10/07/2003

El traje nuevo de la Emperatriz

La sexagenaria desfilaba frente a sus súbditos, vistiendo sólo zapatos de tacón y medias de seda. Los pícaros que le habían vendido el traje, sólo para inteligentes, habían partido al amanecer.

Una pequeña, que veía el espectáculo desde los hombros de su padre, gritó: —¡¡la Emperatriz va desnuda!!

La soberana no se inmutó..., ni siquiera cuando un lancero traspasó al hombre, mientras que la plebe furiosa molía a golpes a la criatura.

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