30/05/2012
Puntería
Le dijo que el día de mañana lo abandonaba por otro y la punta de esa fecha le traspasó el corazón.
02/05/2012
Tres sentidos
Todas las mañanas arrastran su silla de ruedas hasta la terraza frente a la playa y sueltan a Caracola, su vieja yegua, a que lo acompañe jugando con el mar a que nomás moja en él sus cascos, la cola a veces. Y oye todo, los esplashes del animal —sus bufidos y relinchos—, los gorjeos de tanto pájaro enjaulado, las imprecaciones que graznan las gaviotas unas contra otras, los arrúos de sus propias tripas, los gañidos de una perra pariendo bajo el muelle de tablas podridas, la espuma en la cresta de las olas. Lo oye todo pero no escucha nada, esta muerto de la cintura para abajo y del corazón al espíritu..., y su cuerpo guarda silencio.
23/04/2012
Tiempos modernos
Tiro su iPad al suelo —tenía ahí setecientos e-books— y lo pisoteó hasta que quedó hecho añicos; agarró su Amazon Kindle y lo estrelló contra la pared; luego la emprendió a machetazos contra la lapitopi y defenestró su PC.
Entró a su biblioteca y respiró aliviado, quince mil libros lo contemplaban. Con afecto, empezó a recorrer los estantes, apenas tocando los lomos con la yema de los dedos. Nunca supo del terremoto, quedó sepultado bajo treinta toneladas de escombros, finas maderas y papel de primera.
04/04/2012
Aparición
Me desvelé trabajando, así que cerré las cortinas de mi cuarto, apagué el celular y me quedé dormido. De pronto sentí que mi universo se conmocionaba todo, me puse de rodillas sobre la cama y exclamé: "Virgencita, Virgencita de Guadalupe..." De pronto —ya medio desencamorrado— recordé que soy ateo y comencé a darme de topes contra la cabecera... Pinche temblor.
27/02/2012
Provincias
En 2012 la gente comenzó a emigrar en masa a Querétaro. Lo que no había sido sino una colonización más bien pasiva, se convirtió en huida desesperada. Pero sólo por unos meses: en junio de ese año comenzaron a caer los pájaros del cielo, a morir desangrados los perros y los vagabundos, y a morir los niños en los patios de las escuelas.
Los pocos sobrevivientes fueron los que alcanzaron a recurrir a tanques de oxígeno o desarrollaron una cierta resistencia. Lo dantesco del espectáculo se vio en las cadenas noticiosas internacionales, las salidas de la ciudad se atiborraron y casi nadie pudo escapar, muchos llegaron arrastrándose hasta las casetas de cobro, solo para dejar expuestos sus pellejos exánimes sin que hubiera quien les diera sepultura, o de perdida los metiera en una bolsa de plástico.
En mayo de 2019 empezaron a llegar miles de colonos provenientes de Querétaro, la ciudad estaba infestada de ratas y coyotes y sus pocos habitantes estaban armados y ostentaban la violencia a flor de piel, lo mismo que esos ojos inyectados de rojo. Sin embargo, estos queretanos venían dispuestos a todo, su ciudad había comenzado a colapsarse.
Los pocos sobrevivientes fueron los que alcanzaron a recurrir a tanques de oxígeno o desarrollaron una cierta resistencia. Lo dantesco del espectáculo se vio en las cadenas noticiosas internacionales, las salidas de la ciudad se atiborraron y casi nadie pudo escapar, muchos llegaron arrastrándose hasta las casetas de cobro, solo para dejar expuestos sus pellejos exánimes sin que hubiera quien les diera sepultura, o de perdida los metiera en una bolsa de plástico.
En mayo de 2019 empezaron a llegar miles de colonos provenientes de Querétaro, la ciudad estaba infestada de ratas y coyotes y sus pocos habitantes estaban armados y ostentaban la violencia a flor de piel, lo mismo que esos ojos inyectados de rojo. Sin embargo, estos queretanos venían dispuestos a todo, su ciudad había comenzado a colapsarse.
05/02/2012
Taxonomía
Lord Dimplefield, el gran explorador británico, honraba a las mujeres de su vida en la flora y fauna que descubría: había una Elvira antiquus, una Heliconius adela e incluso una Vanessa vanessa —entre los lepidópteros. Bautizó también orquídeas como la Australorchis nurii, y existe un lirio cuyo nombre científico es Ariadne auratum.
Cuando sentó cabeza se dedicó a organizar sus colecciones, a escribir una buena cantidad de tratados y se casó —¡escándalo en la Real Sociedad!— con aquella mesonerita que le cautivara el corazón en Dover.
