16/12/2014

El viejito del tinaco

En la colonia así lo conocían, trepado en una escalera se asomaba al depósito de agua en la azotea, como queriendo verificar el nivel, y lo hacía hasta dos o tres veces al día. ¿Qué le preocupaba?, se preguntaban los vecinos, si hace mucho que vivía solo y ¿para qué iba a necesitar tanta agua?

Los enterados sabían que esta obsesión tendría que ver con su hijo, que tres décadas atrás se había ahogado en la fosa de clavados de Oaxtepec, y con que su esposa lo había abandonado más o menos por la misma fecha.

Cuando murió, sus lejanos herederos vinieron a arreglar la sucesión y derribaron la casa que de cualquier forma se caía a pedazos. Dentro del tinaco que se quebró sin esfuerzo encontraron el esqueleto de la mujer, encadenada y vestida con los restos de su traje de novia.

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