04/10/2003

Pena

Se trataba de una falta venial pero, de acuerdo al estricto sistema disciplinario de su profesor, debía ser castigada. Una reprimenda y un correctivo: limpiar el pizarrón después de clase.

Tras escucharse el timbre, ella estaba de pie, sola enmedio del aula. Él la miraba severo, extendiéndole el trapo y la cubeta. La chiquilla levantó con el dedo cordial quince centímetros de la falda —muy lentamente—... Garbosa, dio la vuelta y abandonó la escuela.

El maestro se retiró algo más tarde, cuando hubo terminado.

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