Todo iba bien, pero a las pocas semanas de vida conyugal Lady Dimplefield comenzó a quejarse de que ella, su esposa, no estaba inmortalizada en planta o insecto alguno. Ante la insistencia —a sus años y de mala gana— el naturalista emprendió una última expedición, en busca de algún espécimen exótico digno de su mujer.
Nunca se supo más de él, hay colegas suyos que lo vieron entre las garras de un gigantesco averangutang en dirección a la cumbre de un volcán en erupción, otros juran que un extinto plesiosaurio de río lo jaló hacia el fondo de una insondable turbulencia. Y hay quien dice que se perdió tras la pista de Sien-kiang, Didanwi, Uruéntzari y otras paradisiacas nativas.
Cuando sentó cabeza se dedicó a organizar sus colecciones, a escribir una buena cantidad de tratados y se casó —¡escándalo en la Real Sociedad!— con aquella mesonerita que le cautivara el corazón en Dover.
Todo iba bien, pero a las pocas semanas de vida conyugal Lady Dimplefield comenzó a quejarse de que ella, su esposa, no estaba inmortalizada en planta o insecto alguno. Ante la insistencia —a sus años y de mala gana— el naturalista emprendió una última expedición, en busca de algún espécimen exótico digno de su mujer.
Nunca se supo más de él, hay colegas suyos que lo vieron entre las garras de un gigantesco averangutang en dirección a la cumbre de un volcán en erupción, otros juran que un extinto plesiosaurio de río lo jaló hacia el fondo de una insondable turbulencia. Y hay quien dice que se perdió tras la pista de Sien-kiang, Didanwi, Uruéntzari y otras paradisiacas nativas.
15/01/2012
El crepúsculo de los juguetes
“Tengo que decirte…” No, no… Puede esperar. Duerme; que te arrullen tus muñecas. Habrá tiempo. Te explicaré todo en detalle…déjame un poco más la ilusión de que el tiempo no pasó, que no me hice vieja y no creciste. Un mes, quizás un par de semanas, hasta que la flor roja nazca de entre tus sábanas.
03/12/2011
Otro
El gran desierto de arena no era sino un espejismo de camellos, oasis y bailarinas ventristas. Cuando se dio por vencido, se entregó sin chistar a los lobos de la tundra ártica.
18/11/2011
La ventana
Acostumbraba pasar bajo su ventana entre las siete y las ocho, y era a veces a mí, a veces a algún otro transeúnte a quien la vocecita desde ahí arriba preguntaba —¿Señor, señora, me da la hora?— y una niña, de trece o catorce años, dando rápido las gracias, se metía a comenzar su día.
Justo junto a la ventana crecía un laurel de la India, y crecía más y más, al grado de que había que buscar entre las ramas la carita de la niña para contestarle, y luego se nos hizo costumbre no tratar de encontrarla, sólo decirle la hora y seguir nuestro camino, sin voltear siquiera la cabeza.
Comenzaron a construir un edificio en el baldío de al lado, y el cascajo provocó que la gente se fuera por la acera de enfrente, y alguno acaso gritaba una respuesta, pero la ciudad iba cada vez más de prisa y el laurel también. Yo alcancé a contestarle un par de veces, antes de mudarme a otro barrio.
Han pasado los años, hoy pasé otra vez bajo aquella ventana, ya no hay laurel ni escombros, pero creí escuchar la vocecita cuando con el rabillo del ojo alcancé a distinguir un esqueleto, pero seguí mi camino, se me hacía tarde.
Justo junto a la ventana crecía un laurel de la India, y crecía más y más, al grado de que había que buscar entre las ramas la carita de la niña para contestarle, y luego se nos hizo costumbre no tratar de encontrarla, sólo decirle la hora y seguir nuestro camino, sin voltear siquiera la cabeza.
Comenzaron a construir un edificio en el baldío de al lado, y el cascajo provocó que la gente se fuera por la acera de enfrente, y alguno acaso gritaba una respuesta, pero la ciudad iba cada vez más de prisa y el laurel también. Yo alcancé a contestarle un par de veces, antes de mudarme a otro barrio.
Han pasado los años, hoy pasé otra vez bajo aquella ventana, ya no hay laurel ni escombros, pero creí escuchar la vocecita cuando con el rabillo del ojo alcancé a distinguir un esqueleto, pero seguí mi camino, se me hacía tarde.
11/11/2011
23/10/2011
11/10/2011
Luz
En la Mesopotamia, contra el fondo de las tierras rojas, parece forjada con diamantes en ebullición. En la ribera del Nilo —entre el limo negro de Egipto— es de lava al rojo vivo, y al rojo blanco en Arcadia, donde limnátides y dríadas —por lagos y bosques— persiguen la mancha del que una vez fue el fulgor de la corte celestial. A su paso, el Mundo guarda silencio y los mares contienen la respiración y las estrellas se apagan de vergüenza cuando sale de noche. Ni siquiera los ángeles consiguen sustraerse a su encanto —Dios mismo le tiene tirria. Es la sombra de Satán.
