En aquel tiempo vinieron a él dos prostitutas. Cada una alegaba que no había engendrado tal criatura, que el niño no era de ella.
Pidió Salomón que trajeran su espada, y a cada mujer dio una pequeña pierna, un bracito y una cabeza.
Microrelatos, minificciones, hiperbreves, textículos, ficciones súbitas —o repentinas—, minis ú como quieran vuestras mercedes nombrarles.
Su mamá le entrega la canasta con panecillos, y Caperucita se aleja contenta. La madre regresa con el resto del clan y desde el peñasco miran hacia el claro del bosque. La silueta del lobo se distingue contra la luz del sol.