22/07/2012

Dos osos

Quien sabe cómo, el cachorrito de oso pardo se encontró en el agua y la corriente lo arrojaba más y más mar adentro. De pronto vio una masa blanca que flotaba cerca de él. —¡Un iceberg! —exclamó— ¡me salvé, me salvé!

No era un iceberg y ésas fueron sus últimas palabras, era un oso polar hambriento.

Dedicada, con afecto, a Elisa de Armas · 
Dos náufragos, dos osos, dos dedicatorias. Estamos a mano.

14/07/2012

Wondertime

 Charles Lutwidge Dodgson se disfrazó de conejo y pasó corriendo frente a las niñas junto al arroyo, se detuvo, hizo un guiño a su reloj, tartamudeó que iba muy retrasado y se apuró en dirección al agujero.

—¡Pinche cleriguillo! —exclamó Alicia—, ¡qué no se cansa!, ¿o de veras cree que me voy a tragar el cuento?

13/07/2012

Libertinaje y escándalo

Nunca se le dio la autobiografía, ni supo cómo imbricar su vida privada con la de sus personajes, ¡ah!, pero tenía que estar presente en su obra cumbre, en ésa con la que pasaría a la posteridad. Donde don Juan escucha pasar a las máscaras y a los estudiantes y vocifera: —¡Cuál gritan esos malditos! —Ahí va él, el autor, entre los hachones y las músicas. Zorrilla es uno de los malditos.

12/07/2012

Ligera de equipaje

Desde que era pequeña mostró esas tendencias, siempre se negó a usar gorra, aun bajo el sol más ardiente. Al poco tiempo usó zapatos por última vez y  no salía a la calle sino descalza y en ropa interior. Cualquier tipo de joyería, adorno corporal o accesorio le repugnaba .  A los quince años se escapó a una colonia nudista donde causó cierto escándalo al depilarse por completo —cabellera y vello púbico incluso— y por extirparse todas sus pestañas y hasta la última de las uñas.  A diario dedicaba un par de horas a tallarse con estropajo y piedra pómez.

La vi hace un par de días, era un cuerpo cubierto por sólo una marcada masa de músculo de entre cuyas estrías —aquí y allá— escurrían minúsculas gotas de sangre.  Iba a dirigirle la palabra, mas se sacó el corazón de entre el pericardio fibroso y lo miró con apuro para acto seguido regresarlo —coronarias y venas también— a su lugar.  Supuse que iba con retraso y dejé que se fuera.