que impreca al cielo por aquellos hijos masacrados. Todos se miran confusos, seguros de que la muerte ya no significa lo mismo que antes de la Positrónica... y ningún robot sabe decir qué es eso de 'los hijos'.
16 feb 2003
Avances de la ciencia médica
Estaba tranquilo como no lo había estado durante los últimos meses, feliz de haber encontrado determinación y cordura para pedir ayuda profesional. Recibió de manos de Jerome L. Baldwin MD PhD el frasco ámbar con comprimidos, junto con la perorata acerca de la futilidad de amuletos, veladoras aromáticas, mejunjes y puercos enterrados en el jardín. También escuchó atento el consejo de tomar la receta unos minutos antes del crepúsculo junto con un salutífero baño caliente, y así obtener los mejores resultados terapéuticos. Antes de terminar la consulta el especialista le garantizó que los monstruos desaparecerían para siempre.
Poco antes del ocaso abrió el grifo, puso las sales, puso música, se desnudó, levantó la tapa del inodoro, vació el frasco, se metió a la tina y se hizo los correspondientes tajos en las venas.
Poco antes del ocaso abrió el grifo, puso las sales, puso música, se desnudó, levantó la tapa del inodoro, vació el frasco, se metió a la tina y se hizo los correspondientes tajos en las venas.
15 feb 2003
Tedio
Juego a que soy yo quien mueve las cortinas y no el tenue viento que se cuela por las rendijas. Otro de mis favoritos es andar de aquí para allá en la niebla, imaginando que cuando se disipa me disuelvo con ella y así acaba este injusto penar. ¡Si tan sólo pudieramos hacer apariciones!
Condenados a medrar en este éter asqueroso y a espantarnos los unos a los otros... la vida de los espectros no puede ser más triste.
Condenados a medrar en este éter asqueroso y a espantarnos los unos a los otros... la vida de los espectros no puede ser más triste.
9 feb 2003
Ecfrasis
En el pretil, la mecedora se mueve sin necesidad de esfuerzo alguno de parte de Abuelo, quien ocupado en vigilar a las niñas que juegan se balancea a capricho de viento y madera. Las vigas del piso gimen al parejo del viejo mueble y la mirada recorre de arriba a abajo —con precisión cronométrica— la curva, desde los árboles que delimitan la milpa recién barbechada, hasta los mugrosos pies descalzos de la más pequeña nietecita.
La madre, soltera y atareada con el metate, se baña en el sudor copioso del calor de la lumbre y el mediodía. Un niño, el hermano mayor, se acerca por la vesana acompañando al famélico hato de ganado.
El abuelo ha muerto desde las ocho de la mañana, pero sigue atento el juego de las niñas, es su obligación, su contribución a la magra economía doméstica. Ya después lo llorarán y prepararán café y novenario.
Para sosiego de todos, el anciano es sordo, y hace caso omiso al clamor de los ancestros que llegan a recogerlo, vaporosos y mezclados entre las escuálidas vacas.
La madre, soltera y atareada con el metate, se baña en el sudor copioso del calor de la lumbre y el mediodía. Un niño, el hermano mayor, se acerca por la vesana acompañando al famélico hato de ganado.
El abuelo ha muerto desde las ocho de la mañana, pero sigue atento el juego de las niñas, es su obligación, su contribución a la magra economía doméstica. Ya después lo llorarán y prepararán café y novenario.
Para sosiego de todos, el anciano es sordo, y hace caso omiso al clamor de los ancestros que llegan a recogerlo, vaporosos y mezclados entre las escuálidas vacas.
7 feb 2003
El Efecto Mariposa
Su batir de alas en la eternidad es inútil... Nada consigue, acaso añorar con más ansia los tiempos cuando provocaba huracanes.
4 feb 2003
El Fantasma de la Ópera Rock
Llegamos puntuales al teatro, todos muy elegantes. Con desilusión y sorpresa leímos el letrero:
HASTA NUEVO AVISO
SE SUSPENDEN TODAS LAS APARICIONES
1 feb 2003
Suscribirse a:
Entradas (Atom)
