17/09/2003

Ecos

Desde la neblina escucho que se acerca un par de zapatos de tacón. No es mi imaginación, veo que los pocos transeúntes a la luz de la Luna también levantan la cabeza..., ¡o tal vez sí!. Desde que se extinguieron las mujeres, nuestros deseos tienen vida propia.

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