25/03/2010

Ella

Le dio un beso con la boca llena... de otros besos.

20/03/2010

Omnipresencia

Dios está en todas partes... Bueno, éso es lo que él se cree. La verdad es que ni siquiera ha podido probar su propia existencia, mucho menos su ubicuidad. Hoy, por ejemplo, estuvo discutiendo con un ateo y terminó defendiendo un agnosticismo más bien discreto, tímido..., insípido.

En la duermevela, acurrucado con sus sábanas, acaricia la entelequia de que hay seres en el Universo hechos a su imagen y semejanza. Y apenas se entrega al sueño aparecen oníricas trimurtis y santísimas trinidades.

Mañana —no puede procrastinarlo un día más—, mañana irá al psiquiatra.

16/03/2010

Su otro yo

Sacudió el libro hasta que todos sus personajes cayeron al piso. De pura rabia comenzó a pisotearlos, sin encontrar al que buscaba, hasta que lo vio cuando trataba de esconderse en un calcetín sucio. El supuesto héroe de la novela: un falso paladín que había engatusado a todos. Lo capturó bajo de un vaso y lo puso en su escritorio. El autor se vio en una versión mejorada de sí mismo, más joven y muy apuesto, sí, pero en el que se distinguían con claridad los entresijos torvos de una personalidad de la que siempre se había avergonzado. Estaba por acabar con la existencia de su tan detestado alter ego cuando de un punto indeterminado del techo surgió un zapato gigantesco que lo apachurró sin piedad.

15/03/2010

Un gato

El gato saltó hacia el abismo, sabiendo que sus nueve vidas estaban intactas y sin usar, y el quid era impresionar a esta gatita sexy.

Se hizo añicos contra las rocas.

—¡Animal tan pendejo! —oyó la voz de Dios mientras moría— ¡te di nueve personalidades!, ¡idiota...!, ¡per-so-na-li-da-des!

10/03/2010

Potenciales evocados

Mire, aquí en las diagramografías se ve muy claro... Ésta, en el segundo..., ¡sí!, y aquí también, en el cuarto y en el quinto... Esto de los egos fundidos —se conoce como el síndrome de Calvin— afecta a uno de cada siete de entre quienes, como usted, señora, son ensamblados con espina de adamantita. No, no es curable, pero se controla a la perfección y las recidivas son benignas... ¡Aquí, en el tercer cerebro!, justo abajo del serpentín, fíjese, en el lóbulo derecho, apenas si se nota sesgado el trazo positrónico...

06/03/2010

Él

Tal vez fue él quien comió de mi sopa o quien puso en orden mis papeles en el escritorio luego de que caí dormido en el sillón. Acaso él me haya puesto la pijama y me haya lavado los dientes... Hasta hace unos instantes abrigaba mis dudas, mas ahora que veo dormir a mi esposa y reconozco en ella la tez propia de sus ansiares satisfechos a plenitud, tengo la certeza: él... estuvo aquí.