07/10/2011
Steve Jobs — IN·MEMORIAM
Luego de probarla con ratones, estos nerds vieron que su máquina del tiempo era un éxito. Escogieron ir a la batalla por la Gran Tenochtitlán, a donde llegaron a romper el asedio de Cortés: ¡ya se soñaban en un harem de Malinches!
Los mató la viruela.
Los mató la viruela.
Génesis
Cuando Yahvé planteó el Diluvio, escogió a los más virtuosos e indicó la madera, las dimensiones y la técnica para que cada uno construyera su arca.
De día se estaban dentro, muy quietecitos. De noche salían de sus ataúdes a ver que encontraban: algún sobreviviente agarrado de un cadáver hinchado o de algún tronco podrido.
De día se estaban dentro, muy quietecitos. De noche salían de sus ataúdes a ver que encontraban: algún sobreviviente agarrado de un cadáver hinchado o de algún tronco podrido.
04/08/2011
Secuestro de amor
Lo convirtió en dragón y le puso en el hocico un bozal de adamantium —para no escupir lumbre—, una plomada de platino en la cola —para no dar coletazos— y un par de zafiros en los ojos —para ver todo. Lo encadenó a la pata de la cama y lo hizo invisible —para que ninguno de sus amantes fuera a traspasar los añicos de corazón esparcidos entre las escamas.
02/08/2011
Secuestro por piernas
Era un mujeriego, la última vez que lo vieron iba como secuestrado tras una minifalda. La minifalda se lo llevó a un motel de la salida a Cuernavaca donde también estaban dos pantalones de mezclilla y uno de casimir muy fino, con un señor de traje dentro que le ordenó a otro, uno con overol, que se apurara con él . Ella recibió su anticipo de billetes y se llevó la oreja sanguinolenta en una bolsita de plástico. Alcanzó a escuchar al jefe bien encabronado, soltándole un sopapo al esbirro de marras: —¡Pendejo, otro que se te desangra!, ¡nomás porque igual cobramos, que si no, te rebanaba el pescuezo!
11/07/2011
30/12/2010
Indiferencia
Construyó el castillo en el rincón más agreste de los Urales, e hizo que labraran el torreón contra la piedra misma. Invitó a los obreros a una comilona para festejar la conclusión del proyecto, y los envenenó a todos, lo mismo que a los esbirros que trajeron encadenada a su amada.
Le quitó la venda en el centro del redondo salón y le dijo: —Nunca saldrás de aquí, y nunca más incidirá mi figura en tus ojos, pero deambularé siempre por los pasillos que rodean esta cárcel, te he de espiar desde cada visillo, desde cada terraza, en las noches atisbaré tras de cada ventana y tus pasos resonarán a lo ancho de mis vigilias. —Y concluyó —¡no pude poseer tu cuerpo, ahora seré el dueño absoluto de tu mente!
Le quitó la venda en el centro del redondo salón y le dijo: —Nunca saldrás de aquí, y nunca más incidirá mi figura en tus ojos, pero deambularé siempre por los pasillos que rodean esta cárcel, te he de espiar desde cada visillo, desde cada terraza, en las noches atisbaré tras de cada ventana y tus pasos resonarán a lo ancho de mis vigilias. —Y concluyó —¡no pude poseer tu cuerpo, ahora seré el dueño absoluto de tu mente!
18/11/2010
Otra de Walt Whitman
Eran dos pieles que se arropaban una con la otra, un cuerpo que traspasaba a otro que se dejaba traspasar gemido a gemido. Eran una sola sangre, un sólo corazón..., una sola mente con cuatro hemisferios cerebrales. Eran el mismo anhelo, el mismo sueño..., eran el amor.
Un día se casaron y nunca más fueron nada.
Un día se casaron y nunca más fueron nada.
08/11/2010
Semper Fidelis
Cuando intercambiaron los anillos, él prometió que la amaría hasta que la última de las estrellas cayera del firmamento, y ella juró que lo amaría eternamente —y después también.
Ninguno cumplió.
Ninguno cumplió.
06/11/2010
Amor de a de veras
Se quedó dormida en sus brazos. La amaba con una intensidad de la que nunca se creyó capaz, la adoraba e intentaba complacer hasta el mínimo de sus caprichos... ¡Y confiaba en ella, sin resquicios, sin duda alguna! Se puso la pijama y se acomodó en la hornacina, confía en su amor, le dedica un último pensamiento antes de desconectarse, mañana su esposa estaría puntual con la secuencia de arranque.
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