03/06/2014

Connoisseur

Recorría con la palma de la mano el estante favorito de su biblioteca, como acariciando los libros.

Éste, mire usted —comenzó a explicar a su invitado—, sus hojas son de piel de niña mexicana, ¡de una sola niña! —y continuó— el desuello se hizo con extremo cuidado mientras ella aún seguía con vida, maceraron el pellejo con altos estándares de calidad, y se usó un medio de cultivo superior con sólo las mejores de las células. —Llegaron al final del librero—: Más de noventa metros cuadrados de vitela, mil cuatrocientas páginas... Los forros de hoja de oro y las cubiertas de zafiro son lo de menos —y concluyó—, no le imprimieron nada, ni siquiera un clásico, no quise que lo mancillaran, es una obra maestra, ¡la cumbre de la Literatura!

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