03/10/2010

Tloque Nahuaque

La máscara de obsidiana, el manto de piel de coyote, y el penacho de plumas de quetzal, yacen sobre la cama de piedra. Con cuidado, el dios invisible se quita el maquillaje de arcilla, sangre y látex. Otro día con la rutina de siempre y estos aztecas que ya no creen en nada... Sólo lo consuela saber que ya vienen los españoles. Acaso se tome unas vacaciones.

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